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Inicio arrow Documentos arrow Pastoral Educativa arrow 2003-10-07; La Pastoral Educativa
2003-10-07; La Pastoral Educativa PDF Imprimir
Contenido

-Presentación Introducción

-Referente histórico de la Pastoral educativa

-Contextualización

-Realidad de la educación. Signos y manifestaciones positivas y negativas

-Es necesaria, entonces, una Pastoral educativa PORQUE

-Urge una Pastoral educativa PARA

-El CÓMO en la Pastoral educativa

-Agentes de la Pastoral educativa

Conclusión

Abreviaturas

Nuevo Testamento

Jn Evangelio según San Juan

Lc Evangelio según San Lucas Mc Evangelio según San Marcos 1 Cor Primera carta de San Pablo a los Corintios Documentos de la Iglesia Católica: OP Orientaciones Pastorales para la Iglesia en Costa Rica EE EX CORDE ECCLESIAE Eam ECCLESIA IN AMERICA GE GAUDIUM ET SPES LG LUMEN GENTIUM MD Documento de Medellín DP Documento de Puebla SD Documento de Santo Domingo EIS Educación, Iglesia y Sociedad Presentación Nuestra Conferencia Episcopal publicó, en julio de 2002, el documento Educación, Iglesia y Sociedad, el cual ha servido de orientación y reflexión en el sector educativo no sólo en la Iglesia, sino, también, en la sociedad civil. En esta oportunidad me es muy grato presentar este pequeño y útil documento que servirá de complemento al Capítulo quinto “La Pastoral educativa” del documento Educación, Iglesia y Sociedad. En la Nueva Evangelización, es evidente que la educación es la mediación metodológica para la evangelización de la cultura (SD 271). El Santo Padre, Juan Pablo II, nos recuerda y nos advierte, una vez más, que el mundo de la educación es un campo privilegiado para promover la inculturación del Evangelio (Eam, 71). Asimismo, ante la débil presencia y acción de la Iglesia en el mundo de la cultura y de la educación, es urgente que asumamos en forma privilegiada estos dos ámbitos para su evangelización y una adecuada inculturación del Evangelio (OP, 136). En razón de ello, queremos reafirmar, en esta oportunidad, los énfasis que hemos dado recientemente en Orientaciones pastorales para la Iglesia en Costa Rica. Estamos seguros de que este instrumento será de gran utilidad para muchos agentes de pastoral, comprometidos en dar respuesta a nuevos retos y desafíos. Que Cristo, el Maestro por excelencia, ilumine y fortalezca la búsqueda de nuevos senderos para hacer presente el Evangelio en el mundo de la cultura y de la educación.

