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Celebración de los Apóstoles San Pedro y San Pablo

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Homilía: Celebración de los Apóstoles San Pedro y San Pablo.


Catedral Metropolitana. 29 de junio 2012
Monseñor Guillermo Loría Garita


Excelentísimo.
Señor Arzobispo
Monseñor Hugo Barrantes Ureña
Señor Nuncio Apostólico de su santidad
Pierre Nguyên Van Tot
Ilustres cohermanos obispos  
Señoras y señores del cuerpo diplomático
Hermanos y hermanas de la prensa costarricense y quienes comparten esta solemnidad a través de la Red Nacional de Radio Católica
Queridos hermanos y hermanas:

Deseo agradecer  a Dios esta oportunidad en donde a la luz de Palabra de Dios, y la celebración de estos dos grandes pilares de la Fe la Iglesia entera escucha de nuevo la invitación a la comunión , a la adhesión total al Romano Pontífice, signo de la comunión eclesial.
"Pedro, primer predicador de la fe; Pablo, maestro de la verdad". Hoy es un día para agradecer la fe apostólica proclamada por estas dos columnas con su predicación. Es la fe que vence al mundo, porque cree y anuncia que Jesús es el Hijo de Dios: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16,16). Contemplamos aquello que permite nombrarlos como "primeros predicadores del Evangelio",  y que con su martirio confirmaron su testimonio.
Su fe, y la fuerza para el martirio, no les vinieron de su capacidad humana. No fue ningún hombre de carne y sangre quien enseñó a Pedro quién era Jesús, sino la revelación del Padre de los cielos (cf. Mt 16,17). Igualmente, el reconocimiento "de aquel que él perseguía" como Jesús el Señor fue claramente, para Saulo, obra de la gracia de Dios. En ambos casos, la libertad humana que pide el acto de fe se apoya en la acción del Espíritu.
La fe de los apóstoles es la fe de la Iglesia: una, santa, católica y apostólica. Desde la confesión de Pedro en Cesárea de Filipo, "cada día, en la Iglesia, Pedro continúa diciendo: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo!" (San León Magno). Desde entonces y hasta nuestros días, una multitud de cristianos de todas las épocas, edades, culturas, y de cualquier otra circunstancia que pueda establecer diferencias entre los hombres, ha proclamado unánimemente la misma fe victoriosa.
Ya nos lo indicaba el Beato Juan Pablo II: "Es necesario que estemos atentos al "laboratorio de la fe" que el Espíritu realiza en nosotros, y que pidamos con humildad poder experimentar la alegría de la fe de la Iglesia".
Este año, la celebración de esta fiesta en honor a estos pilares de la fe y la evangelización para estas tierras latinoamericanas  y del Caribe, le antecede la visita de su santidad Benedicto XVI  a nuestras tierras latinoamericanas y caribeñas (México y Cuba),  y la promulgación del  motu propio  PORTA FIDEI con ocasión de la celebración de los 50 años del Concilio Vaticano II.
Más nuestra es la convocatoria al Año Eucarístico, con el que se desea avivar aún másla fe, el amor y la devoción a este "misterio de la fe" al conmemorar los 100 años del primer Congreso  Eucarístico Nacional en el año 1913 en San José.
El Papa nos ha hablado, nos ha animado a todos, no solo a los pastores sino a toda la Iglesia que peregrina en este continente.
¡Que hermosa ocasión ésta, para dar testimonio de nuestra fidelidad al Romano Pontífice, y de esta forma seguir expresando con hechos concretos que somos una Iglesia,Santa, Católica y Apostólica!
La Iglesia celebra la fiesta de San Pedro y de San Pablo, fiesta que nos remonta a los orígenes del cristianismo y al inicio de la predicación de los que recibieron la tradición más original de Jesús de Nazaret.
Pensar en Pedro es pensar en el Apóstol que confesó dentro del grupo de los doce a Jesús como el "Cristo Hijo de Dios vivo". Pero, también es pensar en el discípulo de la negación. Pedro encarna al apóstol que amó a Jesús con un amor de amigos. Pedro es el proclamador del evangelio en el mundo judío. Pedro debe ser nuestro ejemplo para confesar a Jesús y volver a él con humildad, a pesar de nuestras negaciones.
Pensar en Pablo es pensar también en el Saulo de Tarso, perseguidor de la Iglesia. Pablo, llamado por el mismo Jesús después de su resurrección, asume el reto y anuncia al mundo no judío el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. Gracias a la misericordia de Dios que tuvo con él al llamarlo a la vida verdadera, y gracias a su compromiso con la predicación a tiempo y a destiempo, el cristianismo se extendió y fue conocida la Buena Nueva de la Salvación en los pueblos que no eran judíos. Pablo, el Apóstol de la inclusión de todos los pueblos y de todos los sujetos históricos en el amor de Dios, es testimonio para la Iglesia en general, para que tengamos la valentía de aceptar a todos los que desean ser fieles al plan de Dios  para que se desarrollen integralmente dentro de nuestras comunidades.

