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CARTA PASTORAL MADRE TIERRA
MENSAJE DE LOS OBISPOS DE COSTA RICA SOBRE LA SITUACION DE LOS
CAMPESINOS Y LOS INDIGENAS
2 de Agosto de 1994
INDICE
INDICE....................................................................................................I
ID Y ANUNCIAD LA BUENA NUEVA.................................................III
PRIMERA PARTE. LA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO............
I. SITUACION DE LOS CAMPESINOS................................................2
ASPECTOS ECONOMICOS..................................................................2
ASPECTOS SOCIALES.........................................................................
8
1. Vivienda...............................................................................................
8
2. Salud.....................................................................................................9
3. Educación..............................................................................................9
4. Alimentación..........................................................................................10
5. Familia..................................................................................................
10
6. Migración del campo a la ciudad...........................................................
11
7. Otros problemas..................................................................................
11
ASPECTOS POLITICOS.......................................................................
11
II. SITUACION DE LAS COMUNIDADES INDIGENAS................... 12
ASPECTOS ECONOMICOS................................................................
13
1. Tierra y producción..............................................................................
13
2. Ayuda económica.................................................................................
13
3. Proyectos de minería y represas en las reservas.....................................
14
ASPECTOS SOCIALES.........................................................................
14
1. Vivienda...............................................................................................
14
2. Salud....................................................................................................
15
3. Educación.............................................................................................
15
4. Cultura y religión....................................................................................
15
5. Narcotráfico...........................................................................................
16
6. Turismo..................................................................................................
16
7. Derechos humanos.................................................................................
16
8. Familia...................................................................................................
17
ASPECTOS POLITICOS.........................................................................
17
SEGUNDA PARTE. Y DIOS NOS DIO LA TIERRA...
I. Y DIOS NOS DIO LA TIERRA............................................................
20
II. DERECHOS DE LOS CAMPESINOS Y LOS INDIGENAS.............. 24
TERCERA PARTE. LA PALABRA SE HACE VIDA...
I. DEBERES DEL ESTADO Y SUS INSTITUCIONES...........................
27
II. DEBERES DE LA IGLESIA.................................................................
30
III. DEBERES DE LOS CAMPESINOS E INDIGENAS......................... 31
PALABRAS FINALES.............................................................................
33
SIGLAS UTILIZADAS.............................................................................
34
Error! Bookmark not defined.ID Y ANUNCIAD LA BUENA NUEVA...
(Mt 16, 15)
Los Obispos de Costa Rica hemos considerado conveniente hacer algunas
reflexiones respecto de la situación económica, política
y social del sector agrario y del sector indígena del país.
Hemos querido escuchar a los campesinos y a los indígenas, y
levantar nuestra voz en favor de ellos conforme a la prédica
de Nuestro Señor Jesucristo: "El Espíritu del Señor
está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a
los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación
a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos
y proclamar un año de gracia del Señor." (Lc 4,
18-19)
Este mandato de Jesús nos compromete a ejercer nuestro ministerio
profético en defensa de los campesinos y los indígenas,
porque El mismo nos recuerda que "todo cuanto hiciste a uno de estos
hermanos míos más pequeños, a mí me lo hiciste"
(Mt 25, 40).
Con honda preocupación y angustia, los campesinos y los indígenas
del país nos han manifestado su temor ante las políticas
impulsadas por el Estado en los últimos tiempos, las cuales han
afectado su nivel de vida, al punto de imposibilitarles la satisfacción
de sus necesidades fundamentales. Por ello, la Iglesia ha querido
respaldar a estos hermanos con un proceso llamado Pastoral de la
Tierra.
Nosotros entendemos por Pastoral de la Tierra el mecanismo mediante
el cual la Iglesia Local, que reconoce y proclama a la Madre Tierra
como instrumento de salvación puesto por Dios al servicio del hombre,
se compromete a solidarizarse con el campesino y el indígena,
y a acompañarlo en su trabajo y vivencia con este medio vital,
y en su actividad agrícola, así como a dar todo el apoyo
posible a las organizaciones intermedias que ellos mismos formen
para luchar por una distribución más equitativa del agro
y para alcanzar los más justos beneficios para ellos y para sus
familias.
La Pastoral de la Tierra permitirá, entonces, el necesario diálogo
para la concertación de las políticas agrarias, así
como la vigilancia permanente que permita obtener para el campesino y
el indígena la mejor atención jurídica
y social posibles. Su tarea fundamental será hacer posible una
visión cristiana, que le permita al ser humano una vida mejor,
en la que pueda expresar su alabanza y su amor a Dios y comportarse de
manera solidaria con sus semejantes.
Así, presentamos esta Carta que recoge las angustias y las
esperanzas de nuestros hermanos. Nos proponemos iluminar esta
realidad agraria y llamar la atención de todos los creyentes,
del Gobierno y de la Iglesia, a fin de que todos nos comprometamos en
su transformación.
Antes de señalar las luces y las sombras, queremos puntualizar
lo que entendemos por campesinos y por indígenas. En la definición
del campesino optamos por aceptar una propuesta que habla de
todos los grupos integrantes, según nuestro parecer, de esa gran
población que trabaja la tierra y que son afectados, directa
o indirectamente, por los diversos problemas que observamos
en nuestro país.
Campesinos son, pues:
1. Los que tienen tierra:
a) En propiedad,
b) Sin título,
c) En precario.
2. Los que poseen tierra ajena:
a) Arrendatarios (alquilada),
b) Esquilmeros (prestada u otro tipo).
3. Los que no tienen tierra:
a) Peón fijo de haciendas,
b) Peón fijo de bananeras,
c) Peón suelto u ocasional,
d) Peón migrante.
Es necesario aclarar que muchos de nuestros campesinos caben en dos
o más de estas categorías. Así, por ejemplo, muchos
pequeños propietarios deben trabajar a veces como
peones ocasionales a fin de poder hacer frente a sus necesidades
familiares. Por otro lado, al hablar de campesinos con tierra nos referimos
sobre todo a aquellos que tienen como máximo 20 hectáreas
de terreno.
Por indígenas entendemos aquellos hermanos nuestros descendientes
de los pueblos que habitaron estas tierras mucho tiempo antes de
que llegaran los españoles. Aunque hay algunos casos de cruzamiento
con no indígenas, en la actualidad la raza indígena
continúa en estado de pureza en todos los territorios, donde
lucha por mantener intactas su lengua, sus costumbres, sus tradiciones,
sus creencias y su linaje.
En lo fundamental, el campesino es uno solo, ya sea indígena
o no indígena. La única diferenciación está
referida a la etnia, y lo hemos hecho de esa manera porque los indígenas
constituyen la población más pobre dentro de los pobres,
y eso es algo que deseamos hacer saber una vez más.
PRIMERA PARTE
LA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO.
Error! Bookmark not defined.I. SITUACION DE LOS CAMPESINOS
Error! Bookmark not defined. ASPECTOS ECONOMICOS
1. Desde hace varias décadas, el Estado Costarricense viene haciendo
esfuerzos por dotar al campesinado de tierras para el cultivo, promoviendo
al mismo tiempo una distribución más equitativa de
ellas. No obstante, en los últimos tiempos, con la implementación
de nuevas políticas económicas, se produce una preocupante
tendencia a la concentración de tierra. Con dolor
advertimos cómo el campesino, que ha sido sujeto vital del desarrollo
productivo del país, se está quedando sin tierra de labranza.
En actos que contradicen la justa distribución de la tierra,
observamos que grandes compañías nacionales y extranjeras
acaparan enormes extensiones, mientras un número considerable
de pequeños agricultores, que desde siempre han trabajado
la tierra, han ido perdiéndola poco a poco o, deseando acceder
a ella, no tienen medios para adquirirla, dado que su precio se ha
elevado a niveles imposibles de alcanzar.
2. Desde el siglo pasado nuestro país ha sufrido la influencia
de grandes compañías transnacionales que, merced a
la apertura y los beneficios que les han ofrecido los gobiernos,
se han aprovechado de sus recursos humanos y naturales. Esta
situación se ha intensificado en las décadas
recientes, con la promoción de la inversión extranjera,
lo cual ha traído como consecuencia:
a) El acaparamiento de grandes extensiones de tierra, lo que resulta
en un desplazamiento de los agricultores.
b) La pérdida de soberanía y de territorios herencia de
nuestros antepasados, debido a la venta de porciones de tierra a intereses
foráneos.
c) El acaparamiento del mercado interno y del externo por parte de algunos
productores.
d) La gran desventaja competitiva en que se ha colocado a la empresa
nacional.
e) La explotación indeseable de mano de obra a causa del pago
de bajos salarios y la contratación laboral por menos de tres
meses.
f) La fuga de capitales hacia países desarrollados.
g) El deterioro ecológico que se expresa en deforestación,
contaminación, sobreexplotación del subsuelo y
eliminación de especies de flora y fauna.
h) Los daños irreparables que se inflige a la vida de las personas,
por la utilización de agroquímicos que han sido declarados
nocivos para la salud por distintos organismos internacionales.
i) La imposición de una cultura que afecta las costumbres y valores
de nuestros pueblos.