Monseñor José Francisco Ulloa Rojas
Obispo Diocesano de LimónPresidente de la Comisión Nacional de Educación
Introducción
Este pequeño documento de la Conferencia Episcopal de Costa Rica es fruto de un proceso de reflexión y acción pastoral en el ámbito educativo. No son pocos los años de esfuerzos y sistematización en nuestro medio, incluyendo el aporte de Comisiones Diocesanas, el Departamento de Pastoral de Educadores y el Equipo Nacional de Reflexión Educativa, todos bajo la animación de la Comisión Nacional de Educación, que nos permiten ofrecer esta nueva publicación. Estas reflexiones procuran ser un instrumento ágil y práctico para todos los agentes de pastoral general, en virtud de que hemos tomado conciencia de que en toda acción pastoral están presentes muchos elementos, propósitos y procesos educativos. Ciertamente que evangelizamos educando y educamos evangelizando. De manera especial, también este documento pretende servir de orientación y de apoyo a quienes desarrollan tareas educativas en cualquier modalidad y nivel de la educación. Nos referimos explícitamente a las Comisiones Nacionales, Diocesanas, organismos, instituciones educativas de educación formal y no formal, así como a educadores y agentes de pastoral. El abordaje metodológico de la Pastoral educativa se ofrecerá en otro momento. Por ahora, en este documento se propone la clarificación de tres grandes interrogantes en el nivel conceptual que están en la base: por qué, para qué y cómo de la Pastoral educativa. Quienes hemos colaborado con la Conferencia Episcopal en la elaboración de este documento, esperamos prestar un servicio útil y necesario, que puede ser el inicio de muchos otros en esta área de la cultura y la educación. Lic. Fernando Quesada RojasSecretario EjecutivoComisión Nacional de Educación
Pastoral educativa
“Vayan y enseñen a todas las gentes”[1] “Todos los hombres de cualquier raza, condición y edad,en cuanto partícipes de la dignidad de la persona humana,tienen el derecho inalienable de una educación”[2] 1. Referente histórico de la Pastoral educativa La Pastoral educativa siempre ha estado presente en la acción de la Iglesia universal y en nuestro territorio. La acción educativa es indispensable e inseparable de cualquier proceso evangelizador. Es indudable que en nuestro caso la educación, entre otros logros, ha configurado nuestra identidad nacional y ha marcado un nexo intrínseco con la democracia y la cultura de la paz. El Estado ha contado en todo este proceso con la significativa presencia y acción de la Iglesia. Después del Concilio Vaticano II y de las Asambleas del Episcopado Latinoamericano, se ha puesto de relieve la decidida importancia que tiene la educación para el desarrollo integral de las personas y de nuestros pueblos. En el decenio de los ochentas, la Pastoral educativa empieza a formar parte de las tareas pastorales y por ende comienza a introducirse en el planeamiento pastoral. Sin embargo, nuestros Obispos, en las recientes Orientaciones pastorales para la Iglesia en Costa Rica, afirman que “Ante la débil presencia y acción de la Iglesia en el mundo de la cultura y de la educación, es urgente que asumamos en forma privilegiada estos dos ámbitos para su evangelización y una adecuada inculturación del Evangelio”.[3] 2. Contextualización El panorama social costarricense evidencia un dato que cruza toda la realidad nacional, en todas sus dimensiones[4]. Vivimos inmersos en un mundo de profundas y aceleradas transformaciones hacia un nuevo ciclo histórico. Estas transformaciones inciden en todos los sectores de la sociedad: cultural, económico, político y familiar, las cuales permiten visualizar como grandes tendencias y fuerzas actuales las siguientes: 2.1 EL CAPITALISMO: Es el sistema económico, social y político en el que prima la creación de riqueza, mediante el cual se busca la producción y el mercadeo a gran escala, con la tecnología como su eje central. Este sistema desplaza el valor de la persona humana como el ser más perfecto de la creación para convertirla en un objeto más de este engranaje. 2.2 EL NEOLIBERALISMO: Es una teoría política que tiende a reducir al mínimo la intervención del Estado, la cual se ha venido implantando en nuestros pueblos. En esta concepción, el mercado es idolatrado y el Estado es satanizado; la empresa privada es exaltada y aparece como algo deseable y eficaz desde el punto de vista económico. Con razón nuestros Obispos afirman que La administración neoliberal es el modo de organizar el proceso de capitalismo globalizado[5]. Además, ellos señalan sus principales signos y consecuencias, especialmente en nuestro medio. 2.3 LA GLOBALIZACIÓN: Ha superado la relación tradicional entre territorio y cultura. Aparece como un proceso creciente de homogeneización de la producción y unificación de los mercados, según el modelo capitalista. Los medios modernos de comunicación social y de transporte permiten una interacción más allá de las fronteras. Estas grandes fuerzas que dominan nuestro mundo actual impactan fuertemente la educación como parte de la realidad cultural. 3. Realidad de la educación. Signos y manifestaciones positivas y negativas La globalización, sustentada en el pensamiento neoliberal, impone en todos nuestros países modelos educativos que responden a las necesidades e intereses del modelo económico existente. Una mirada nos permite visualizar cómo inciden los aspectos sociales, políticos, económicos y éticos en todo nuestro quehacer educativo: 3.1 La injusta distribución de la riqueza ahonda la brecha entre pobres y ricos. Consecuentemente, se agrava la extrema pobreza, marginación y exclusión de las mayorías. Cada vez tenemos menos ricos y más pobres. 