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Camino Pastoral de Monseñor Hugo Barrantes

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Camino Pastoral de Monseñor Hugo Barrantes
Por: Pbro. Guido Villalta
Vicario General- Arquidiócesis


Es ocasión para agradecerle a Monseñor, el haberse entregado de lleno durante estos años "dinamizar la Arquidiócesis de San José, para responder, desde la parroquia, a los desafíos de la Nueva Evangelización, en un proceso de comunión y participación."

Nació en San Isidro de El General el 21 de mayo de 1936 y fue el primer sacerdote ordenado de esa comunidad en 1961. En 1962 viajó a Roma a estudiar en la Universidad Gregoriana, de donde egresó dos años más tarde obteniendo la licenciatura en Derecho Canónico. De Roma partió a Bélgica, donde asistió al Instituto Lumen Vitae y obtuvo un diplomado en Catequesis de Adultos. Cursó Filosofía y Teología en el Seminario Central de San José de 1956 a 1961 bajo la regencia de los Sacerdotes Paulinos Vicentinos. Párroco de San Isidro de El General, Vicario General de la Diócesis de San Isidro de El General, párroco de Buenos Aires de Puntarenas, San Marcos de Tarrazú y San Vito de Coto Brus. Se desempeñó como Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias y el 17 de abril de 1998 fue nombrado 1 Obispo de la Diócesis de Puntarenas y consagrado el 16 de julio de 1998.

El 13 de julio del año 2002 se le designó como VI Arzobispo de la Arquidiócesis de San José y tomó posesión de la Sede Arzobispal el 18 de octubre del 2002.

En sus primeros años de servicio episcopal de Monseñor Hugo, privilegiamos el trabajo de Monseñor Hugo a favor del Clero, la Familia y la Parroquia.

CLERO: Se reestructuraron y diversificaron los retiros espirituales, se inició con la semana teológica, se comenzó el trabajo por lo menos anual con los grupos por edades, se fortaleció el encuentro del Arzobispo con los sacerdotes por Vicarías y con cada dos Vicarías Foráneas, además de invitación a sacerdotes mayores de 70 años a un encuentro-almuerzo en la casa arzobispal.

FAMILIA: Se fortaleció de manera especial el Departamento de Pastoral Familiar con una infraestructura más adecuada y un presupuesto más amplio. A través del Departamento se favoreció la formación en el clero mismo y  los diversos grupos de pastoral familiar en las parroquias. Se remodela en estos  momentos un edificio de cinco pisos que albergará toda la pastoral familiar y en el que esperamos proyectar un trabajo más intenso a favor de la familia costarricense.

PARROQUIA. Desde el propio inicio del 2003, el señor Arzobispo comenzó un trabajo planificado de visitas pastorales, solicitando un diagnóstico general a cada una de las parroquias con el fin de buscar un acercamiento a la realidad y fomentar la comunión. De allí surgió la necesidad de una formación que  diera unidad y cohesión a la formación de los laicos, así como la importancia de las Asambleas parroquiales y vicariales que se trabajaron durante esos años hasta el 2008. Se realizó un trabajo de hormiga visitando cada Vicaría Foránea para fortalecer la formación de los integrantes de los consejos de pastoral y económico de cada parroquia.

Con la anuencia del señor Arzobispo, un grupo de sacerdotes comenzó a desarrollar un proceso que tenía como base el Ritual de Iniciación Cristiana para Adultos, el RICA, al que se le llamó PANE. Ese trabajo se fortaleció en varias parroquias con resultados positivos, aunque  creó cierta tensión en no pocas parroquias, especialmente con relación al trabajo de Visitas Pastorales y Asambleas parroquiales que venía realizando el señor Arzobispo.  Al llegar el documento de Aparecida en 2007, nacido  en la V Asamblea General del Episcopado Latinoamericano, descubrimos que asumía los caminos  buscados. Logramos así,  fortalecer un trabajo único que hoy llamamos Proyecto de  Misión Continental Arquidiocesana.

De gran ayuda en este camino de comunión han sido los módulos formativos para laicos (Eclesiología, Palabra, Cristología, Liturgia, Doctrina Social de la Iglesia) en los que han participado muchos miles de laicos, así como el trabajo formativo por cuatro años de los integrantes de Consejos parroquiales; miles de laicos participaron también  en Asambleas parroquiales y vicariales,  lo mismo que muchos centenares de personas y su participación en los procesos y retiros de Reiniciación cristiana. Todo un fermento del Espíritu Santo que permitió llegar hasta Aparecida.

No podemos dejar de lado la Visita Pastoral de Monseñor a las Congregaciones Religiosas Femeninas que prestan su servicio en la Arquidiócesis, su Visita Pastoral a varias Instituciones educativas: UNED, UCR, y de gobierno: Asamblea Legislativa, Poder Judicial, Tribunal Supremo de Elecciones, así como la creación del Seminario Redemptoris Mater, la creación de dos Vicarías Rurales, y su acercamiento a la Escuela Social Juan XXIII para enriquecer su servicio y proyectarlo con mayor fuerza hacia la Pastoral.

Los años 2008 y 2009, nos exigieron un particular esfuerzo de conocer y de asimilar, por un lado, el proceso llevado por el PANE y por otro lado, el proceso llevado por el trabajo de dinamización con las Asambleas parroquiales y vicariales. A partir de allí Dios fue mostrando el camino  para hacer  un trabajo en común, y de mayor comunión.  Fue inicialmente El KERIGMA, recomendado y asumido por Aparecida, y luego la necesidad de una formación común básica, el que nos llevó a encontrar un punto de convergencia y a construir, el trabajo de MISIÓN CONTINENTAL en el que nos encontramos en estos momentos.

En estos años del 2011 al 2013 caminamos hacia la consecución de lo que llamamos el  PROPÓSIT0 de la Arquidiócesis, que consiste en: "Compartir la experiencia, la felicidad y la plenitud  de vida que brota del encuentro con Jesús."

En el 2012 se inició un proceso formativo único para laicos de todas las parroquias. Es un anhelo que se tenía en la Arquidiócesis desde hace varios años, el cual, permite una marcha conjunta hacia un mismo objetivo. En este campo formativo, concretamente, inició una marcha conjunta hacia una comunión pastoral conforme lo desea la Iglesia.

Agradecemos a Dios que le haya regalado dos años más de vida trabajando al servicio de la Arquidiócesis con la entrega, compromiso y vocación que demostró a lo largo de los años.


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