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AMADO POR DIOS PARA SERVIR A PUNTARENAS

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Amado por Dios para servir a Puntarenas
 
* Marlon Rivera Vega es el nuevo diácono de la diócesis puntarenense.
 
El sábado 21 de enero, la diócesis de Puntarenas vivió la fiesta de la ordenación diaconal de Marlon Rivera Vega, quien ahora fue enviado por Monseñor Óscar Fernández, a servir a la Parroquia Dulce Nombre de Jesús en Jicaral. Con 27 años de edad, Marlon se muestra contento y agradecido con Dios “porque se fijó en mí”.
Su recuerdo de Ordenación lleva la imagen de la vocación de Mateo de Caravaggio, quien le impresiona por la fuerza y serenidad con que representa al Señor llamando. “Aunque opuse resistencia y los miedos me paralizaron en ocasiones Él siguió amando y llamando, es impresionante, Él es quien llama. Algo que me impresiona es la paz que siento luego de la ordenación, es un regalo de Dios permitirme hacer su voluntad”.
Muchas veces Marlon leyó y escuchó del encuentro personal con Jesucristo, pero no pasaba de una idea, algo que confiesa “era terrible”, pero es justo, como una vasija de barro que moldea el Señor, cuando Marlon empieza a vivir más plenamente la vocación a la que fue llamado.
“Dios se encargó de hacerme sentirme el amor. Saberse y sentirse amado por Dios es algo que supera mi capacidad de expresión pues se queda corta para describirlo. ¿Cómo yo, con mis errores y limitaciones soy amado por Dios? ...”, describió.
Esa idea dio vueltas en la cabeza del ahora diácono, hasta que un día acompañando al Padre Rigoberto Segura, cura párroco de San José de Parrita, a un funeral, el sacerdote predicó sobre el kerigma, lo cual tocó de forma sensible a Marlon.
“El Padre usó ese versículo de San Pablo: ‘me amó a mí y se entregó por mí’... y luego de escucharla se quedó en mi cabeza... sí Él me ama y me perdona, pagó por mí... esa es la realidad fundamental para mí. Solo su misericordia explica que yo, Marlon, llegue a ser diácono, fue Él, la iniciativa fue de Él, Él me dignifica”.
 
Amor por Parrita
Hijo de la diócesis de Puntarenas, de la parroquia de Santa Elena Monteverde, Marlon fue catequista, y desde entonces ya se perfilaba su respuesta al Señor. Reconoce también que su proceso vocacional se debe en gran medida a la Arquidiócesis de San José, en especial a la Pastoral Universitaria (UCR) donde sintió el llamado al sacerdocio, para servir en su diócesis.
“En la diócesis de Puntarenas amo a la Iglesia de una manera encarnada y no porque sea perfecta o la mejor diócesis sino porque es donde Dios me puso a vivir y servir en la fe. Desde seminarista y ahora como diácono quiero servir de la mejor manera”.
Es aquí donde Marlon reconoce su enamoramiento por la vida de Pastor y además, su amor y agradecimiento a la Parroquia de Parrita, donde ha tenido la experiencia pastoral. “Es increíble lo bonito que fue estar allí, pues en Parrita recibí muchísimo ánimo para este camino”.
Por otra parte, Marlon da un mensaje a los jóvenes que sienten alguna inquietud vocacional. “Sé que eso genera miedo... pero, si alguno que lee esto es uno de ellos créame, yo también siento temor pero sé que esto es de Jesús, él se encargará... y si la excusa es su limitación o sus errores recuerde que nos amó y se entregó por nosotros... sería una lástima quedarse con las ganas de servirle”.

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Gerardo Mora Pana / gmora@iglesiacr.org
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