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75 AÑOS DE LA ASIGNATURA DE EDUCACIÓN RELIGIOSA

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Educación Religiosa
para una vida trascendente y con compromiso social
 
* Mensaje en el LXXV aniversario de la asignatura de Educación Religiosa
 
Durante el presente año lectivo, en virtud de la Ley 21 del 10 de noviembre de 1940, se cumplen setenta y cinco años de la asignatura de Educación Religiosa en la oferta académica del sistema educativo estatal costarricense.
En la década de los años cuarenta, compatriotas motivados por la fe, favorecieron la formación integral de nuestros ciudadanos desde actitudes y valores cristianos para el fomento de una cultura religiosa y de una identidad nacional con sentido de trascendencia.
El proyecto país en ese momento histórico apostó por una visión cristiana de persona humana, familia y sociedad, fundamentado en el Evangelio y en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, que también inspiró una reforma social y legislativa en beneficio del bien común, la justicia y la convivencia pacífica de los costarricense. Todo en aras de un Estado Social de Derecho que encontró en el diálogo el camino de la paz y la justicia, en medio de los conflictos políticos, sociales, económicos e ideológicos de nuestra nación.
Precisamente en ese contexto, emerge la asignatura de Educación Religiosa como aporte fundamental para la educación en valores de los costarricenses y la expresión del derecho humano de los padres y las madres de familia, tutelado en el artículo 26 de la Declaración Universal y el Pacto de San José en su artículo 12.4, para que los hijos e hijas reciban una educación según las convicciones religiosas y morales de sus progenitores.
A lo largo de este caminar, la Iglesia Católica se mantiene vinculada a los procesos de educación en la fe en las instituciones educativas estatales, acompañando a los padres y a las madres de familia desde una asignatura confesional. También, mediante la tarea educativa de los docentes de Educación Religiosa, que por vocación, idoneidad y misión, fueron enviados para ésta noble tarea humanizadora.
Somos conscientes que después de 75 años, en una sociedad costarricense dinámica, acontecemos a cambios y transformaciones en los sistemas de creencias de sus habitantes. Constatamos la convivencia en nuestro suelo patrio de ciudadanos venidos de otras latitudes, de culturas y creencias distintas. Por eso, valoramos la actitud de acogida, de apertura y de fraternidad para el encuentro en todo lo que nos une y la aceptación y respeto de las diferencias desde la dimensión ecuménica e interreligiosa querida y demostrada por el Papa Francisco.
Conocemos la Resolución 2023-2010 de la Sala Constitucional que marca un antes y un después de la asignatura de Educación Religiosa y consideramos oportuno, en una segunda etapa, que la Educación Religiosa tenga un enfoque ecuménico.
Por eso, nos preocupa la dilación en la ejecución de la sentencia dictada por las señoras y los señores Magistrados de la Sala Constitucional. Verificamos que después de seis años y nueve meses de su promulgación, las autoridades del Ministerio de Educación Pública no han acatado la sentencia en todos sus extremos, especialmente en lo referido a la primera etapa confesional. Ello causa incertidumbre y da lugar a diversas interpretaciones de lo preceptuado por la Sala en mención. Muchas de esas lecturas del fallo valoramos que no tienen fundamento en la misma sentencia de marras y urgimos por tanto su aplicación.
En razón de lo expresado anteriormente acordamos:
1) Instar a las autoridades educativas estatales a acatar en todos sus extremos la Resolución 2023-2010 de la Sala Constitucional, que exige una primera etapa confesional, para salvaguardar un derecho humano de los padres de familia y una segunda etapa ecuménica, para suscitar la tolerancia y respeto por otras confesiones y sistemas de creencias en una sociedad inclusiva y desde una educación inclusiva.
2) Recordar a los padres y a las madres de familia, como primeros educadores de la fe de sus hijos e hijas, la importancia de valorar el espacio formativo que propicia la asignatura de Educación Religiosa en su primera etapa confesional y la segunda etapa ecuménica, en aras de una educación integral, trascendente y humanizadora, que sea signo de libertad religiosa y de culto.
3)  Estar atentos por la confesionalidad de fe e idoneidad de los docentes de Educación Religiosa que impartan lecciones en la primera etapa. A los padres y a las madres de familia les asiste la tutela y guarda de sus hijos e hijas y el Estado desde la educación pública debe garantizar ese derecho.  La Sala Constitucional al respecto ha sido clara al garantizar: “los docentes más idóneos para impartir enseñanza religiosa enfocada en un credo determinado o específico, según la demanda del estudiantado en el sistema público” (Resolución 2023-2010).
4) Agradecer a las generaciones de docentes de Educación Religiosa, que a lo largo de setenta y cinco años sembraron la buena semilla en el campo educativo y han puesto su confianza en el Dueño de la Viña (Jn. 15,1-17). Las zozobras en la labranza, bajo el severo sol de la incomprensión, la indiferencia y la crítica injusta, han probado y probará la autenticidad de la misión.  La tarea no es fácil, la cruz muchas veces se hace pesada y habla de nuestra condición de discípulos y misioneros (Aparecida, 48). De ahí, el llamado a educar desde el testimonio personal, tal como lo hacía San Pablo: “Pongan en práctica lo que les enseñé y las instrucciones que les di, lo que me oyeron decir y lo que me vieron hacer: háganlo así y el Dios de paz estará con ustedes” (Filp. 4,9).
5) Reconocer al Departamento de Educación Religiosa (DER) del Ministerio de Educación Pública, su labor tesonera en favor de la educación en la fe. La tarea de fieles laicos, sacerdotes, religiosas y religiosos fue expresión de la eclesialidad que por muchos años caracterizó ésta tarea evangelizadora. Ante una nueva realidad, el DER está llamado a seguir siendo una instancia para fomentar los mejores valores del ser costarricense y de nuestra religiosidad.
6) Motivar a todos los estudiantes del sistema educativo estatal costarricense para aprovechar las lecciones de Educación Religiosa como un lugar de encuentro y de experiencia de fe,  para la tolerancia y respeto fraterno, que les permite construir un proyecto de vida con sentido trascendente y compromiso social con el más necesitado.  Además, que facilita la espiritualidad, los derechos humanos y el diálogo fecundo para la construcción de una sociedad democrática, pluricultural, multiétnica e inclusiva.
Agradecemos a Dios por estos 75 años de la Educación Religiosa en nuestro país y rogamos a la Reina de los Ángeles que siga intercediendo a favor de esta hermosa tarea educativa.
Dado en la reunión extraordinaria de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, a los diez días de octubre del dos mil dieciséis.
 
Óscar Fernández Guillén
Obispo diocesano de Puntarenas
Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica
 
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