COMBONIANOS EN COSTA RICA: SEMILLA DE SANTIDAD - IGLESIACR

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COMBONIANOS EN COSTA RICA: SEMILLA DE SANTIDAD

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COMBONIANOS EN COSTA RICA: SEMILLA DE SANTIDAD
 
 
Este lunes 10 de octubre la familia comboniana celebró el día de San Daniel Comboni con una Eucaristía en la Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa en Barrio Cuba.

Con mucho ánimo de seguir caminando en la misión, bajo este carisma, la homilía del Pbro. Víctor Hugo Castillo Matarrita, Superior Provincial de Centroamérica del Instituto de los Misioneros Combonianos, hizo énfasis en el abandono total que hay que poner en Dios.

“Me gusta mirar la historia de los misioneros y misioneras combonianos y combonianas y compararla con esa lucecita del tizón alumbrado que está bajo las cenizas”, dijo el sacerdote costarricense.

Haciendo alusión a la cocina de leña que no se apaga hasta que el último carbón se haya consumido, el presbítero pidió estar atento, porque muchas veces yace una luz entre las cenizas… “una luz de esperanza”.

El Padre Castillo describió tres momentos en la historia del Instituto donde todo parecía apagarse… pero la luz más escondida siempre mantuvo el fuego escondido, para que luego brillara con más fuerza.

La muerte de San Daniel Comboni en 1881 hizo dudar de la misión en África que había fundado. Mucha persecución contra los misioneros y misioneras, encarcelamientos y caminatas por varios meses en medio del desierto, son solo algunos de los acontecimientos inmediatos a la muerte de Comboni.

“Todo parecía acabarse en cenizas, pero el espíritu heroico de los primeros misioneros y las primeras misioneras dieron esa chispa que alumbra y, nuevamente el fuego esclarece la pasión y el Instituto recobra vida”, dijo el Superior Provincial.

Un segundo momento de oscuridad se describe en la homilía cuando en 1923 el Instituto se divide en dos debido a algunas tensiones. Es hasta 1979 que los dos brazos surgidos en los años 20’ se vuelven a juntar. “Parecía… que las cenizas habían envuelto todas las brasas del fuego y no quedaba más que resignarse”, comentó el sacerdote.
 
Un momento más fue el proceso de canonización de San Daniel Comboni. Explicó el Pbro. Castillo que fue un proceso donde hubo mucha crítica, acusaciones contra el Santo, las cuales le persiguieron en vida también.

Es en el pontificado de San Juan Pablo II que el proceso se retomó hasta que se canonizó a San Daniel Comboni.

“Se necesita la chispa de la esperanza para que todo vuelva a retomar el curso de la vida. Nuestra historia nos lleva a reconocer que hay semilla de santidad”, continuó el discurso homilético.

Confiado a Dios, el Padre Castillo mencionó que hay que seguir adelante en el Instituto, que es necesario “soplar las cenizas del corazón” para acompañar a las personas, para que “las cenizas que nos estén envolviendo no tapen esa luz y atraiga nuevas luces”.

Expresó que los hombres y mujeres de hoy están necesitados de esperanza y el misionero comboniano tiene que ser el que camine al lado de ellos.

“La persona comprometida tiene que ser un signo de la esperanza, que dé luz, que dé ánimo. Que la llama de la esperanza pueda iluminar tantos corazones oscuros. No apaguemos la llama que está en nuestro corazón dejémosla que brille para dejarnos conducir por el Señor. ¡San Daniel Comboni, ruega por nosotros!”
 
 
 


 
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