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1997-02-26; Iglesia, Educación, y desarrollo PDF Imprimir

IGLESIA, EDUCACIÓN Y DESARROLLO

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COSTA RICA CON MOTIVO DE CURSO LECTIVO 1997.

26 DE FEBRERO DE 1997

San José, Costa Rica

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COSTA RICA CON MOTIVO DE CURSO LECTIVO DE 1997

INTRODUCCIÓN.

Los Obispos de Costa Rica, una vez más, al iniciar el curso lectivo enviamos un cordial saludo a todo el Pueblo de Dios y de modo especial a los padres y madres de familia, estudiantes, educadores y autoridades que, ya sea a través de la educación estatal privada, tienen la importante responsabilidad de educar a la niñez y juventud costarricense.

Este año es el momento especial para compartir con ustedes, nuestros criterios con respecto a los dos Proyectos de Ley que van a ser discutidos por el plenario de la Asamblea Legislativa con respecto al futuro de la educación costarricense; nos referimos a la Reforma del artículo 78 de la Constitución Política y al Proyecto de Ley de Fundamentos y Garantías para el Desarrollo y Mejoramiento continuo del Sistema Educativo Nacional.

Es importante reconocer la iniciativa de darle a la educación el lugar que le corresponde tanto desde el punto de vista de su financiamiento como desde el mejoramiento cualitativo, de tal forma que garanticen para las generaciones venideras una educación integral de calidad que contribuya al desenvolvimiento pleno de los seres humanos y por ende al desarrollo integral de la sociedad.

1. Los Proyectos y sus implicaciones en la vida nacional

Ambos proyectos contribuyen a desarrollar una política educativa de Estado, lo que ofrece la oportunidad de tener en el país un proyecto educativo de permanencia, que trascienda las políticas de gobierno de cada cuatro años.

Asimismo, el Proyecto sobre financiamiento de la educación, garantiza mayor sostenibilidad para el desarrollo integral de la misma, de manera que pueda responder a los retos y desafíos de los cambios científicos y tecnológicos actuales y futuros.

Cabe destacar que el Proyecto de Ley de Fundamentos y Garantías para el Desarrollo y Mejoramiento continuo del Sistema Educativo, en el apartado sobre los Criterios Orientadores de la acción esta fundamentado en los principios de justicia social, equidad y solidaridad, tan queridos por la Iglesia. También expresa una acción prioritaria por las áreas rurales y urbanas de menor desarrollo.

2. Principales ausencias y debilidades

Entres sus principales debilidades tenemos que señalar que los fundamentos epistemológicos de le educación que sustenta el Proyecto de Ley de Fundamentos y Garantías para el Desarrollo y Mejoramiento continuo del Sistema Educativo, pareciera que están únicamente fundamentados en una visión que podríamos llamar economicista del hombre y del mundo, pobremente complementada con una retórica sobre los valores, los cuales no se sustentan con claridad en la definición del Currículo Nacional Básico. Es decir, la mención que se hace de los valores espirituales, morales y religiosos en le Proyecto indicado no explicita, como sería de desear, la referencia nuestra costarricense y sus principios cristianos, perdiendo así la visión integral de la formación del ser humano.

Otra de sus principales debilidades es que no da garantía para ser puestos en marcha con la calidad y eficiencia que nuestra situación nacional demanda, de tal forma que su desarrollo podría contribuir a aumentar la brecha entre zonas urbanas y no urbanas, marginales y no marginadas, entre los más y menos datados intelectualmente, y especialmente entre los sectores que van a ser marginados por la globalización económica. Pues es evidente que no hay alternativas para esos sectores y más bien todos ellos son condenados a vivir solo un tipo de educación, dejando de lado la educación para minorías, la educación de adultos y otros sectores que demandan de procesos educativos que contribuyen al desarrollo pleno del ser humano.