3. Asimismo, el auge del turismo ha producido una avalancha de inversionistas
nacionales y extranjeros que han acaparado vastas áreas en diversas
comunidades del país. Nos percatamos de que la actividad turística
es una de las principales fuentes de divisas; sin embargo, algunas consecuencias
negativas de esa actividad son el desplazamiento de la agricultura
y de la inversión nacional por la extranjera, y las transformaciones
culturales, no siempre beneficiosas, que cambian las formas
de vida y las costumbres de nuestros pueblos.
4. Los campesinos, así como los pequeños y medianos ganaderos,
se están viendo forzados a vender sus tierras porque se enfrentan
a situaciones insostenibles, como la imposibilidad de saldar sus
préstamos, la inaccesibilidad a los insumos y herramientas, la
presión de grandes empresas que los acorralan, y la desmotivación
provocada, entre otros factores, por los bajos precios que reciben a cambio
de su gran esfuerzo por producir. Es común encontrar en cualquier
sitio del país que los actuales jornaleros eran, no hace mucho,
dueños de esas tierras y fueron obligados por estas circunstancias
a deshacerse de sus propiedades, convirtiéndose, de hecho,
en esclavos de los nuevos inversionistas.
Otra consecuencia importante de la venta de las tierras se manifiesta
en el nuevo comportamiento de algunos campesinos que, influidos por el
consumismo, enajenan su voluntad en favor de una vida materialista que
busca las satisfacciones inmediatas, deslumbrados por el
dinero que pueden recibir, desconociendo que el pago que reciben
no es el justo, sobre todo porque no tienen una verdadera dimensión
del valor del cambio de dólares a colones. Al final, estos campesinos
se quedan sin su dinero y, lo que es peor, sin sus tierras.
5. Ante esta situación, la adjudicación de parcelas por
parte del Instituto de Desarrollo Agrario constituye una oportunidad
para los campesinos. No obstante, los intereses crediticios y el
precio que deben pagar por ellas son altos en comparación con la
capacidad de pago que poseen. Debido a ello, en muchas ocasiones
los campesinos venden sus derechos y se retiran de sus actividades. Por
otro lado, muchos de estos campesinos nos han manifestado reiteradamente
que en diversas zonas del país algunas parcelas han sido
adjudicadas a personas que no tienen verdadera necesidad de tierras.
6. Constatamos, por otra parte, la gran cantidad de conflictos agrarios
que se están dando en diversas zonas del país. Hay personas
y grupos organizados que luchan honesta y legítimamente por
poseer una parcela para el cultivo. Sin embargo, llamamos la atención
a todos aquellos que utilizan las tomas de tierra como un negocio para
vender las llamadas mejoras. Es lamentable que diversos conflictos agrarios
hayan dado lugar a violencia y muerte de algunos campesinos. Aquí
debemos mencionar el enorme peligro que significa la presencia
de policías privados en estos conflictos, y que actúan
al margen de la ley, poniendo en riesgo la seguridad de las personas y
el orden público.
7. Otro problema que nos han expuestso los campesinos y los pequeños
y medianos ganaderos es la existencia de muy pocas posibilidades de acceso
al crédito, pues los entes financieros les imponen requisitos
que difícilmente pueden satisfacer. La poca agilidad en los
trámites establecidos les hace desistir de la gestión
y abandonarse a su propia suerte.
Los montos mínimos fijados para el otorgamiento de los créditos
y las altas e inestables tasas de interés imposibilitan el
uso de estos recursos, indispensables para que puedan producir. Hay,
entonces, una gran distancia entre las políticas crediticias
aplicadas al agro y las necesidades y posibilidades del pequeño
y mediano propietario de la tierra; es decir, estas medidas
benefician sobre todo a la gran empresa agraria.
Los pequeños y medianos agricultores resienten la pérdida
de incentivos crediticios, tales como mayor accesibilidad al financiamiento
y período de gracia, y bajas tasas de interés, que
en el pasado les permitieron actuar como agentes primordiales del desarrollo
productivo. En la actualidad sienten haber sido relegados a vivir una
economía de subsistencia, pues, en definitiva, no existen
ni planes ni mecanismos adecuados a sus recursos y necesidades.
8. A lo anterior se suman los altos costos de producción de la
agricultura, que no guardan correspondencia con los precios de la cosecha
en el mercado. Muchas veces tales precios ni siquiera cubren el costo
de los insumos, por lo cual algunos productores prefieren, incluso,
perder la cosecha que recogerla, o aplicar menor cantidad de insumos
en detrimento de la calidad del producto.
9. Las ferias de los agricultores fueron creadas con el loable propósito
de darles oportunidad de vender sus productos a precios justos, en
beneficio tanto del productor como del consumidor, mediante la supresión
del intermediario. Hoy, estas ferias se han convertido en plazas
de comerciantes donde los intermediarios han desplazado a los agricultores,
además de que se realizan en condiciones insalubres.
10. El pequeño productor es explotado por los comerciantes y los
intermediarios, quienes les imponen los precios de sus productos.
En muchos casos, el precio convenido previamente para la compra de la
cosecha es violado y se les paga un importe inferior a la hora
de recolectarla. El productor tiene que aceptar estas condiciones
injustas o perder la venta de su cosecha, pues el precio no satisface
sus necesidades sino a las circunstancias que impone el intermediario
o el mercado. Esta situación se agrava por el hecho de que, en
su mayoría, los agricultores no están organizados
para comerciar sus productos, sobre todo para enfrentarse
al problema de la fluctuación de los precios determinada por
la llamada ley de la oferta y la demanda.
11. En nuestro país se fomentó, a partir de los años
cincuenta, una agroindustria que benefició al pequeño productor;
sin embargo, por falta de incentivos y de su inserción en
el mercado internacional, su desarrollo se ha estancado. En los últimos
años se han creado grandes empresas agroindustriales que marginan
de sus beneficios a los pequeños y medianos productores.
El agricultor costarricense ha adquirido una valiosa experiencia
en los cultivos tradicionales, pero esa experiencia no ha tenido
el respaldo de una tecnología apropiada, tanto para la producción
como para el mercadeo. Con el nuevo modelo de desarrollo, cuyas
políticas prioritarias son el fomento de la producción
de cultivos para la exportación, los paquetes tecnológicos
aplicados no han sido los más aptos, pues no se han adecuado a
las zonas geográficas ni a las condiciones socioeconómicas
de los campesinos.
Históricamente, nuestro país ha venido perdiendo las tierras
de vocación agrícola debido a la ausencia de planificación.
Algunas de las tierras más fértiles han sido cubiertas
por moles de cemento tales como: urbanizaciones, hoteles, zonas francas
y otras.
12. La carencia de medios de transporte para la producción y la
falta de incentivos para establecerlos son otros de los inconvenientes
que afectan a los campesinos, que se ven obligados a pagar fuertes
sumas de dinero para el traslado de sus productos. En consecuencia, el
costo final del producto se encarece, con lo cual se afecta también
a los consumidores.
13. Además, se debe tomar en cuenta la incertidumbre de muchas
comunidades rurales por causa del deterioro y del estado de abandono
de sus vías de acceso, lo cual dificulta el acarreo de la producción.
14. De singular apreciación nos parece el costo de los abonos,
plaguicidas, semillas y herramientas, que resultan ser demasiado
onerosos, accesibles solamente para las grandes empresas agrícolas,
porque los pequeños y los medianos quedan en desventaja.
15. Notamos que en algunas regiones del país la mano de obra para
la agricultura es escasa y, aunque en otras existe, el pequeño
y el mediano agricultor no cuentan con los recursos económicos
suficientes para pagarla. Muchos son los casos en que se pagan salarios
inferiores a lo estipulado por ley, debido a que los ingresos percibidos
por la actividad no les permiten ofrecer mejor remuneración.
Ambas partes resultan afectadas, pues el agricultor no puede
mantener en condiciones óptimas sus cultivos ni el peón
agrícola recibir lo mínimo para satisfacer sus propias necesidades
ni las de su familia, situación que afecta por igual
a nacionales e inmigrantes.
Observamos, por otra parte la instalación de fábricas,
especialmente de maquila, en algunas regiones agrícolas,
que han visto disminuir paulatinamente la oferta de mano de obra, sobre
todo en períodos de cosecha, debido a que dichos establecimientos
hacen creer que ofrecen mejores ingresos y estabilidad laboral que
las actividades del campo.
16. Los últimos gobiernos le han dado prioridad a la agricultura
de exportación. Los campesinos han sido inducidos a cambiar
sus cultivos y, con ello, muchas de sus prácticas tradicionales,
originando en la mayoría de los casos un deterioro de sus condiciones
de vida. Movidos a sembrar productos que no estaban acostumbrados
a cultivar, puesto que la siembra de cultivos tradicionales no era
financiada, muchos agricultores corrieron el riesgo del cambio
con fundamento únicamente de lo que recomendaban los técnicos.
Los resultados han sido desalentadores; aunque algunos lograron
salir adelante otros, desgraciadamente, perdieron sus cosechas o tuvieron
que vender los productos a precios insignificantes. Las plagas y
las enfermedades, las malas cosechas, la falta de asesoramiento técnico
y de acceso a los mercados internacionales fueron, entre
otras, causas de la pérdida parcial o total de los cultivos.