Misión de la Iglesia y sus pastores
¿Quienes están llamados a la gran misión continental?
Dentro de esta fidelidad al Plan de Dios, como bien sabemos, en nuestro Continente se está llevando adelante la Misión Continental, que tiene el cometido de animar y fortalecer la fe  en  todos los cristianos y comunidades eclesiales, para que resistan a la tentación de una fe superficial, rutinaria e incoherente. Se ha de superar el cansancio de la fe y recuperar "la alegría de ser cristianos, de estar sostenidos por la felicidad interior de conocer a Cristo y de pertenecer a su Iglesia". De esta alegría nacen también las energías para servir a Cristo en las situaciones agobiantes del sufrimiento humano para ponerse a su disposición, sin replegarse en el propio bienestar» (Benedicto XVI en Discurso a la Curia Romana, 22 de diciembre de 2011).
En este sentido, el Año de la fe al que nos ha convocado nuestro amado Pontífice Benedicto XVI, «es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo [...]. La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo» (Porta Fidei, 11 octubre 2011, 6.7).

UNA MIRADA DE PASTORES A LA SITUACIÓN DE COSTA RICA.

Celebrar este día en comunión con toda la Iglesia, y en una especial comunión con nuestro Santo Padre Benedicto XVI, es más que una comunión afectiva y sentimental.  Nos mueve a ser Iglesia en una sociedad que se ha visto transformada por una serie de cambios en las formas de pensamiento y de actuación de quienes la integramos, pero que no debe desistir del urgente llamado a la solidaridad entre los hombres y las mujeres.

En nuestra reciente carta pastoral Hacia una Costa Rica más solidaria  de la pasada cuaresma,llamamos  la atención sobre la tendencia marcada a la construcción de un marco cultural global que busca homogenizar las manifestaciones culturales, anulando o  marginando las culturas locales y las expresiones autóctonas, reduciéndolas en algunas ocasiones a simples manifestaciones folclóricas para el turismo.

Hemos apuntado cómo "La globalización promueve una economía abierta de mercado que genera necesariamente exclusiones socioeconómicas y políticas; favorece un sistema democrático meramente formal y supuestamente representativo en los países, que ha producido una creciente apatía que afecta la participación ciudadana".

Constatamos con claridad el  impacto de este fenómeno de Globalización en Costa Rica: la rapidez con que suceden las transformaciones en las vidas de las personas y en las formas sociales en que nos organizamos; el cuestionamiento de una visión integral del ser humano que le impide lograr un desarrollo pleno.

Además, la poca capacidad de unir esfuerzos en torno a un proyecto común, aún cuando muchos y diversos actores estamos presentes en la sociedad; el forzado abandono de políticas agrarias solidarias.
Ya es evidente el fortalecimiento de un modelo económico que ha imperado en los últimos decenios, también mediante la opción por los tratados de libre comercio, y que ha impulsado la "cultura del consumismo".

Pobreza y exclusión
"En términos generales, un porcentaje no menos considerable de los hogares del país viven en condiciones de pobreza; sin embargo, el panorama se agrava cuando comparamos las regiones del país, donde las brechas se hacen más profundas. Las regiones Chorotega y Brunca son las que experimentan una incidencia mayor en los niveles de pobreza, contradictoriamente son las mismas regiones donde más ha crecido la infraestructura turística.

No menos digno de mencionar todo lo referente a la  a la violencia social;ésta tiene muchas manifestaciones: la violencia de grupos por razones políticas; en las relaciones laborales; la que está vinculada a actitudes discriminatorias y que es padecida no sólo por cuestiones étnicas; la violencia en los centros educativos; la generada por delitos comunes como el robo; la que se da entre generaciones y entre las comunidades; la violencia en el tránsito vehicular de la que resulta un alarmante número de víctimas, etc.

"Con gran preocupación constatamos que en los últimos años en toda la geografía nacional suceden hechos violentos, relacionados, en numerosas ocasiones, con la delincuencia organizada; esta situación se agrava día con día y repercute negativamente en la vida de las personas, de las familias, de las comunidades y de la sociedad entera".