Ciertamente que el Proyecto de Ley completa como meta ofrecer la totalidad de las asignaturas del plan oficial de estudios en el que se encuentra la Educación Religiosa, y se mencionan los valores espirituales, morales y éticos, sin embargo no se hace referencia explícita a la Educación Religiosa como parte del Currículo Nacional Básico, solo hace alusión genérica a estos valores, con el cual esa educación queda diluida, sin tener en cuenta que existe una legislación especial que la sustenta.

También el Proyecto de Ley, a pesar de algunas alusiones, es muy pobre y omiso en cuanto al papel que debe jugar la familia en la educación; deja de lado la responsabilidad que tiene la familia en los procesos educativos. La relación Estado y familia no es sustantiva ni contiene el principio fundamental de la familia que por naturaleza es la primera e insustituible educadora.

El Proyecto de Ley a pesar de ofrecer estímulos para los educadores, se limita a algunos de naturaleza formal y burocrática que, propiamente hablando, no son los estímulos sino reconocimientos. Pero no contempla con claridad estímulos de tipo humano y vocacional, que repercutan directamente en su calidad personal y del servicio. Éstos responderían mejor a la mística del verdadero educador que vive su profesión como una vocación.

A pesar de que el estudiante es el Centro de todo proceso educativo, sin embargo éste es el gran ausente del Proyecto de Ley, pues se desarrolla más bien alrededor de la eficiencia del sistema educativo, perdiendo de vista la formación integral de la persona humana y su compromiso en la construcción de una sociedad más humana, más justa y solidaria para todos.

3. Llamada al compromiso

Ante la importancia que tiene la tarea educativa hacia el futuro, a la luz de los Proyectos de la Ley propuestos en la Asamblea Legislativa y ante los desafíos de la globalización y de la cultura científico tecnológica, es necesario asumir un nuevo compromiso con el papel que debe desempeñar la educación en nuestro medio. Por tal motivo:

· Nosotros los Obispos, nos comprometemos a motivar, acompañar y dar seguimiento a los procesos educativos, especialmente con el servicio de la Pastoral Educativa y Pastoral de Educadores en cada una de nuestras Diócesis. Queremos dar prioridad a la atención de los marginados de la cultura de hoy, a todos los procesos de Educación Religiosa escolar y no escolar a la catequesis y otros medios de formación integral involucrados en toda acción pastoral. Nos comprometemos con la promoción de la cultura de la vida desde el ámbito educativo en la que se engendran las actitudes y valores de respeto, de paz y de amor desterrando actitudes y conductas de agresión, violencia y muerte.

· A las Congregaciones de Religiosos y Religiosas.

Les recordamos que muchos de ustedes tienen un carisma educativo, que ha tenido su origen en necesidades y urgencias de grupos marginados social o culturalmente. Los signos de los tiempos nos sugieren pedirles con todo respeto que actualicen los carismas de sus fundadores, con la seguridad de que muchos de ustedes encontrarán múltiples formas de compromiso al servicio de los actuales y futuros marginados de los procesos educativos formales y que requieren de proyectos educativos inspirados en la justicia social, la solidaridad y la fraternidad, haciendo realidad el amor preferencial por los pobres.

· A los Sacerdotes

Les recordamos que su vocación sacerdotal conlleva también la vocación de maestro. Hoy se requiere que ustedes tomen conciencia de esta dimensión educativa de todo el ejercicio de su ministerio. Especialmente les pedimos que reconozcan y valoren la noble misión que desempeñan todos los educadores, que estimulen en ellos el compromiso cristiano y reconozcan en sus comunidades que la misión de nuestros hermanos laicos es un verdadero servicio en la construcción del Reino de Dios desde el ámbito educativo.

· A los docentes de Educación Religiosa

Les recordamos una vez más la importancia especial que tiene el ejercicio de su misión educativa y evangelizadora, servicio que tanto apreciamos.

