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El Sínodo no se dividió

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“El Sínodo no se dividió”

Monseñor Óscar Fernández relata su experiencia y refuta a quienes aseguran que hubo divisiones tajantes entre los padres conciliares.

Luego de su experiencia como padre sinodal y ya de regreso en el país, Monseñor Óscar Fernández Guillén habla sobre su experiencia y reitera, ante la polémica desatada por algunos medios de comunicación comerciales, que este Sínodo “no era para resolver nada en relación a los divorciados vueltos a casar o las uniones entre parejas del mismo sexo”, sino para abrir el panorama acerca de los retos pastorales, cuyas respuestas estarán más claras durante el Sínodo Ordinario del próximo año sobre el mismo tema.
En esta dinámica, explica que los temas abordados fueron mucho más allá de la agenda que trascendió a través de la prensa, dirigidos hacia aspectos como la presión económica que sufren tantas familias en el mundo, y que las lleva a la pobreza, la miseria y hasta a su desintegración, además, el drama de las familias en medio de las guerras, así como el impacto de la cultura contemporánea y su concepto de relativismo y subjetivismo.
Claramente, un tema decisivo fue cómo mantener el equilibrio y el ligamen entre la verdad doctrinal y la misericordia, es decir, cómo no sacrificar ni una cosa ni la otra, pues “hay que ser fieles a la vida y a los grandes principios que derivan del amor de Dios y el Evangelio para tratar los casos concretos. Esa verdad no se puede sacrificar. Si renunciamos a una u otra estamos cometiendo un error tremendo, si nos aferramos a principios y doctrina sin misericordia, podemos caer en rigorismo y autoritarismo dañino, pero si por la misericordia y compresión renunciamos a la verdad, no le hacemos ningún favor a nadie”, explicó Monseñor. (ver módulo)
 

Diálogo, comprensión, escucha…
Monseñor Fernández se refiere a temas concretos alrededor del Sínodo de la Familia.
 
¿La controversia alrededor de asuntos como la comunión a los divorciados y las uniones entre personas del mismo sexo dividió la asamblea sinodal tal y como lo presentaron los medios de comunicación?
No la dividió, evidentemente hubo posiciones de enfatizar más la doctrina, o la misericordia, pero esto no dividió. Este sínodo no era para resolver nada sino para entregar al Papa los desafíos y terminará hasta el año entrante, con eso él preparará el Sínodo para octubre del 2015.
 
En referencia a estos temas ¿Cómo percibió la posición de Conferencias Episcopales como la Italiana, la Alemana o las Latinoamericanas?, ¿Fue posible distinguir posiciones divergentes y hasta antagónicas?
En eso la Asamblea mantiene en el fondo la posición de mantener la verdad, y de mantener una cercanía de diálogo, compresión, escucha y misericordia con los divorciados vueltos a casar y con las personas homosexuales sin llegar a una solución, hubo sugerencias en el sentido de que se revisen los procedimientos de las causas de nulidad para que se aceleren de manera efectiva y las parejas donde justamente haya una causa de nulidad no tengan que esperar tanto tiempo, se sugiere que se haga ese estudio este mismo año.  Sobre las parejas homosexuales, ahí está lo que la Iglesia  ha dicho acerca del respeto y valoración hacia esas personas, sin pensar que esas uniones lleguen hacer iguales a la al matrimonio sacramental entre un hombre y una mujer. La Asamblea no resolvió, sino que entregó soluciones.
 
¿Cómo entender entonces la palabra misericordia?
La palabra misericordia es escuchar a las personas, ¿qué les pasó, cómo están, qué podríamos hacer?, es un diálogo humano, fraterno, bondadoso, no llegar con actitud de rechazo, ni enojo.
 
¿Dista mucho la realidad de la familia costarricense con la realidad de otros países?
Hay puntos comunes, pero hay otras situaciones que no están presentes en Costa Rica, como los que se viven en Irak y Siria en el ataque a los cristianos, problemas que afrontan con los matrimonios entre cristianos y musulmanes por ejemplo, en el bautismo de los niños y la poligamia.
 
¿Tuvo peso concreto la participación de los laicos y las propias familias en el enriquecimiento de los debates?
Los fieles laicos estuvieron presentes en toda la Asamblea. Provenían de los cinco continentes. Tuvieron su intervención, pero durante los debates de la Asamblea no opinaban.
 
Qué mensaje les daría a las familias de nuestro país, luego de haber vivido la experiencia del Sínodo.
Que Dios tiene un plan sobre la familia, que no quitemos ni los ojos ni los oídos de Dios. Él tiene una palabra sobre la vida humana, la familia y el matrimonio, hay que oírlo para no actuar a sus espaldas, para no imponer mi palabra, sino para acoger la suya.
 
Llamada:
“El Papa como presidente del sínodo estuvo presente escuchando. No interrumpió a nadie. Sus mensaje fueron de pastor, de amigo y padre. Cualquiera se expresa con toda libertad ante él”.

 
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