Esto, obviamente, provocó la acumulación de enormes
deudas, que inclusive les hicieron perder su patrimonio,
logrado con base en muchos años de esfuerzo y de
sacrificios.
Ni los técnicos ni las instituciones estatales se han hecho
responsables de este fracaso y han dejado a los campesinos a merced de
su propia suerte. Los campesinos no siempre pueden lograr la calidad
que se les exige para los productos de exportación, lo cual
ha contribuido a incrementar aún más las pérdidas.
Los pequeños agricultores tampoco cuentan ni participan
de la infraestructura, la tecnología y los conocimientos
del mercado internacional necesarios para insertar sus actividades
en este tipo de economía de exportación. Quedan, así,
en total desventaja con respecto a los grandes propietarios y exportadores,
que sí poseen los medios y los recursos idóneos para
ello.
17. Como hemos observado, la llamada "agricultura de cambio"
no ha dado los resultados que los gobiernos esperaban. Frente a ella,
los productos tradicionales tienen la ventaja de que, en su mayoría,
le permiten al campesino cubrir parte de su dieta diaria; sin embargo,
la producción para la venta ya no es rentable debido, entre
otras cosas, a las fluctuaciones de precios en el mercado internacional
y a la falta de protección del Estado ante las importaciones
de productos subvencionados provenientes de los países
desarrollados, lo que deja a los agricultores sin opciones confiables.
Los productos tradicionales también están
generando pérdidas y, por ello, muchos agricultores han
empezado a deshacerse de sus propiedades.
18. A fin de aminorar la mayoría de estos riesgos se establecieron
los seguros para la producción agrícola. Hasta ahora esos
seguros no han llegado a los pequeños agricultores, además
de que no existe suficiente información sobre cómo acceder
a ellos. La deficiencia y la corrupción frecuentes en dichos
seguros han sido del dominio público; en general, los grandes
productores sí han tenido acceso a esos beneficios, de tal
manera que para ellos los riesgos climáticos y de plagas son menos
graves.
19. Es lamentable constatar que en nuestro país es cada vez más
frecuente encontrar severas manifestaciones del maltrato a que sometemos
el medio ambiente. Grandes extensiones de monocultivos con los
que se sobreexplota la tierra, el uso desmedido e incontrolado de
agroquímicos, la destrucción de bosques para instalar extensas
fincas y la falta de información y de formación
en materia ecológica, son algunas de las principales causas
de que nuestro país se esté convirtiendo, ya no paulatinamente
sino a pasos agigantados, en un gran desierto.
La deforestación es una de las manifestaciones del daño
ambiental. La indiscriminada tala de bosques que realizan algunas
compañías para establecer plantaciones o construir obras
comerciales no sólo amenaza con provocar la escasez de agua, sino,
además, la erosión y la esterilización de las tierras.
En cuanto concierne a la deforestación y, en general, al daño
del medio ambiente, cabe añadir la tolerancia de ciertas instituciones
gubernamentales y la descoordinación existente entre
estos entes, que permiten el acceso de compañías explotadoras
de nuestros recursos a zonas protegidas y a cuencas hidrográficas.
20. El mal uso que se está haciendo de los ríos en todo
el país (grandes empresas que extraen materiales, su utilización
como basureros, la pesca con venenos, la tala dentro de sus nacientes
y en las márgenes protegidas por ley, el empleo de agroquímicos
en sus riberas, y otros) está provocando la desaparición
de su fauna y la disminución sistemática de su caudal.
21. El uso desmedido de los agroquímicos ha ocasionado lesiones
irreparables en muchos trabajadores agrícolas: esterilización,
enfermedades gastrointestinales, dermatológicas,
oculares, de las vías respiratorias y congénitas
e, incluso, muertes; y en lo ecológico, la desaparición
paulatina de flora y fauna.
22. No existe un programa estatal de información y dirección
técnica que enseñe a los campesinos cómo utilizar
los desechos y basuras generados por su actividad. Hay mucho desperdicio
de recursos, como los follajes y sobrantes de la producción agrícola,
y contaminación a través de excretas y otros desechos animales.
Aunque existen opciones, como la utilización de plaguicidas y
abonos orgánicos o naturales, muchas entidades gubernamentales
y no gubernamentales no han puesto el suficiente interés para
proporcionar mayores facilidades en este sentido como, por ejemplo,
en capacitación, acceso a información o suministro de estos
servicios.
Error! Bookmark not defined. ASPECTOS SOCIALES
Error! Bookmark not defined.1. Vivienda
23. Gran cantidad de familias del país no cuentan con una vivienda
adecuada, y el hacinamiento se está convirtiendo en un problema
cada vez más grave.
El acceso al financiamiento para la construcción de viviendas
es escaso y excluyente. Aunque hay familias que poseen lote donde
edificar su casa, no tienen recursos económicos o título
de propiedad que les permitan hacer frente a esta necesidad. Debemos
reconocer que los bonos de vivienda otorgados a muchos costarricenses
han sido una ayuda fundamental para que inicien la construcción
de su casa; sin embargo, por ser insuficiente, deberían existir
facilidades de financiamiento complementarias que permitan
adquirir la totalidad de los materiales necesarios para concluir
sus obras de construcción de sus viviendas.
Error! Bookmark not defined.2. Salud
24. Constatamos cotidianamente la mala calidad del servicio prestado
por las instituciones públicas de salud: el mal trato a los pacientes,
la lentitud de los trámites, las citas a largo plazo, el irrespeto
de los horarios, los cupos preestablecidos y el cobro ilegal de servicios
médicos son, entre otras, lacras que atentan contra el derecho
de los habitantes a la salud.
De igual forma apreciamos que muchas familias no están protegidas
por el seguro social porque no pueden pagar las cuotas, porque no hay
suficiente formación acerca de su necesidad, porque no tienen trabajo
que les permita hacerlo, porque hay deficiente cobertura regional y porque
no hay obligatoriedad para la cotización del campesino, a todo
lo cual se agrega la falta de sustento económico para la universalización
práctica de la seguridad social.
Por otro lado, es preocupante señalar que muchas comunidades
no cuentan con centros de salud, o éstos se encuentran demasiado
lejos de los hogares. Además, en algunos sitios no hay suficiente
personal médico para atender a la población demandante;
otros carecen del equipo técnico indispensable para
ofrecer mejor atención a los pacientes y, por si fuera poco, también
hay escasez de medicamentos.
Error! Bookmark not defined.3. Educación
25. No existe en Costa Rica un modelo educativo claro, que tome en cuenta
las diferencias regionales y culturales del país. La infraestructura
educativa, sobre todo del área rural, se encuentra en muy malas
condiciones: la falta de educadores, de aulas, de pupitres, de pizarrones,
de bibliotecas y de otros elementos esenciales para la enseñanza
impiden, con frecuencia, el desarrollo educativo en muchas poblaciones.
El problema educacional se agrava debido a que son numerosas las
familias que no pueden hacerle frente al elevado costo de los materiales
didácticos, del vestido, del transporte e, incluso, de cuotas
especiales que exigen algunos centros educativos. Por ello,
nos enfrentamos al fenómeno de la deserción estudiantil,
pues para la familia es prioritario asegurar la alimentación
por encima de la educación de los hijos, y el modelo educativo
no siempre se adapta a la realidad de cada región.
Constatamos también el problema de la contratación inadecuada,
por parte del Estado, de maestros y profesores que, ante la escasez de
personal en este campo, fueron formados, en muchos casos, deficientemente.
A esto se agrega la situación en que se encuentran aquellos
profesionales que, con una formación adecuada, no logran aplicar
sus conocimientos dado el desfase en que se encuentran los programas educativos
actuales que deben seguir.
Error! Bookmark not defined.4. Alimentación
26. Nuestras familias se enfrentan actualmente a la grave situación
de que el costo de la alimentación es cada día más
alto, cada vez más raquítica y de mala calidad. El
campesino y el jornalero no reciben ingresos acordes con el costo
de los alimentos básicos.
Es conocido el hecho de que el ingreso económico de muchos campesinos
no llega siquiera al mínimo necesario. Familias de 12 y hasta
más miembros, cuyo único ingreso es el jornal o la venta
estacional de sus cosechas, no pueden satisfacer los requerimientos
de una dieta adecuada.
Error! Bookmark not defined.5. Familia
27. Nos causa mucha tristeza advertir que las familias campesinas
no escapan a la problemática social, y que dentro del núcleo
familiar nos encontramos situaciones de incomunicación, incomprensión,
desintegración, irrespeto, machismo, agresión y maltrato
a niños y mujeres, y muchas otras dificultades. Algunas
causas de ello son la falta de formación de los padres, la crisis
económica, la migración debida a la búsqueda
de fuentes de trabajo, la influencia de los medios de información
masiva y la necesidad que tienen ambos padres de trabajar, entre otros
factores.
La crisis social, económica y política ha generado una
pérdida de valores morales y cristianos, e incide en el deterioro
de la identidad familiar.