3.2 Atención personalizada a algunos estudiantes, pero falta de atención personalizada a la mayoría. Masificación en escuelas públicas. 3.3 Nuevas formas de pobreza: desplazados, excluidos de los avances tecnológicos, niños y niñas de la calle, explotación sexual de menores, redes internacionales de prostitución, delincuencia y criminalidad por control y efecto de la droga. 3.4 Insuficiente presupuesto destinado a la educación e iniquidad en la distribución de éste. 3.5 En algunos, apego a las tradiciones y a la propia tierra; en otros, desarraigo de su tierra y cultura con la necesidad de emigrar. 3.6 Mayor conciencia de los derechos humanos y a la vez atropello a estos derechos y a la dignidad de la persona, en un sistema de violencia cada vez más generalizado. 3.7 Aumento de escolaridad y simultáneamente analfabetismo con sus nuevas formas. 3.8 Clientelismo político. Falta de una política educativa de Estado. 3.9 Dominio de los medios de comunicación social e imposición de estilos de vida negativos. 3.10 Desestructuración y ruptura de las familias y comunidades, que dan paso a nuevos tipos de familia y de comunidad. 3.11 Educadores con formación profesional, competentes, comprometidos y creativos, pero también educadores desvirtuados en su rol de maestros, en su posibilidad de realización humana y profesional. Aumento de deslegitimación de la labor educativa. 3.12 Padres y madres de familia conscientes de la necesidad e importancia de la educación, pero a la vez padres y madres de familia que no se identifican con los procesos educativos y con la vida de la institución educativa. 3.13 En algunos lugares e instituciones existen recursos pedagógicos, metodológicos y materiales didácticos, pero no responden a la realidad de los educandos. Ante esta realidad, la Iglesia, desde su misión educadora, propone una acción en el ámbito educativo que se ha denominado Pastoral educativa. 4. Es necesaria, entonces, una Pastoral educativa PORQUE: Es un reto que nos urge a la humanización y personalización del ser humano, abriéndolo a la Buena Nueva y a su integración al proceso social como sujeto consciente, libre, crítico y solidario. La justificación de la Pastoral educativa es múltiple; no obstante, a continuación se señalan las que en nuestro medio se consideran prioritarias: 4.1 Estamos llamados a continuar con la acción de Cristo en fidelidad a su mandato “Vayan y enseñen a todas las gentes”.[6] 4.2 La educación tiene una función mediadora para la humanización de la persona y de la sociedad contemporánea.[7] 4.3 Educar al hombre es parte integral de la misión evangelizadora de la Iglesia.[8] 4.4 Urge un espacio de esperanza para nuestros pueblos, que responda a las necesidades e inquietudes de nuestros niños, niñas, jóvenes y adultos. 4.5 En nuestra educación urge recuperar a Jesucristo como modelo Maestro y Profeta de los educadores. 4.6 Es urgente que aprovechemos adecuadamente los medios que tiene la Iglesia para evangelizar educando y educar evangelizando. 4.7 Tenemos en la Iglesia muchos proyectos educativos-evangelizadores dispersos y aislados. 4.8 En la cultura actual, la incidencia de los medios de comunicación social, en la formación de la personalidad y creación de nuevas culturas, trascienden y desplazan los tradicionales centros educativos, acentuando la educación no formal. 4.9 Con la educación llegamos al corazón del ser humano y al núcleo central de la cultura y de las culturas.[9] 4.10 Se impone la necesidad de una reflexión-acción que, a la luz de los valores evangélicos, cuestione críticamente la educación en sí, sus estructuras, instituciones y procesos educativos, lo mismo que el ejercicio profesional de los educadores, comunicadores, formadores de opinión pública y los diversos medios que influyen en los procesos de formación humana.[10] 5. Urge una Pastoral educativa PARA: Profundizar la relación entre la cultura y el Evangelio de manera que la Iglesia educa evangelizando y evangeliza educando. Muchos son los fines de la Pastoral educativa; sin embargo, a continuación se anotan los que se consideran más relevantes: 5.1 Recuperar a Jesucristo como modelo, Maestro-Profeta de los educadores e inspirar en Él todo nuestro quehacer. 5.2 Responder, desde la comunidad educativa cristiana, de manera crítica y propositiva a la nueva cultura con sus valores y disvalores. 5.3 Ayudar a los educadores cristianos para que sean testimonio ante todo en el ámbito educativo y promuevan la síntesis vital entre Cultura, Fe y Vida. 5.4 Contribuir, significativamente, en la formación de la persona humana y en el bien de las sociedades.[11] 5.5 Dar una respuesta, desde el Evangelio, al reto presente y del futuro para nuestros pueblos.[12] 5.6 Descubrir el proyecto de hombre que subyace en todo proyecto educativo, y que ese proyecto vale o no según construya o destruya al educando.[13] 5.7 Hacer presencia de Dios en el hombre contemporáneo[14] mediante “pequeñas comunidades” en las cuales aparezca la responsabilidad de los laicos y las laicas.[15] 5.8 Asumir la profesión como vocación, servicio y entrega y no sólo como medio de ganarse el sustento. 5.9 Facilitar la formación de la persona humana en orden a su fin último y el bien de las sociedades. 5.10 Promover la inculturación del Evangelio por la mediación privilegiada de la educación.[16] De lo anterior se concluye que la Pastoral educativa ante todo propone y comprende:

