Comentario del señor obispo de Cartago, costa rica monseñor Jose Francisco Ulloa Rojas, con ocasión del mundial de futbol 2014. - IGLESIACR

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Comentario del señor obispo de Cartago, costa rica monseñor Jose Francisco Ulloa Rojas, con ocasión del mundial de futbol 2014.

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¿DE QUÉ JUEGA DIOS EN EL MUNDIAL DE FÚTBOL?

Cada cuatro años, durante un mes, el fútbol se apodera de todo el mundo. La FIFA (Federación Internacional de fútbol Asociado), organiza el Campeonato Mundial, la Copa del Mundo. Este año, con gran entusiasmo, los ojos del mundo están puestos en Brasil.

Los países con mejor fútbol del mundo están en el Mund ial,. Costa Rica es uno de ellos.

Los medios de comunicación derraman fútbol por todas partes y el Campeonato Mundial, se hace sentir en la familia, en los campos de trabajo y en la vía pública.

¿Qué nos dice a los creyentes un acontecimiento de esta índole?.
Ciertamente, en el juego descubrimos valores nobles como el juego en equipo, el juego limpio, la solidaridad y el compañerismo. Pero también, están presentes amenazas, una desmedida exaltación de ídolos, la rivalidad, la comercialización del deporte y hasta la violencia.

San Juan Pablo II definía el fútbol como "una forma de juego, simple y complejo a la vez, en el que la gente siente alegría por las extraordinarias posibilidades físicas, sociales y espirituales de la vida humana".

Por otra parte, el Papa Benedicto XVI ha dicho: "La fascinación por el fútbol consiste, esencialmente, en que sabe unir de forma convincente estos dos sentidos: ayuda al hombre a auto disciplinarse y le enseña a colaborar con los demás dentro de un equipo mostrándose como puede enfrentarse con los otros de una forma noble".

No cabe la menor duda que el deporte que atrae la mayor atención es el fútbol., con razón se le llama el deporte "rey". No Hay lugar en el planeta en que no se encuentre una bola en movimiento. No hay comunidad en Costa Rica, en que no se jueguen mejengas entre jugadores sin distinción de clases ni de edades.

Pero, qué poder tan grande tiene una bola, que es capaz de organizar el mundo entero y de mover millones de dólares. Pero también, es capaz de unir pueblos tan diferentes, ricos y pobres, desarrollados y subdesarrollados, del primer, del segundo y del tercer mundo en juegos organizados, para obtener el título de campeón mundial.

Pidamos al Señor, que este balón sea capaz también de motivar la justicia, la equidad, la solidaridad y la paz entre los pueblos.

Ojalá que esta bola representara a Dios como Padre que ama a todos sus hijos y así construyamos un mundo mejor.

Que la paz y la alegría esté con nosotros durante este tiempo de fútbol y permanezca siempre.

Estamos en el mundial Brasil 2014, acompañemos a la "SELE".


+ Monseñor José Francisco Ulloa Rojas.
Obispo Diocesano de Cartago


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