La falta de empleo en el campo y el hecho de que la mujer se vea obligada
a trasladarse a la ciudad en busca de trabajo, han dado origen a
que muchas de ellas sean explotadas laboralmente, algunas
de las cuales llegan a prostituirse.
Error! Bookmark not defined.6. Migración del campo a la ciudad
28. Con el auge del proceso de industrialización nuestro país
se vio afectado por la migración del campo a la ciudad, problema
que se ha agudizado por las migraciones extranjeras y por las nuevas políticas
agrarias; esto ha provocado el crecimiento de los anillos periféricos
de miseria en las ciudades, sin que hasta el momento haya una
respuesta adecuada a este fenómeno.
Error! Bookmark not defined.7. Otros problemas fácilmente constatables
son:
29. a) El restringido acceso al agua potable en algunas regiones
del país, debido a su escasez, a la contaminación existente
o por el mal estado de las cañerías.
b) El alto costo de la electricidad, en los lugares donde existe este
servicio.
c) La falta de programas de letrinización en muchas poblaciones.
d) El mal estado de los caminos vecinales y la escasez de maquinaria
requerida para repararlos.
e) La inexistencia de telefonía pública y la mala administración
de algunos de estos servicios.
f) La seguridad de los ciudadanos se ve afectada por la escasez de formación
civilista para los efectivos policiales, y por la corrupción
de algunos integranes de la Fuerza Pública.
g) La carencia de centros de recreación para los niños,
los jóvenes y la familia en general.
h) También nos preocupa sobremanera el hecho de que en ciertas
regiones rurales existan elevados índices de alcoholismo,
prostitución y drogadicción.
Error! Bookmark not defined. ASPECTOS POLITICOS
30. Con mucho dolor advertimos que las políticas estatales de
los últimos años en torno al sector agropecuario han provocado
una serie de problemas, cuyas manifestaciones más evidentes
son la sistemática desaparición de los pequeños y
medianos productores, la concentración de la tierra para dedicarla
a monocultivos, la centralización de la riqueza, la amenaza de
una crisis alimentaria, la destrucción del medio ambiente,
la inestabilidad social y menores posibilidades de desarrollo integral
para el individuo y la sociedad.
La información referente a los programas de ajuste estructural,
sus consecuencias y las subsecuentes medidas de privatización
y liberalización de la economía no llega a la mayoría
de la población, que en última instancia es a quien
afecta directamente.
31. Hasta nosotros llega el clamor de nuestros hermanos campesinos,
que perciben las políticas estatales hacia ellos como poco concretas,
muchas veces descoordinadas y hasta equivocadas. Siempre hemos escuchado
de los políticos que la cultura y la actividad campesinas
son la base de la idiosincrasia costarricense, pero los gobiernos
no siempre apoyan a todos ellos con igualdad de trato ni de condiciones,
y el pequeño productor está a punto de desaparecer,
en beneficio de los terratenientes que acaparan no sólo
la tierra sino, además, los créditos, la tecnología
y los mercados.
En el caso de los campesinos, se observa que estos aún no se
encuentran lo suficientemente organizados como para hacerles
frente a las grandes dificultades que les aquejan. Sin embargo, reconocemos
la existencia de varias agrupaciones agrarias que han logrado promover
a una gran masa campesina, alcanzando una serie de logros para mejorar
sus condiciones.
Error! Bookmark not defined.II. SITUACION DE LAS COMUNIDADES INDIGENAS
32. Siempre ha existido en Costa Rica el mito de que no hay población
indígena, de que nuestro país está habitado únicamente
por blancos. Esto ha provocado la marginación de los pobladores
indígenas en todos los ámbitos: cultural, económico,
político, social y legal.
Sin embargo, tenemos que aceptar que la sociedad costarricense
tiene sus raíces históricas más profundas en el legado
cultural de los diversos pueblos indígenas que han vivido en esta
región, el cual se manifiesta en nuestros rasgos físicos,
costumbres, formas lingüísticas y la manera de ser y de ver
el mundo.
33. Frente a la sociedad occidentalizada marcada por el frenesí
del tecnicismo, la producción en gran escala, el consumismo y la
uniformidad cultural, los pueblos indios han logrado sobrevivir gracias
a los valores heredados por sus mayores, a su lucha de resistencia, a
su capacidad de adaptarse a las situaciones adversas, a su visión
del mundo que integra lo humano y lo sacro, a sus prácticas
y ritos religiosos, al hecho de mantener viva su lengua y a
su relación armoniosa con la naturaleza.
34. Se estima que la actual población indígena de Costa
Rica es de 30 mil personas, distribuidas en 8 pueblos: Cabécares,
Bribris, Guaymíes, Térrabas, Bruncas o Borucas, Malekus
o Guatusos, Huetares y Chorotegas. Estos pueblos están asentados
en territorios denominados por la Ley Indígena como reservas,
de las cuales se han creado veintidos.
Error! Bookmark not defined. ASPECTOS ECONOMICOS
Error! Bookmark not defined.1. Tierra y producción
35. Diversos gobiernos en Costa Rica han provisto, por ley, extensiones
de tierra a los indígenas. Empero, nuestros hermanos nos exponen
que sus tierras son constantemente invadidas por personas ajenas
a su etnia.
Al revelarnos sus angustias, los pueblos indígenas denuncian
que, hasta el momento, el Estado no ha hecho lo que le corresponde
a fin de que se respeten y desarrollen con dignidad sus territorios.
Uno de los mayores problemas de los indígenas es que no tienen
acceso a los créditos para la producción, pues en su mayoría
no poseen título de propiedad de sus tierras que les respalde.
El artículo 3º de la Ley Indígena 6172, de 29 de
noviembre de 1977, reconoce la venta de las tierras de la Reserva
solamente entre indígenas. Esto ha derivado en que algunas familias
que han acumulado algún capital empiecen a comprar
fincas a otras, produciéndose pequeñas concentraciones
de tierras.
En la recuperación de tierras por parte del Estado no se ha consultado
a las comunidades, lo cual se presta fácilmente para la manipulación
familiar e ideológica; tampoco se han tomado en cuenta los
criterios comunitarios para la distribución de esas tierras.
Error! Bookmark not defined.2. Ayuda económica
36. Según manifiestan los mismos indígenas, es preocupante
que los préstamos, donaciones y otras ayudas proporcionadas por
algunos países para el desarrollo de sus comunidades tiendan a
agotarse en gastos administrativos y burocráticos de las instituciones
estatales, y no lleguen efectivamente a sus destinatarios; además,
fondos tramitados por medio de ciertas organizaciones no gubernamentales
para el msmo fin tampoco logran llegar adecuadamente a los beneficiarios.
Error! Bookmark not defined.3. Proyectos de minería y represas
en las reservas
37. Existe la posibilidad de que se pongan en marcha algunos proyectos
como el de la represa hidroeléctrica de Boruca y los de explotación
minera y exploración petrolera en Talamanca, que afectarían
directamente las zonas indígenas.
Actualmente, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) realiza
estudios preliminares para la construcción de proyectos
en el fértil valle de Talamanca, en donde vive la mayoría
de los habitantes de esa reserva. Con este proyecto las poblaciones tendrían
que emigrar de sus fincas y casas porque quedarían cubiertas por
las aguas de las represas.
Otros proyectos similares son el de Boyei, en el río Chirripó,
y el proyecto del río Pacuare (en construcción), en que
cientos de hectáreas de terreno quedarán bajo el nivel
del agua.
Varias compañías mineras extranjeras y nacionales tienen
puestos sus intereses económicos en la exploración y explotación
minera en los territorios indígenas. Todos estos proyectos amenazan
con despojar a estos pueblos de la fuerza que los cohesiona y que alimenta
su identidad: la madre tierra.
En todos estos proyectos es necesario que se hagan estudios serios y
profundos, que den las pautas para alcanzar un verdadero desarrollo
respetuoso de la naturaleza y de la vida de los pueblos.
Error! Bookmark not defined. ASPECTOS SOCIALES
Error! Bookmark not defined.1. Vivienda
38. La negación del derecho a una vivienda digna en las comunidades
indígenas es algo que crece día con día. A los habitantes
de esas comunidades les es difícil, inclusive, conseguir la
materia prima natural para construir sus casas, ingresar los materiales
y acceder a los bancos y al financiamiento mismo.
Además, las instituciones encargadas no realizan estudios adecuados
a la satisfacción de las necesidades de vivienda de la población
indígena, en el sentido de respetar su forma de vida y su valoración
del espacio habitacional, por lo que se cae en una estandarización
del estilo de vida del blanco que atropella su dignidad.
Error! Bookmark not defined.2. Salud
39. Hemos venido observando en el país, y de manera acentuada
en las zonas indígenas, un deterioro de las condiciones de salud
de la población costarricense, manifiesta, por ejemplo, en
la reaparición de enfermedades que habían sido erradicadas
del territorio nacional.
Con los esporádicos servicios que en el campo de la salud prestan
las instituciones estatales encargadas, se va provocando debilitamiento
progresivo de la medicina ancestral del JAWA o AWA, que son los especialistas
en las comunidades indígenas. La medicina occidental
no ha entablado un diálogo con los médicos indígenas
a fin de utilizar los conocimientos de la medicina botánica
que estos poseen.
