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Comunicado sobre Decreto Presidencial que autoriza la práctica de la Fertilización invitro en el País

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El embrión humano es persona
Comunicado sobre Decreto Presidencial que autoriza la práctica de la Fertilización invitro en el País
 
En mi condición de Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, y ante la preocupación manifestada en los últimos días por numerosos fieles por el Decreto Ejecutivo que autoriza la práctica de la Fertilización in vitro (Fiv) en el País, a la luz del Magisterio de la Iglesia y coherente con mi propia conciencia, manifiesto:
 
1.      Nuestra posición siempre es y será, estrictamente, ética y no puede estar condicionada por el ambiente político o ideológico sobre el tema; desde la convicción de que el aporte de la Iglesia, como actor social, favorece el diálogo en una sociedad democrática.

2.      Como sabemos, nuestro ordenamiento jurídico consagra en el artículo 21 de la Constitución Política que “La vida humana es inviolable”. De la misma forma, la Convención Americana sobre Derechos Humanos indica que “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente”[1].

3.      Esta perspectiva coincide plenamente con la enseñanza de la Iglesia que enseña que el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su fecundación-concepción y, a partir de ese mismo momento, se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida. [2] El embrión humano es persona. 
 
4.      La vida es un bien dado por Dios y debemos cuidarlo. En consecuencia, somos responsables y promotores del valor de la vida humana que debe ser respetada como el mayor bien de la humanidad, infinitamente más valioso que todos los demás valores juntos.
5.      Seguros de que nadie puede disponer directamente de la vida propia o ajena, defenderemos como Iglesia este derecho, pues es la base de una sociedad auténticamente humana y democrática.
 
 
 
+ Oscar Fernández Guillén
Obispo de Puntarenas
Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica
 
 


[1] Convención Americana de Derechos Humanos, artículo 4, párrafo 1°
[2] Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium Vitae, sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana, 25 de marzo de 1995. N. 60
 
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