Ustedes son los evangelizadores en todas las aulas de los centros educativos estatales y privados a pesar de todas las limitaciones. Dado el cambio que está viviendo nuestra sociedad, y por ende todos nuestros jóvenes y niños, les pedimos encarecidamente que asuman la misión especial de ser auténticos evangelizadores por la palabra y por el especial testimonio, formando hombres y mujeres nuevos en una nueva cultura.

· A los educadores en general

Reconocemos que la mayoría de ustedes han sido consecuentes con su vacación y se han entregado al servicio de los niños y jóvenes con gran sacrificio y abnegación, demostrando su amor a la patria y a os educandos.

Hoy más que nunca queremos pedirles que continúen con esa mística a pesar de las tensiones que experimenta el ejercicio de la profesión docente.

· A las autoridades educativas

Les recordamos que ustedes tienen la delicada y trascendental misión de conducir el proceso educativos de todos los costarricenses como responsables políticos de estos procesos, les pedimos hacerlo siempre con base a los criterios de justicia social, con preferencia a las zonas y sectores más marginados. Les solicitamos además, que en su desempeño profesional se caractericen por su compromiso con procesos administrativos y educativos de calidad y al servicio de todos, testimoniando la honradez honestidad, equidad y ética.

· A los estudiantes, desde preescolar hasta la Universidad

Les recordamos a ustedes son los autores más importante de todo proceso educativo. Les solicitamos que asuman con toda responsabilidad, dedicación y esfuerzo las oportunidades que el Estado, la familia y las comunidades les ofrecen para garantizarles una formación integral y de calidad. Ustedes no van a estar solos; la Iglesia se compromete, a la luz de la fe, a acompañarles en este proceso para que vivan de la manera más crítica y creativa posible.

· A los padres y madres de familia, al núcleo familiar

Les recordamos que a pesar de los cambios sociales y familiares ustedes son los primeros, los fundamentales e insustituibles educadores de sus hijos e hijas, de manera especial en el campo religioso y ético. Por tanto, no acertada participación. Si ustedes la rehuyen nadie cumplirá debidamente. Especialmente les pedimos su efectiva participación en todo el proceso de educación religiosa que los hijos requieren desde su concepción. Aprovechen la situación que tenemos en Costa Rica de contar con Educación Religiosa en todos los centros educativos; sería imperdonable que un padre o madre católicos eximiera a sus hijos de este beneficio.

CONCLUSIÓN

De la manera más atenta invitamos a todos los fieles laicos y a todos los destinatarios de este Comunicado, para que asumiendo la invitación del Santo Padre, Juan Pablo II en el marco del Gran Jubileo del Tercer Milenio participen como preparación al mismo estudio, la reflexión y el compromiso del presente Comunicado en los Movimientos Apostólicos, Asociaciones, Grupos o Núcleos de Educadores y demás instancias eclesiales.

Confiamos este comunicado, en el ambiente de Cuaresma, a nuestra amada Patrona, la Reina de los Ángeles, madre bendita de Cristo el Maestro por excelencia, y le pedimos de todo corazón por nuestra Patria, confiándoles de manera especial el trabajo de este nuevo curso lectivo para que sea un paso más en la consolidación de nuestros valores de respeto, de justicia y de paz en el espíritu cristiano.

Dado en San José a los veintiséis días de Febrero de mil novecientos noventa y siete.

Mons. Román Arrieta Villalobos

Presidente de Conferencia Episcopal de Costa Rica

Mons. José Rafael Barquero Arce

Obispo de la Diócesis de Alajuela

Mons. Ignacio Trejos Picado

Obispo de la Diócesis de San Isidro de El General

Mons. Héctor Morera Vega

Obispo de Diócesis de Tilarán

Mons. José Francisco Ulloa Rojas

Obispo de Diócesis de Limón

Mons. Ángel Sancasimiro Fernández

Obispo de Diócesis de Ciudad Quesada

Mons. Antonio Troyo Calderón

Obispo Auxiliar de San José

 

 

 

 
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