Error! Bookmark not defined.3. Educación
40. Mención especial merece la situación educativa en las
zonas indígenas, donde el modelo actual de educación ha
venido a reemplazar las costumbres, la historia y la cultura de pueblos
milenarios cuya riqueza es por todos conocida. Los problemas van
desde discriminación en el aula y maestros poco instruidos,
hasta la falta de voluntad política para que el Departamento
de Educación Indígena del Ministerio de Educación
Pública funcione adecuadamente.
Por otro lado, existen escuelas en las cuales no se nombra maestro,
a pesar de la insistencia de las comunidades en solicitarlo.
41. La educación estatal que se implementa en las comunidades
indígenas no parte de las actuales necesidades, y menos de la memoria
histórica, de la cosmovisión propia, de las formas
tradicionales de enseñar y ni siquiera de su propia lengua. Las
escuelas son los principales centros aculturadores y transmisores
de una cultura ajena a la población.
En el sistema educativo costarricense no se ha contemplado debidamente
el aporte que los pueblos indígenas, con sus valores y tradiciones,
pueden ofrecer al resto de la población; en vez de ello, se
ha mirado a la cultura indígena como algo del pasado, como si no
existiera.
Error! Bookmark not defined.4. Cultura y religión
42. Toda la riqueza histórica de las culturas autóctonas
de Costa Rica se ha ido destruyendo sistemáticamente por factores
externos (como los resabios de la Conquista) e internos (abandono
político, económico y social), como quien quema las semillas,
para ejercer sobre estos pueblos una marginación, proceso que aún
hoy no termina, que reviste otras formas de muerte, como por ejemplo
el narcotráfico y el fanatismo religioso.
43. La agresión de las sectas fundamentalistas es un certero golpe
a la cosmovisión religiosa indígena; estas sectas ejercen
su proselitismo en especial entre la población joven, que
es más vulnerable a los cambios. Por otro lado, reconocemos
que la Iglesia Católica dio, durante muchos años, una aceptable
atención pastoral a los indígenas; no obstante, hoy
hacemos esfuerzos para realizar una labor que responda a las inquietudes
y aspiraciones del pueblo indígena.
Error! Bookmark not defined.5. Narcotráfico
44. Bandas de narcotraficantes, en su afán de ganar dinero rápidamente,
utilizan y maltratan a los indígenas; algunos de estos han
sido conducidos a este ilícito negocio debido, entre otras
razones, a sus bajos ingresos y a su pobreza; además, sufren el
acoso policial y la represión que ejercen las bandas de narcotraficantes.
45. El narcotráfico ha trasladado sus cultivos y el trasiego de
marihuana a las regiones de Telire, Tainí, Talamanca y Chirripó
de la zona atlántica, sembrando con ello temor e inseguridad
en los habitantes, y asesinando a un número significativo
de indígenas.
Error! Bookmark not defined.6. Turismo
46. El ecoturismo ha extendido sus áreas de interés a los
territorios indios; no solamente las montañas y los ríos
son objetos de explotación, sino también las personas son
utilizadas como piezas arqueológicas que se han de admirar
y explotar. Todo esto ha venido a intensificar la aculturación,
flagelando así a las comunidades en sus valores propios y
auténticos.
Error! Bookmark not defined.7. Derechos humanos
47. Los pueblos indios de Costa Rica cuentan con dos instrumentos
jurídicos muy importantes para la defensa de los derechos
humanos, a saber:
a) Ley Indígena Nº 6172 de 29 de Noviembre de 1977.
b) El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo
(Ley Nº 7316 de 3 de noviembre de 1992).
La mayoría de los indígenas desconocen las leyes que garantizan
su vivencia plena, ya que las instituciones que deberían difundirlas
no lo hacen con la necesaria eficacia y energía.
Error! Bookmark not defined.8. Familia
48. La familia es el lugar más importante en donde se transmite
la herencia histórica de los mayores. Es una escuela doméstica
en donde los padres y los abuelos enseñan las historias a sus hijos,
los cuentos y los mitos que reflejan su forma particular de
sentir, ver y relacionarse con la naturaleza, con las personas y con Dios.
En el seno del hogar comparten y celebran festivamente los ritos que
dan sentido a la vida, a la muerte, a los cultivos y a las cosechas.
Las comunidades tienen sus propios servidores especializados para la
celebración de sus ritos religiosos en los momentos y espacios
especiales de la vida.
La familia, núcleo vital de la tradición histórica
de su identidad cultural y religiosa, es atacada hoy por elementos
aculturadores que han puesto sus tiendas entre ellos, y por los embates
de la economía de mercado que predomina en el país. El modelo
macroeconómico actual se abre campo entre los niños
y los jóvenes, alimentando divisiones entre los modelos
actuales y el legado cultural de los abuelos.
Error! Bookmark not defined. ASPECTOS POLITICOS
49. A través de los años advertimos cómo se hacen
promesas de campaña que luego no son cumplidas, de tal manera
que quienes rigen los destinos del país van perdiendo
paulatinamente su credibilidad ante el pueblo. A tal punto llegan esta
desconfianza y esta frustración, que muchos indígenas
sienten que para ellos no existe ninguna posibilidad de participar
en la vida política nacional.
50. Las comunidades indígenas nos manifiestan continuamente que
se sienten marginadas de participar activamente en la construcción
de su propia vida social, pues en algunas ocasiones les son impuestos
procesos que irrespetan su identidad cultural. Los organismos
encargados de velar por el desarrollo integral de estos pueblos y de ejecutar
programas concretos en ese sentido, muchas veces excluyen la participación
del indígena en todos los asuntos políticos, sociales y
económicos a que tienen derecho como ciudadanos. Por
tanto, sus opiniones no son escuchadas ni tomadas en cuenta a la hora
de formular leyes y planes en que ellos están directamente involucrados.
51. Los Gobiernos han carecido de voluntad política para
hacer cumplir la tutela de los derechos que la Ley Indígena y el
convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo les confieren
a los pueblos indios de Costa Rica.
52. Existen algunas instituciones, clubes, organizaciones no gubernamentales,
iglesias, asociaciones y grupos privados proindigenistas que, sin tener
un conocimiento real de las comunidades, de su cosmovisión,
de sus prácticas culturales y de su derecho a la autodeterminación,
se acercan a ellas de buena voluntad para realizar acciones que resultan
paternalistas y asistencialistas, y que, a su vez, son dirigidas
desde afuera. Estas acciones están provocando grietas irreparables
en los valores tradicionales y en los hábitos comunitarios
heredados de la sabiduría de los mayores.
53. La Comisión Nacional de Asuntos Indígenas (CONAI),
ente estatal para la tutela de los pueblos indios de Costa Rica,
no ha funcionado a partir de la realidad y de las necesidades de
las diversas comunidades indígenas; el derecho que los pueblos
indígenas tienen a su autodeterminación no ha
sido respetado, sino que se ha seguido una línea conservacionista,
paternalista e integracionista, para lo cual se ha utilizado
a algunas asociaciones de desarrollo integral que se prestan
para servir intereses extraños a su pueblo.
54. Con gran alegría miramos que los indígenas han ido
organizándose para afrontar sus problemas particulares,
especialmente el de usurpación de tierras por parte de foráneos.
En medio de esta realidad demoledora de culturas pasadas, las raíces
de estos pueblos están vivas, poseen la riqueza de su cosmovisión
histórica y la fuerza de sus mitos; desde allí, las comunidades
recuperan su memoria y su identidad y reinventan nuevos instrumentos de
resistencia y de lucha para seguir viviendo y creciendo como pueblos
distintos en una sociedad homogenizadora.
SEGUNDA PARTE
Y DIOS NOS DIO LA TIERRA...
Error! Bookmark not defined.I. Y DIOS NOS DIO LA TIERRA...
55. "En el principio creó Dios el cielo y la tierra..."
y vio que "todo era muy bueno". Así, la tierra se presenta
a nuestros ojos como regalo para nuestro bien, precisamente como
nuestro hogar.
Ahora bien, al ser la tierra obra de Dios es, pues, "sagrada";
pero también, por haber sido creada para nosotros, es "nuestra",
porque la hemos recibido y la vamos a entregar a las nuevas generaciones
como herencia. Esto constituye la primera alianza de Dios con
nosotros.
Por eso, al igual que la madre que hace crecer al hijo en sus entrañas,
y lo alimenta luego de la abundancia de sus pechos, la tierra cuida
de nosotros y nos protege, nos da el alimento y se nos entrega para que
vivamos de ella y con ella.
56. El hombre y la mujer, por haber sido constituidos como cocreadores
de la tierra y responsables de su conservación (cfr. Gn 1, 26-29),
están llamados a transformarla y servirse de sus bienes
con su trabajo, en beneficio de todos (cfr. G.S. 89, 1). El agricultor
siente una gran dicha cuando llega el tiempo de la siembra, después
de haber preparado los terrenos y regado en los surcos la semilla,
esperanza de su bienestar y el de su familia.