Hacer presente la acción evangelizadora y salvífica de Cristo en el ámbito de la educación, teniendo como centro a la persona humana, e incluyendo estructuras, mediadores, métodos y otros elementos propios de sus procesos. Se trata de permear con la fuerza del Evangelio todo hecho educativo para alcanzar la transformación personal y social, construyendo el Reino de Dios (EIS, 232). w La acción evangelizadora de la Iglesia, en el campo educativo exige, ante todo, una permanente reflexión y conversión personal y comunitaria que lleve a la transformación de las estructuras de pecado y haga presente el Reino de Dios. La Pastoral educativa comprende el conjunto de procesos y acciones eclesiales que tienden a la formación integral de las personas y de las comunidades (EIS, 232).

6. El CÓMO en la Pastoral educativa
En este apartado no se propone una metodología para el desarrollo de la pastoral educativa, sino que se visualizan algunas líneas específicas que han de servir de orientaciones para ir forjando una plataforma común de esta acción pastoral, como respuesta a la realidad cultural, social, económica y política. Entre otros, se propone: 6.1 Un servicio organizado para desarrollar acciones específicas como educadores cristianos en cualquier nivel y ámbito educativo en que se encuentren, especialmente en las escuelas públicas y en procesos educativos con los más pobres y excluidos.[17] 6.2 Aprovechar y crear espacios de comunión y participación para construir comunidades y pueblos que faciliten al hombre y a la mujer vivir cada vez con mayor dignidad como hijos de Dios.[18] 6.3 Integrar grupos, núcleos y comunidades de educadores cristianos, comprometidos en la construcción de la cultura de la vida, según los principios y valores cristianos. 6.4 Asumir la pedagogía del acompañamiento, con actitudes de respeto y de cuidado, de ternura y empatía, de escucha y compromiso, a ejemplo de Jesús, el Buen Pastor, que da la vida. 6.5 Promover y organizar el encuentro interpersonal en todo su quehacer. Ante la cultura del des-encuentro, urge que la Pastoral educativa dinamice el encuentro en todas sus formas y momentos para favorecer la personalización y socialización a partir de la familia y todos los protagonistas de los procesos educativos y de la interacción multicultural. 6.6 Vivenciar el carácter celebrativo de la vida y de la fe; la vida como don de Dios ha de celebrarse de modo gozoso en la cotidianidad de las realidades humanas y cósmicas. La liturgia doméstica, con su originalidad y espontaneidad, debe ocupar un espacio significativo en la Pastoral educativa. La Eucaristía especialmente ha de convertirse en la fuente y culmen de toda celebración de fe y de vida, en seguimiento a Cristo Maestro. 6.7 La práctica del carácter testimonial. Toda la Pastoral educativa y de educadores debe estar marcada por el servicio humilde y sencillo, especialmente con los más pobres y excluidos, siguiendo el ejemplo de Jesús Maestro, que vino a servir y nos dejó el mandato de hacer lo mismo por amor.[19] 6.8 Evaluar las tareas y acciones de la Pastoral educativa, que debe incluir una mirada al pasado y el presente para discernir y valorar si lo realizado responde o no al proyecto de Dios, con el propósito de dar seguimiento y mejorar las propuestas del futuro.
7. Agentes de la Pastoral educativa
