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Costa Rica: desafíos y oportunidades para la evangelización

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Costa Rica: desafíos y oportunidades para la evangelización
 
Saludo a Su Santidad, Papa Francisco, con ocasión de la Visita ad Limina Apostolorum de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, 13 de febrero del 2017.
 
Santo Padre:

Los obispos de Costa Rica hemos venido a Roma en peregrinación a las tumbas de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y para estrechar los lazos de comunión con Su Santidad y reiterarle nuestra fidelidad a su Ministerio Petrino. Le agradecemos su paternal recibimiento y confirmación en la fe.
 
Le damos las gracias, de corazón, por su servicio pastoral y magisterial, cargado de gestos y signos que reflejan la misericordia del Buen Pastor y que, venidos de nuestro hermano mayor, se convierten en ejemplo y estímulo continuo para renovar y alentar nuestro ministerio pastoral, en salida misionera llevando a todos la alegría y la fuerza de la fe.
 
Le saludamos, Santo Padre, en nombre de los fieles cristianos laicos, la vida consagrada, los seminaristas, los diáconos, los presbíteros y demás agentes pastorales; y le transmitimos el respeto y afecto filial del Pueblo de Dios que peregrina en Costa Rica, una nación de fuertes raíces cristianas y firmes valores éticos; pequeña en extensión y población, pero reconocida en el mundo por su estabilidad democrática; por la abolición del ejército y su defensa incondicional a la causa de la paz ; por sus riquezas naturales y el respeto al medio ambiente; por su solidaridad con el migrante; por sus esfuerzos en la universalización de los servicios de salud, la educación, las garantías sociales de las y los trabajadores; y por su generosidad, manifestada en miles de organizaciones de la sociedad civil de carácter social y humanitario. Somos un pueblo amante de la vida y de la convivencia pacífica.
 
No obstante, nuestra sociedad está experimentando cambios acelerados que afectan el desarrollo humano integral de nuestra población. El tejido social se está viendo deteriorado por el incremento de la violencia y del crimen organizado, en gran parte influenciado por el narconegocio. La cohesión social se debilita por la tendencia creciente de la desigualdad, derivada de un modelo de organización económicosocial que cambió el rumbo del país, antes orientado por un modelo de desarrollo preponderantemente centrado en el bien social, hacia un sistema que considera que el mercado produce este bien social automáticamente.
 
Estos hechos, entre otros, nos plantean desafíos y oportunidades para la evangelización, reconociendo que la contribución de la Iglesia a una nación “multiétnica y pluricultural” pasa por la “calidad” de una fe vivida y practicada en la caridad y fidelidad al Evangelio.
 
Nuestra condición geopolítica y social ha favorecido el flujo de miles de hermanos que buscan mejores condiciones de vida  en  nuestra  nación o transitan  por  ella  en  su largo  y tormentoso éxodo hacia otros países. Agradecemos a Su Santidad el reconocimiento y la cercanía manifestada por los esfuerzos de solidaridad que nuestro país realiza en auxilio de estas personas y le aseguramos la esmerada atención pastoral de la Iglesia con los inmigrantes y nuestra colaboración con las autoridades civiles para alcanzar soluciones solidarias con estos hermanos.
 
Le agradecemos, Santo Padre, su oración, cercanía y colaboración con las comunidades afectadas por el huracán “Otto” en noviembre pasado. Este doloroso evento natural ha despertado, una vez más, la solidaridad, la compasión, la unión y la fe del pueblo costarricense.
 
Santidad en cada una de nuestras diócesis hemos hecho esfuerzos pastorales para renovar su vigor interior y, como Iglesia, acompañar a la sociedad desde dentro y con la fuerza del Evangelio, para responder a las exigencias en la promoción del progreso espiritual y material de la porción del Pueblo de Dios que se nos ha confiado.
 
Ante los grandes retos mencionados y otros que miran a nuestro ámbito intraeclesial y a la riqueza de expresiones pastorales de cada diócesis, le aseguramos nuestra voluntad de seguir llevando a todos la luz de la fe y la alegría del Evangelio. Conscientes del íntimo vínculo que existe entre evangelización y promoción humana, seguiremos encaminando toda la acción de la Iglesia, que es Madre, a buscar el bien de los más desfavorecidos, partiendo de la persona y su dignidad, desde su concepción hasta su muerte natural, promoviendo la centralidad de la familia e impulsando la libertad, la justicia, la verdad y la paz, a la luz de los principios y orientaciones fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia.
 
Le reiteramos, estimado Papa Francisco, el afecto y la devoción filial del pueblo costarricense, que encomienda su Ministerio al Señor, invocando la intercesión de su Madre Santísima, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Ángeles, llamada cariñosamente por los costarricenses “La Negrita”, Patrona de Costa Rica.
 
 
+Oscar Fernández Guillen
Obispo de Puntarenas
Presidente Conferencia Episcopal de Costa Rica
 


 
 
 
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