De esta manera, la siembra se convierte en la esperanza abierta a formas
de trabajo organizado y cooperativo, que garanticen mejores técnicas
agrícolas y una capacitación acorde con la realidad costarricense.
Para el campesino e indígena la siembra es, entonces, el grano
que muere para alcanzar nueva vida y dar frutos en abundancia.
57. Pero la tierra puede cansarse, desgastarse e incluso morir,
si el uso que hacemos de ella se cambia en abuso desmedido de sus capacidades.
Tal riesgo y tal responsabilidad deben exhortarnos permanentemente
a amarla, cuidarla, conservarla y defenderla para continuar recibiendo
sus beneficios, una tarea en la que debemos participar todos.
58. La tierra tiene un valor fundamental en la identidad cultural
propia de los campesinos y de los indígenas, ya que de la tierra
depende su vida. En las actuales condiciones, estos hermanos nuestros
viven únicamente de su esperanza por sembrar, puesto que en
ello entra en juego su futuro y el de su familia.
59. Lo dicho nos obliga a pensar que si la tierra está en manos
de unos pocos, costarricenses o no, impide el que todos los hijos tengamos
acceso a esta madre en igualdad de condiciones. Esto nos hace reconocer,
antes de universalizar la responsabilidad de todos frente a la tierra,
la urgencia de que esa tierra sea de los más pobres y, con ello,
la urgencia de una reforma agraria que permita un acceso más
equitativo de la mayoría a los bienes que Dios nos ha dado.
En este sentido, la Iglesia reconoce el derecho a la propiedad
privada, la cual, "..adquirida por el trabajo, o recibida de
otro por herencia o por regalo, no anula la donación original de
la tierra al conjunto de la humanidad". (Catecismo de la Iglesia
Católica Nº 2.403; cfr. R.N. 7).
60. Cuando decíamos que la persona humana es cocreadora con Dios,
entendemos que esta actividad sólo es posible mediante el trabajo
(cfr. L.E. 12). Así en el trabajo de la tierra, todo ser humano
se descubre como imagen y semejanza de El, encontrando su dignidad
como hombre y mujer y experimentándose como el único
sujeto capaz de transformar los bienes de la tierra. De esta manera, el
trabajo se convierte en el derecho que todos tenemos a cultivarla,
y es un deber servir por medio de ese derecho a Dios en el servicio a
los otros.
61. Para que esto se realice necesitamos una economía más
humana y solidaria, la conservación de las formas de trabajo comunitario,
el reconocimiento justo al trabajo familiar, a oportunidades de trabajo
y a condiciones laborales no esclavizantes.
Estas inquietudes se manifiestan en la invitación que el actual
Pontífice nos hace: "En efecto, el principal recurso del hombre
es, junto con la tierra, el hombre mismo. Es su inteligencia la que
descubre las potencialidades productivas de la tierra y las múltiples
modalidades con que se pueden satisfacer las necesidades humanas. Es su
trabajo disciplinado, en solidaria colaboración, el que permite
la creación de comunidades de trabajo cada vez más
amplias y seguras para llevar a cabo la transformación del
ambiente natural y la del mismo ambiente humano" (C.A. 32)
62. Para hacer más productivo el trabajo humano se requieren de
los medios de producción, que no son fines en sí mismos
sino, como dice la Palabra, un instrumento.
Su Santidad Juan Pablo II reconoce que hay muchos que no disponen
de medios de producción, ni de los conocimientos que les ayuden
a expresar su creatividad y desarrollar sus capacidades. Es de esta manera
como los campesinos e indígenas se sienten impotentes
para resistir la competencia producida con métodos nuevos
y que satisfacen necesidades que anteriormente ellos solían
afrontar con sus formas organizativas tradicionales. Ofuscados
por el esplendor de una ostentosa opulencia inalcanzable para
ellos y coartados, a su vez, por la necesidad, pasan a formar verdaderas
aglomeraciones en las ciudades, donde a menudo se ven desarraigados
culturalmente, en medio de situaciones de violencia y sin posibilidad
de integración (cfr. C.A. 33).
63. El uso de los medios de producción debe estar sometido a vínculos
sociales: "los bienes no están determinados por Dios para
guardarse inútilmente, sin usar ni producir, para que unos pocos
se enriquezcan, sino para cubrir las necesidades vitales de todos".
64. En este proceso de transformación de la tierra, mediante nuestro
trabajo que la hace producir, es necesaria una distribución
que permita alcanzar beneficios; todo esto se logra mediante la venta
en el mercado. El mercado es la oportunidad para vivir la solidaridad
de todos, que permita elevar el nivel de vida de los campesinos e
indígenas, para que puedan tener una vida más digna,
más humana y más cristiana
Sin embargo, el mercado se encuentra en manos de unos pocos mayoristas,
industriales y políticos; además, existen numerosas
necesidades humanas que no tienen salida en el mercado. Y es un estricto
deber de justicia y de verdad impedir que estas necesidades humanas fundamentales
queden sin satisfacción (cfr. C.A. 34). Por eso, es importante,
urgente y necesaria una transformación que facilite la estabilidad
y la mejora de los precios, así como mayores oportunidades
para todos (cfr. M.M. 137).
65. En este sentido, es bueno recordar que el Estado debe estar al servicio
del bien común, pero con responsabilidad especial de velar
por los más pobres; debe, además, ser un ente regulador
del mercado, de tal manera que haya justicia tanto para el productor
que saca los frutos de la tierra para la venta, como para el consumidor
que compra esos productos. Por eso, en la planificación
del agro, el Estado debe tener en cuenta el desarrollo integral de
cada persona, y está obligado a velar siempre por los intereses
nacionales por encima de los intereses extranjeros o de grupos
particulares (cfr. Q.A. 49; C.A. 40). A tal punto llega el deber del Estado
que Pablo VI, en su visión de una necesaria reforma agraria,
manifestaba:
"El bien común exige, en ocasiones, la expropiación
de tierras cuando debido a sus dimensiones, su escaso o nulo aprovechamiento,
ocasionen la miseria de la población, debido a algún
daño considerable que sufren los intereses del país, y obstaculizan
el bien común (P.P. 24)([4]).
De esta forma, el Estado participa en la transformación de la
sociedad de acuerdo con los valores del Evangelio, sin perder de
vista que los grupos intermedios también son sujetos de su
propio desarrollo. Esto permite dejar de lado la visión de
un Estado benefactor, paternalista y asistencialista, para encaminarnos
hacia un Estado que reconoce la capacidad de animación y la
responsabilidad de las personas, las familias, los grupos y
las comunidades, y que, a la vez, participa activamente en la
promoción y el desarrollo cuando así conviene al bien
común de la sociedad([5]).
66. Dios nos dio la tierra para conservarla y no para destruirla;
nos la dio para que, en convivencia con ella, todos nos desarrollemos
y la pongamos a producir. Por eso debemos detenernos a reflexionar y rectificar,
por medio de una actitud crítica, a fin de hacer uso adecuado
de toda la Creación. A partir de aquí, debe buscarse
una ética ecológica que implique el abandono de
una moral utilitarista e individualista (cfr. C.A. 38; S.D. 169).
No vivir esta ética ecológica ha traído diferentes
consecuencias. En el caso de Costa Rica, algunas de ellas son:
la emigración forzada del campo hacia la ciudad (uno de cuyos efectos
es la desintegración familiar); la contaminación
ambiental; la destrucción de la tierra cultivable; la deforestación
de montañas, cuencas hidrográficas y márgenes
de ríos; la eliminación de especies de flora y fauna;
y, en el ámbito mundial, la destrucción de la capa
de ozono; la imposición por parte de los países del
primer mundo de la corriente del desarrollo sostenible; y el
uso de químicos nocivos.
67. Por lo contrario, la vivencia de la ética ecológica
significa:
a) El amor a la naturaleza y a los seres humanos.
b) Una reconciliación con lo creado y con las personas entre
sí, camino de justicia y de paz, para alcanzar una verdadera
ecología humana (cfr. C.A. 38).
c) Aprender de los campesinos y de los indígenas a tener una
estrecha relación con la Creación; a apreciar el valor
de la naturaleza, a ser comunidades solidarias para compartir los
trabajos, lo que permite mayor sobriedad y sabiduría
en el uso y conservación de la naturaleza como ambiente de
vida para todos.
d) Tener una espiritualidad que recupere el encuentro con Dios a través
de lo creado.
68. Nosotros, los Obispos, haciéndonos eco de la Doctrina Social
de la Iglesia, recordamos que la Creación ha sido dada al hombre
y a la mujer, para que por medio de su trabajo ellos la enriquezcan
y la hagan crecer. Para esto es necesaria la solidaridad de todos
que permita la participación equitativa en el disfrute de
los bienes universales, y que el Estado intervenga para promover y garantizar
el bien común mediante el principio de subsidiaridad.
Error! Bookmark not defined.II. DERECHOS DE LOS CAMPESINOS Y LOS INDIGENAS
69. El campesino y el indígena tienen derechos inviolables e inalienables
que son la consecuencia natural de su dimensión personal y
de su dignidad humana. Esta realidad se fundamenta en que es imagen
y semejanza de Dios y en que se hermana con la Creación por medio
del trabajo.