Si la educación es una tarea de toda la comunidad, la Pastoral educativa ha de ser tarea de todo cristiano. A continuación se puntualizan sus principales dinamizadores: 7.1 Responsables de la formación sacerdotal, religiosa y laical En el documento Educación, Iglesia y Sociedad, los Obispos afirman la urgente necesidad de que los programas de estudio y formación para sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos incluyan la Pastoral educativa como parte del currículo[20], no sólo desde principios teóricos, sino desde una auténtica vivencia. Preparar a las nuevas generaciones de agentes de pastoral requiere del convencimiento y de las destrezas para identificar y orientar la dimensión educativa que está presente en toda la tarea evangelizadora. Ellos serán los nuevos agentes que evangelizan educando y educan evangelizando. 7.2 Los obispos y sacerdotes Los Obispos, como maestros de la verdad, se convierten en los primeros evangelizadores; ninguna otra tarea le puede eximir de esta misión[21]. Para los Obispos, el enseñar es uno de sus principales ministerios; el Concilio Vaticano II los califica como “maestros auténticos”[22]. Por consiguiente, el Obispo diocesano es el primer Maestro y Evangelizador de su pueblo. Los sacerdotes, primeros colaboradores del Obispo, junto con los religiosos, religiosas y laicos, son los responsables y dinamizadores de la pastoral educativa, que debe estar en los planes pastorales diocesanos y parroquiales.bispo 7.3 Religiosos y religiosas Todos son partícipes del carisma educativo de la Iglesia, que lo ejercen de distintas formas, ya sea en educación formal, no formal e informal; en definitiva todos desarrollan tareas educativas. A ellos, el documento Educación, Iglesia y Sociedad les exhorta a tomar plena conciencia de su calidad de agentes cualificados de la Pastoral educativa y su responsabilidad de insertarse en la Pastoral de conjunto[23]. De todos es conocido que nuestra primera evangelización estuvo en manos de los religiosos. La presencia de los consagrados y las consagradas a la vida religiosa en el quehacer educativo es indispensable, porque están en condiciones de aportar el carisma educativo de la Iglesia junto al carisma propio de su Congregación o Instituto Religioso. Muchos de ellos y de ellas de manera especial han hecho realidad la opción preferencial por los más pobres y excluidos. 7.4 Docentes de Educación Religiosa El docente de Educación Religiosa, por su vocación y misión, debe asumir que todo su quehacer pastoral se centra en la Pastoral educativa. Debe tomar conciencia de que su acción educativa-evangelizadora y, consecuentemente su misión consiste, ante todo, en promover y dinamizar la Pastoral educativa. Su servicio que es un verdadero ministerio, tiene como meta la educación evangelizadora que busca la humanización y personalización del ser humano, logrando que humanice su mundo, transforme la sociedad y construya la historia.[24] 7.5 Universidad Católica de Costa Rica y las de inspiración cristiana-católica La Universidad Católica y también las de inspiración cristiana-católica, por su misma naturaleza, su razón de ser y su misión, han de ser un espacio o faro luminoso de evangelización de la cultura y de las culturas.[25] Su tarea específica y su aporte a la Pastoral educativa son insustituibles. En esta dirección, la Exhortación Apostólica Vocación y Misión de los laicos en la Iglesia y en el Mundo, afirma categóricamente que (…) hay que preparar fieles laicos que se dediquen a la acción educativa como una verdadera y propia misión eclesial.[26] Dos dimensiones sobresalen en su incomparable misión: primero, formar profesionales que lleguen a ser verdaderamente competentes en el campo específico al cual se dedicarán en servicio a la sociedad y a la Iglesia, pero al mismo tiempo deberán ser preparados para el testimonio de su fe ante el mundo[27]. En segundo lugar, la Universidad católica es el lugar primario y privilegiado para un fructuoso diálogo entre el Evangelio y la cultura[28], entre fe y razón.[29] 7.6 Educadores católicos Los educadores católicos, además de su profesionalidad, están llamados a comprometerse en la formación integral de los educandos, cualquiera sea el ámbito o institución donde desarrollen su labor. Asimismo, deben ser capaces de generar cambios sociales de bien común, siendo sensibles a la realidad actual, conociéndola y convirtiéndose en agentes transformadores de la comunidad educativa y de la sociedad, iluminando su entorno, según los valores del Evangelio. 