Nos preocupa y pedimos a Dios la sabiduría para que entre todos, partiendo de los sentimientos mas nobles de nuestro corazón y desde nuestros niveles sociales donde nos ubicamos para detener  el incremento en nuestro país de la violencia causada por organizaciones criminales, distinta de la violencia intrafamiliar y de la que es causada por la delincuencia común.

No menos importante es todo el campo ambiental.  Es muy esperanzador que muchas comunidades se han organizado para defenderse contra la destrucción o la apropiación indebida de bienes ambientales, en especial por parte de inversionistas extranjeros y nacionales. "Aunque ha habido una participación activa y consciente por parte de creyentes coherentes con su fe, la problemática ecológica aún sigue siendo un terreno que reclama mayor acompañamiento eclesial.

En comunión con la enseñanza del Sumo Pontífice que desea la paz para todo el mundo y mejores condiciones de vida para todo ser humano, asumimos la tarea de seguir abogando por un desarrollo que sea integral. Un desarrollo que no sea solo estético sino profundo, que se plasme en lo que nos dice el Papa Pablo VI: "El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico, para ser autentico debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre…. el verdadero desarrollo,  es el paso, para cada uno y para todos,de condiciones de vida menos humanas, a condiciones más humanas." (PP20).

En este entorno de una sociedad pluralista , marcada  por los valores de la libertad, del sentido crítico y de la autonomía, lo religioso es de libre elección, la iglesia señala la única enseñanza de Jesucristo: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Al ser la iglesia parte de la historia y de este mundo, promover con claridad yfirmeza el compromiso por el respeto por la dignidad humana fomenta el respeto por la dignidad de la persona creada a imagen y semejanza de Dios  social y político de sus miembros. Como Iglesia una  que somos, demostramos  siempre su rostro misericordioso, defensora evangélica de los más pobres y marginados.

Si examinamos la práctica concreta de la iglesia a lo largo de los siglos, se impone una conclusión: "la Iglesia de Dios ha sido siempre plural, incluso en sus grandes momentos de unidad, y tanto en el orden práctico como en el doctrinal, sin embargo, debemos reconocer que la unidad de la Iglesia es una nota básica contenida en la confesión de fe".

CONCLUSIÓN:  

AÑO DE LA EUCARISTÍA;  AÑO DE LA FE
Sin duda alguna, el momento histórico que nos corresponde vivir, está impactando e impactará enormemente la fe de nuestro pueblo cristiano.  Hemos podido constatar como, en numerosas comunidades eclesiales, se  ha tomado muy en serio el llamado de nuestra Iglesia Costarricense para celebrar el Año de la Eucaristía, que se unirá a la convocatoria del Santo Padre para iniciar, en el mes de Octubre del presente año, EL AÑO DE LA FE, para celebrar el 50 aniversario del Concilio Vaticano II.
El hecho que nuestros sacerdotes, en comunión con sus Obispos, y la acción pastoral de innumerables agentes de pastoral laicos se esmeren por preparar dignamente la celebración Eucarística, el cuidado especial de las homilías, la masiva adoración al Santísimo Sacramento a través de la visita personal o de las Horas Santas, no puede más que llenarnos de alegría y de optimismo de ver un pueblo de Dios que va descubriendo cada día más, la incidencia del Misterio Eucarístico en sus vidas individuales y comunitarias.
No olvidemos, queridos hermanos y hermanas, incluir, con afectiva filiación, nuestra oración ante Jesús Sacramentado  por el Santo Padre, por todos los Obispos, por nuestros sacerdotes, para que nunca falte en nuestras comunidades el alimento de la Palabra y de la Eucaristía.  Recordemos que la Iglesia entera se nutre de ella para recibir la fortaleza del Señor para ser fiel a su misión.
Haciendo eco del pedido del discípulo al Señor: "creemos en ti, pero aumenta nuestra fe, pidamos nosotros al Señor que nos aumente la fe, que la haga activa y fecunda en el amor; que sepamos  acoger en nuestro corazón la palabra de Dios y llevarla a la práctica con docilidad y constancia.
Como lo ha manifestado el Santo Padre Benedicto XVI en su reciente viaje a Cuba:"La Iglesia, al igual que hizo la Madre de Cristo, está llamada a acoger en sí el misterio de Dios que viene a habitar en ella. La Iglesia, cuerpo vivo de Cristo, tiene la misión de prolongar en la tierra la presencia salvífica de Dios, de abrir el mundo a algo más grande que sí mismo, al amor y la luz de Dios. Vale la pena dedicar toda la vida a Cristo, crecer cada día en su amistad y sentirse llamado a anunciar la belleza y bondad de su vida a todos los hombres, nuestros hermanos". (Benedicto XVI homilía eucaristía en Cuba).  Así sea.


 
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