De esta manera, el campesino y el indígena deben ser respetados
en su dignidad y son, por tanto, sujetos de derechos y deberes que
les permitan pasar de condiciones menos humanas a condiciones más
humanas (cfr. P.T. 11-27; P.P. 20- 21).
a) Los campesinos y los indígenas tienen, por naturaleza, el
derecho de usar los bienes materiales de la tierra. (cfr. Pío
XII, Radiomensaje del 1º de junio de 1951).
b) El hombre y la mujer campesinos e indígenas tienen derecho
a una vida digna, lo cual implica: derecho al alimento, al vestido,
a la vivienda, a la libre elección de sus gobernantes, a fundar
una familia, a la educación, al trabajo, a la salud, a la buena
fama, al respeto, a una adecuada información, a obrar de acuerdo
con la norma recta de su conciencia, a la protección de la vida
privada y a la justa libertad en materia religiosa (cfr. G.S. 23-32;
D.P. 1272).
c) Derecho de que el Estado, velando por el bien común, cuide
de su prosperidad, con la práctica de la justicia y del amparo
al más débil e indefenso (cfr. R.N. 27); a la convivencia
pacífica, a la seguridad y a la promoción de la Caridad
Universal para crear un mundo más humano (cfr. D.P. 1271, 1279,
1292).
d) Derecho a un trabajo tal que permita al hombre, la mujer y su familia
una vida plena. Esto es: condiciones laborales adecuadas, una tierra
que pueda cultivar, a participar activamente en la definición
de políticas agrarias y en los procesos de producción
y comercialización (cfr. L.E 15.19; R.N 1; Pío XII,
Discurso del 13 de junio de 1943, Nº 687).
e) La mujer campesina y la indígena tienen igual dignidad y responsabilidad
que el hombre y, por lo tanto, tienen derecho a acceder a las diversas
funciones públicas en la sociedad, especialmente en nuestras
comunidades rurales; a que se respete su dignidad; a satisfacer sus legítimas
aspiraciones; y el acceso a la verdad, reconociendo su libertad personal.
f) El derecho a un salario justo, que sea suficiente para poder mantener
la familia y a la vez permita al trabajador tener sus ahorros para
ir alcanzando una vida cada vez más digna y más humana;
porque el salario justo es reclamado sencillamente por el derecho
a la vida, que nace de Dios (cfr. L.E. 19). Por tanto, ha de retribuirse
a todo trabajador agrícola con un salario establecido conforme
a las normas de la justicia (cfr. P.T. 20). De tal manera que "no
es lícito abandonar completamente la determinación
del salario a la libre competencia del mercado, así tampoco es
lícito que su fijación quede al arbitrio de los poderosos,
sino que en esta materia deben guardarse a toda costa las normas de la
justicia y de la equidad" (M.M. 71). (cfr. R.N. 29; Q.A. 71.
72. 74; L.E. 19). Y esto se debe evidenciar sobre todo en las estructuras
jurídicas, en el salario legal, en los servicios y prestaciones
sociales en caso de enfermedad, desempleo y otros; en la protección
de categorías particulares de personas: la mujer (L.E. 19); el
campesino (L.E. 21); los minusválidos (L.E. 22); los emigrantes
(L.E. 23).
g) El derecho a prestaciones sociales, que significan: asegurar
la vida, su salud y la de su familia (Seguro Social), especialmente
los gastos en caso de accidentes de trabajo; seguro de invalidez, vejez
y muerte; y que la cesantía pase a convertirse de una expectativa
de derecho a un derecho real a la brevedad posible (cfr. L.E 19; M.M.
135. 136; P.T. 11).
h) El derecho a la libre asociación, esto es, a formar grupos
o uniones que tengan como finalidad la defensa y promoción de los
derechos vitales de los campesinos y los indígenas (cfr. M.M. 30;
L.E. 20).
TERCERA PARTE
LA PALABRA SE HACE VIDA...
Error! Bookmark not defined.I. DEBERES DEL ESTADO Y SUS INSTITUCIONES
70. La Iglesia costarricense, acogiendo las orientaciones del Magisterio
Social, y ante las políticas estatales orientadas a favorecer a
las grandes empresas, responde al clamor de los campesinos y los
indígenas, se solidariza con ellos y le recuerda al Estado
su función de garantizar el bien común de toda la sociedad,
lo cual significa el bien de todos y el bien de cada uno.
En lo que se refiere a los campesinos, instamos muy atentamente
a las instituciones estatales y políticas para que:
1. Sean más eficientes en la atención de las imperiosas
necesidades de la población agraria, tales como: salud, vivienda,
educación y vías de comunicación.
2. Mantengan, sobre todo las vinculadas directamente con el sector agrario,
una continua revisión de sus políticas, de tal manera
que se planifique de acuerdo con las condiciones reales en que se
encuentran los agricultores. Esto habrá de tomar en cuenta
la participación de todos los sectores involucrados,
a fin de retomar las iniciativas que mejor se adecuen a sus necesidades.
3. Elaboren sus políticas agrarias tomando en cuenta una tecnología
apropiada, la dotación de tierras a campesinos que no la poseen
y la estimulación de los pequeños productores mediante
créditos oportunos.
4. Contemplen en sus políticas crediticias mecanisos ágiles
para su otorgamiento, con intereses blandos y períodos de
gracia acordes con los requerimientos de cada sector productivo.
5. Respeten y estimulen las organizaciones de los agricultores,
para que logren desarrollarse de manera solidaria mediante aquellos
instrumentos que les faciliten producir, comercializar
sus productos y vivir en mejores condiciones.
6. Determinen salarios mínimos para las actividades agrícolas
que no están reguladas como, por ejemplo, la recolección
de café y la zafra.
7. Desarrollen, con la participación de organismos competentes,
programas de capacitación para la producción de abonos orgánicos,
de tal manera que se reduzca la importación y utilización
de agroquímicos, los cuales resultan perjudiciales para la salud
humana y para el entorno ecológico.
8. Vigilen los programas de desarrollo turísticos, para que no
atenten contra las condiciones sociales, fami-liares, culturales ni ecológicas
de las comunidades.
9. Implementen, en especial el Ministerio de Agricultura y Ganadería,
espacios de capacitación en el uso de abonos orgánicos,
a fin de no agredir, con el uso de agroquímicos, la riqueza
contenida en la madre tierra.
10. Impidan la importación de plaguicidas que de antemano
han sido calificados como altamente tóxicos y, por lo tanto, de
uso prohibido en otros países.
11. Indemnicen justamente a todos aquellos trabajadores que han
sido gravemente afectados en su salud por el uso de agroquímicos
en su trabajo.
12. Incluyan en los programas educativos una formación que
valore los recursos del medio ambiente, y que defienda y fomente
los valores que han configurado la personalidad social del costarricense.
13. Impulsen con más ahínco los propósitos de muchas
enti-dades no gubernamentales que luchan por desarrollar programas
de reforestación en diversas zonas del país.
14. Eleven la capacidad, el conocimiento y las habilidades
de las personas que participan y trabajan la tierra, y promuevan
las tecnologías apropiadas a las actividades que realizan los agricultores.
15. Realicen, por medio del Instituto de Desarrollo Agrario
(I.D.A.), estudios serios para la adjudicación de parcelas,
de modo que tal adjudicación se haga con justicia y equidad,
para prevenir toda clase de abuso en esta materia y se evite su Comercialización.
16. Impidan al máximo la utilización de la violencia por
parte de la Fuerza Pública en la resolución de conflictos
por toma de tierras que hagan los campesinos, y que se busque,
ante todo, el camino del diálogo y de la negociación
sincera, a fin de resolver las diferencias que por tales hechos se produzcan
en el campo social.
17. Aprueben las leyes necesarias para que se limite la adquisición
de tierras por parte de personas físicas o jurídicas extranjeras,
y asimismo se reduzca o evite el desplazamiento de la inversión
nacional provocado por los foráneos, todo con el fin de salvaguardar
la soberanía costarricense.
18. Promuevan las normas indispensables para que las gran-des compañías
agroindustriales sean obligadas a procesar y reciclar los desechos
orgánicos que producen, en aras de preservar el ambiente sano que
merecen la presente y las futuras generaciones.
71. En el caso de los indígenas, el Estado y sus instituciones
deben comprometerse a desarrollar su quehacer de manera que las entidades
públicas:
1. Procuren que las políticas agrarias impulsadas aseguren y
promuevan el desarrollo integral de los indígenas, el
cual redundaría en el mejoramiento de sus condiciones
de vida.
2. Definan políticas apropiadas con respecto al sector indígena,
en vista de sus necesidades particulares, respetando su cultura y
sus valores. En todos los ámbitos debe dárseles un tratamiento
especial, que será eficaz siempre que se realice con su participación.
3. Garanticen, de manera real y efectiva, que las tierras asignadas
a los indígenas no sean usurpadas ni utilizadas por personas
ni organizaciones ajenas a su etnia.
4. Cumplan fielmente el Convenio 169 de la Organización Internacional
del Trabajo (O.I.T.), referente a los derechos de los indígenas.