7.7 Padres y madres de familia Son los primeros y principales educadores de sus hijos. Son la base o el pilar fundamental para la formación integral del núcleo familiar. Los padres y madres de familia deben propiciar en todo momento la reflexión y el encuentro donde se forme y se cuide a la persona, enseñándole a usar rectamente la razón, la emoción y la libertad. 7.8 Personal administrativo, técnico y de apoyo En la institución educativa, tanto el personal administrativo, como el técnico y el de apoyo, cada uno desde sus funciones, y como seguidores de Cristo, debe responder al llamado que Dios le hace, propiciando un clima escolar óptimo, buenas relaciones humanas, con el fin de desarrollar el trabajo en un espacio de armoniosa convivencia entre todo el personal y demás miembros; todo ello orientado a la formación en los valores humanos y cristianos. 7.9 Estudiantes El sujeto más importante del currículo es el estudiante; alrededor de él se planifican todas las acciones de la institución. El estudiante en el ámbito educativo también se convierte en agente de la Pastoral educativa, pues al compartir el proceso con sus compañeros y compañeras puede evidenciar su compromiso cristiano, no sólo con palabras, sino con sus actitudes cristianas, convirtiéndose en verdadero evangelizador. Por ser la socialización uno de los aspectos que se viven en todos los centros educativos, la sana convivencia ha de caracterizar a un estudiante creyente. Por ello, la Pastoral educativa le ofrece los elementos necesarios y pertinentes a fin de que pueda asumir, con originalidad y responsabilidad, los valores del Evangelio. 7.10 Asociación Nacional de Educación Católica (ANADEC) Las instituciones educativas que conforman la Asociación Nacional de Educación Católica deben ser generadoras de un proyecto educativo católico que transforme la misma institución educativa y sea promotora de cambio social. Cada centro educativo ha de convertirse en un sujeto eclesial donde se anuncie, se celebre y se viva la fe; y desde ahí se irradie a otros centros educativos y comunidades, de tal forma que la Asociación Nacional se convierta en modelo eclesial misionero. 7.11 Asociación Nacional de Profesores de Educación Religiosa (APER) Esta Asociación nació con el fin principal de promover a los docentes de Educación Religiosa Escolar y la evangelización del ambiente educativo a partir de los educadores. Por su testimonio y su palabra, han de ser los auténticos dinamizadores de la Pastoral de educadores.[30] 7.12 Dueños de medios de comunicación socialNo cabe la menor duda de que, en la nueva cultura, los medios de comunicación social se han convertido en verdaderos instrumentos educativos. Estos medios pueden desarrollar su labor promoviendo el desarrollo del ser humano y de las comunidades, pero también pueden propiciar su destrucción. Sus dueños, personal o corporativamente, tienen en sus manos el destino que se les quiera dar. 7.13 Comunicadores Los comunicadores tienen en sus manos una gran tarea; es decir, son los nuevos educadores de las grandes masas y las comunidades. Son, además, la mediación que posibilita la globalización del bien, la solidaridad y la paz entre otros valores, pero también pueden contribuir a globalizar el mal. 7.14 Gremios, asociaciones y sindicatos de educadores Todos estos son verdaderos agentes educativos, especialmente por el protagonismo que ejercen en el mundo educativo y político. Su orientación y sus luchas se convierten en auténticos hechos educativos, con una incidencia extraordinaria entre educadores, padres de familia y la sociedad en general. En el ejercicio de su misión, están llamados a contribuir en el mejoramiento de la calidad de vida y la educación, especialmente para los más necesitados y excluidos.

