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Apertura De La Campaña Por El Matrimonio Y La Familia

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Mensaje de Monseñor José Rafael Quirós, Obispo de Limón y Presidente de la Comisión de Comunicación
de la Conferencia Episcopal de Costa Rica:


Costarricenses que me escuchan a través de la Red Nacional de Radio Católica:

Con profundo gozo me dirijo a ustedes en esta mañana para consolidar un objetivo pastoral largamente añorado: la integración de nuestras emisoras católicas en una sola voz y un solo corazón.

Este esfuerzo, reflejo de la unidad que viven nuestros medios de comunicación, es a la vez, un signo de la acción del Espíritu Santo que vivifica y dinamiza nuestra amada Iglesia.

Al unirnos en red,  lo que queremos es pregonar la esperanza que nos anima en Cristo Resucitado, para mostrar la belleza del ideal cristiano de la santidad, y para hacer eco de la Verdad, que es Cristo, sobre las realidades humanas. Cumpliendo así  la obligación que tenemos de promover los valores del Reino de Dios en el mundo, al hacer uso de todos los medios y técnicas a nuestro alcance.

Por eso, en este momento de la historia nacional, ponemos nuestro énfasis en el matrimonio y la familia, patrimonio de la humanidad, bienes necesarios para la vida y el desarrollo integral de nuestro pueblo. Sobre la familia se sustenta nuestro futuro.

Ambos son, como repetía con insistencia el amado beato Juan Pablo II, "una buena noticia para el tercer milenio", que testimoniados con convicción y coherencia, son muestra de una experiencia llena de sentido y plenamente coherente con la voluntad de Dios.

Se ciernen hoy sobre el matrimonio y la familia múltiples amenazas en nuestro entorno que buscan restarles valor y vigencia, proponiendo ‘modelos’ que desnaturalizan la institución matrimonial fundada sobre la unión de un hombre y una mujer.

Se trata de corrientes de pensamiento propias de una sociedad herida por el pecado, mortificada por la avaricia, el egoísmo, las ideologías, y presa de la dictadura del relativismo que siembra confusión y  falsedad.

Ante ello, como testigos de Cristo que vive en medio de su pueblo, los cristianos no podemos simplemente guardar silencio.

Hoy más que nunca es necesario reafirmar que la familia es la esperanza de la sociedad, que su salud y vigor hacen posible la salud y el vigor de toda la comunidad civil y que por el contrario, la familia enferma o maliciosamente tergiversada, desintegra y desvertebra el conjunto de la sociedad.

La familia armónica es la cuna, casa y escuela de la vida humana.
Es también la escuela donde se aprende a amar, es el más importante bien social, se constituye así en el corazón de la sociedad, y por tanto del bien común que debe ser protegido y promovido. Donde acaba la familia comienzan muchos males sociales.

Reconocemos y proclamamos que la familia es la comunión de personas que brota del matrimonio natural, alianza indisoluble entre un varón y una mujer, comprometidos públicamente en el proyecto de formar un hogar donde pueda germinar y proteger el don de la vida:  los hijos.

La fidelidad renovada a este compromiso -conforme al plan del Creador, válido para toda la humanidad-contribuye al bien de los cónyuges, de los hijos y de la entera sociedad.

Afirmamos con todas nuestras fuerzas que la familia ha de ser reconocida y respetada en su verdadera identidad, como sujeto social básico, como sociedad en cierto modo soberana.

La familia posee derechos inalienables, que el Estado, la sociedad y sus instituciones deben reconocer y defender, para crear las condiciones que le permitan cumplir su irreemplazable misión humanizadora.

Queremos también expresar nuestra cercanía a las familias desunidas y rotas, cuyos miembros sufren con frecuencia las consecuencias de la desintegración. Les reiteramos, como Iglesia, nuestra cercanía y apoyo incondicional.

Siendo los medios de comunicación los grandes catalizadores de nuestra época, queremos, a través de esta campaña que hoy inicia favorecer en la cultura familiar, el bien de la fidelidad y la esperanza que genera el verdadero amor.

La familia es esperanza de la sociedad porque el compromiso de fidelidad que la origina y anima es un proyecto de custodiar la vida de las personas en el genuino bien de la comunión.

El futuro de nuestra sociedad está en su mano, puesto  que el matrimonio y la familia, vividos en Cristo son promesa de plenitud humana, gestación del porvenir de vida y amor que todos queremos.

Que Dios bendiga a nuestras familias, les conceda conocerlo, amarlo y seguirlo, por el bien de todos.

AUDIOS

 
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