5. Controlen con eficacia a los medios de información masiva,
de tal manera que los valores de sus contenidos no representen
una agresión contra las costumbres y los valores de los indígenas
y la población en general.
6. Velen para que la publicidad, en su afán de forjar consumidores
con su mensaje, no violente la forma de vida del indígena.
7. Ofrezcan una mayor información a los indígenas
acerca de los posibles mercados en los que éstos podrían
colocar sus productos y a fin de desarrollar su capacidad
de comercialización.
8. Creen los mecanismos adecuados para que se celebre el "Día
del Indígena" como un acontecimiento que
permita dar a conocer toda la riqueza cultural de estos pueblos
y su aporte en la construcción de una parte importante de nuestra
idiosincrasia.
9. Evalúen urgentemente el trabajo realizado hasta el momento
por la Comisión Nacional de Asuntos Indígenas (CONAI), de
modo que se revisen sus acciones y se adecuen a la realidad cultural
de las comunidades indígenas, con todo lo que ello implica.
Error! Bookmark not defined.II. DEBERES DE LA IGLESIA
72. La Iglesia, fiel al mandato de la justicia y de la caridad en la
dignificación de sus hijos campesinos e indígenas, se compromete
a:
1. Optar preferencialmente por los campesinos e indígenas de
nuestro país, organizando la PASTORAL DE LA TIERRA en cada diócesis.
Esto significa procurar, motivar y acompañar a las organizaciones
de indígenas y de campesinos para que, a la luz del Evangelio,
encuentren opciones que les garanticen mejores niveles de vida y
un verdadero desarrollo humano.
2. Favorecer y desarrollar programas de capacitación y concienciación
que faciliten el rescate de la identidad cultural y el espíritu
de solidaridad que descubrimos en nuestros campesinos e indígenas.
3. Mantener una actitud profética de anuncio y de denuncia,
de tal manera que alabemos todas aquellas acciones que favorezcan
el desarrollo de indígenas y campesinos, pero también seamos
su voz cuando se cometan atropellos, injusticias e irrespeto a la
dignidad humana de estas poblaciones.
4. Apoyar las iniciativas de indígenas y campesinos en el acceso
a los medios de información masiva para expresar sus logros,
denunciar las situaciones de injusticia que les afecten y solicitar el
reconocimiento de sus derechos.
5. Impulsar en cada diócesis la PASTORAL INDIGENA, con el fin
de promover el respeto a la cultura y a las tradiciones religiosas
de los indígenas, además de apoyar la organización
y capacitación que favorezcan el desarrollo integral
de estos hermanos nuestros.
6. Apoyar y promover las iniciativas de organizaciones agrarias
e indígenas en la lucha por un salario justo y mejores condiciones
laborales para estos sectores.
7. Colaborar en las iniciativas de educación, defensa, protección
y conservación ecológica, e impulsar y participar en
la reflexión evangélica para que, como hijos de Dios, cuidemos
de la Creación.
8. Contribuir en el trabajo que vienen realizando algunos organismos
no gubernamentales en pro del desarrollo integral del campesino y del
indígena, denunciando, a la vez, todo aquello que no esté
de acuerdo con el derecho y la justicia.
9. Ofrecer, a través de la Pastoral Social Nacional y las pastorales
diocesanas, alternativas de producción a los campesinos
y los indígenas, que les permita superarse comunitariamente
mediante una economía solidaria.
10. Apoyar las iniciativas que busquen implementar métodos de
producción orgánicos.
Error! Bookmark not defined.III. DEBERES DE LOS CAMPESINOS E INDIGENAS
73. Los campesinos e indígenas deben entender que son ellos los
sujetos de su propio desarrollo. En este sentido, la Iglesia los
exhorta a:
1. Buscar una verdadera y real organización, como medio de salir
del individualismo y resolver los grandes problemas que les aquejan.
2. Generar alternativas de formación que partan de las necesidades
reales y sentidas por ellos, de modo que les permitan acceder a soluciones
concretas.
3. Desarrollar procesos de toma de conciencia y formación que
permitan la recuperación de sus propias tradiciones.
4. Realizar su actividad productiva salvaguardando la ecología,
y participar activamente en los programas que la defiendan.
5. Defender sus derechos inspirados en los más altos valores
cristianos, sobre todo en lo que se refiere a sus salarios y al bienestar
familiar.
6. Conocer más profundamente la Doctrina Social de la Iglesia,
para que la hagan presente en el mundo del agro.
7. Mantener un diálogo permanente con los organismos competentes
a fin de obtener precios justos para sus productos, así
como buscar y plantear los medios necesarios para regular la ganancia
abusiva de los intermediarios.
8. Consolidar las organizaciones indígenas que permitan velar
por los deberes y los derechos de sus comunidades, tales como: cultura,
tierra, tradiciones, lengua y unidad para su desarrollo integral.
9. Buscar las formas de organización necesarias para encontrar
soluciones que respondan a sus más auténticas necesidades,
en las que el Magisterio Social de la Iglesia tenga un lugar preponderante.
10. Coordinar planes y acciones entre las distintas organizaciones
comunales de las localidades rurales e indígenas, para que
realicen un trabajo conjunto.
11. Luchar por superar cualquier tipo de rivalidad personal o institucional
en las organizaciones campesinas e indígenas, así como para
que en sus intereses esté primero el provecho de toda la población
y no el personal o el partidista.
Error! Bookmark not defined.PALABRAS FINALES
74. Lo anteriormente expuesto quiere ser expresión viva de nuestro
interés y celo pastoral por la elevación espiritual y social
de nuestra población campesina e indígena, en todo de acuerdo
con el Magisterio de la Iglesia que nos compromete a ser "voz de
los que no tienen voz".
La Constitución conciliar sobre la Iglesia en el mundo (Gaudium
et Spes, Nº 4), nos dice:
"(...) es deber permanente de la Iglesia escrutar los signos de
los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose
a cada generación, pueda la Iglesia responder a las perennes
interrogantes de la humanidad... Es necesario por ello conocer y
comprender el mundo en que vivimos, sus esperanzas, sus aspiraciones,
y el sesgo dramático que con frecuencia le caracteriza".
Por otra parte, las palabras del Papa Juan Pablo II en su discurso a
los campesinos y a los indígenas en Oaxaca, México,
son para nosotros y para todos los hombres de buena voluntad, un imperativo
llamado a la conciencia:
"(...) el grito desvalido, la voz de Dios, la voz de la Iglesia
os repite conmigo: no es justo, no es humano, no es cristiano continuar
con ciertas situaciones claramente injustas... Trabajad en vuesta
elevación humana."
San José, Costa Rica, 2 de agosto de 1994, Festividad de Nuestra
Señora de los Angeles.
Mons. Román Arrieta Villalobos Mons. José Rafael Barquero
Arce
Arzobispo de San José Obispo de Alajuela
Presidente de la Conferencia Episcopal Vicepresidente de la Conferencia
Mons. Ignacio Trejos Picado Mons. Héctor Morera Vega
Obispo de S. Isidro de el General Obispo de Tilarán
Mons. Alfonso Coto Monge Mons. Antonio Troyo Calderón
Obispo Vicariato Apostólico Limón Obispo Auxiliar de San
José
Secretario Auxiliar Conferencia
SIGLAS UTILIZADAS
C.A. Centesimus Annus. Carta Encíclica a los cien años
de la Rerum Novarum, Juan Pablo II, 19..
D.P. Documentos de Puebla. II Conferencia del Episcopado Latinoamericano,
1979.
G.S. Gaudium et Spes. Constitución sobre la Iglesia en el mundo,
Concilio Vaticano II, 19..
L.E. Laborem Exercens. Carta Encíclica sobre el trabajo humano,
Juan Pablo II, 19..
M.M. Mater et Magistra. Carta Encíclica ....
P.P. Populorum Progressio. Carta Encíclica...
P.T. Pacem in Terris. .....
R.N. Rerum Novarum. .........
S.D. Documentos de Santo Domingo. III Conferencia del Episcopado
Latinoamericano, 1992.
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[1] Mitchell A. Selligson. El campesino y el capitalismo agrario en
Costa Rica. San José: Editorial Costa Rica, 1984, p. 114.
[2] (Cfr., por ejemplo: La República, 7 Mayo 1993, p. 2A; La
Nación, 17 mayo 1993, p. 6A; La República, 9 Junio
1993, p. 8A; La Nación, 15 Junio 1993, 8A; La Nación, 4
Julio 1993, p. 6A y 6 Julio 1993, p. 8A; La República, 13 Julio
1993, p. 2A; La República, 8 Agosto 1993, p. 5A; La Nación,
20 Octubre 1993, 16A).
[3] Pío XII, carta del 23 de setiembre de 1956; cfr. además
C.A. 43.
[4] Cfr. además: R.N. 6; Pío XII Radiomensaje del
14 de setiembre de 1952; M.M. 120-154; Q.A. 45; Discurso Inaugural
de Juan Pablo II, Puebla; Catecismo de la Iglesia Católica,
Nº 2403.
[5] Cfr.: R.N. 26; Q.A. 79-80; M.M. 53, 117, 152; P.T. 65, 140, 141.
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