CONCLUSIÓN

Esperamos que los destinatarios de este folleto encuentren realmente alguna respuesta a los interrogantes planteados en el inicio. Los invitamos a continuar en la reflexión para poder ofrecer un segundo paso, en la dirección de estrategias metodológicas. Por ahora concluimos indicando algunas necesidades prioritarias que devienen del presente trabajo 1. Un Plan Nacional de Pastoral educativa, asumido por todas las Diócesis y comunidades, que responda a las Orientaciones pastorales para la Iglesia en Costa Rica.[31] 2. Elaborar y realizar el Proyecto educativo de la Iglesia en Costa Rica, que facilite el Proyecto educativo institucional, tomando como centro a la persona según los valores del Evangelio. Para ello es necesario utilizar la Investigación sobre algunos factores estratégicos para el desarrollo de un proyecto educativo en la Iglesia Católica en Costa Rica, otros documentos y experiencias que faciliten esta importante tarea. 3. Formar y actualizar agentes de Pastoral educativa, especialmente sacerdotes, educadores, administradores educativos y padres de familia, según los valores evangélicos y las necesidades de la nueva cultura. Dado en la Sede de la Conferencia Episcopal el día 7 de octubre del 2003, fiesta de Nuestra Señora del Rosario.
[1] Mc 16,15.
[2] GE 1.
[3] N.º 136.
[4] Orientaciones Pastorales para la Iglesia en Costa Rica N.º 20.

[5] Ídem, N.º 7.

[6] Mc 16,15.

[7] Educación, Iglesia y Sociedad N.º 235.

[8] Cfr. DP 1012.

[9] EIS N.º 234.

[10] Ídem 233,2.

[11] Cfr. GE 1.

[12] Cfr. MD 7.

[13] Cfr. SD N.º 265.

[14] Ídem SD N.º 144.

[15] Ídem N.º 60.

[16] Cfr. Eam N.º 71.

[17] EIS N.º 233,3.

[18] EIS N.º 241,4.

[19] Cfr. Jn 13, 12-17; 15,9-17; 1Cor 13.

[20] Cfr. EIS N.º 242.

[21] DP N.º 687.

[22] Cfr. LG N.º 25.

[23] EIS N.º 244.

[24] Cfr. DP N.º 1024-1026.

[25] Cfr. EE N.º 49.

[26] N.º 62.

[27] EE N.º 20.

[28] EE N.º 43.

[29] EE N.º 15.

[30] Cfr. EIS N.º 248.

[31] OP N.º 136-142.

 
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