Contenido
-Presentación Introducción
-Referente histórico de la Pastoral educativa
-Contextualización
-Realidad de la educación. Signos y manifestaciones positivas
y negativas
-Es necesaria, entonces, una Pastoral educativa PORQUE
-Urge una Pastoral educativa PARA
-El CÓMO en la Pastoral educativa
-Agentes de la Pastoral educativa
Conclusión
Abreviaturas
Nuevo Testamento
Jn Evangelio según San Juan
Lc Evangelio según San Lucas Mc Evangelio según San Marcos
1 Cor Primera carta de San Pablo a los Corintios Documentos de la Iglesia
Católica: OP Orientaciones Pastorales para la Iglesia en Costa
Rica EE EX CORDE ECCLESIAE Eam ECCLESIA IN AMERICA GE GAUDIUM ET SPES
LG LUMEN GENTIUM MD Documento de Medellín DP Documento de Puebla
SD Documento de Santo Domingo EIS Educación, Iglesia y Sociedad
Presentación Nuestra Conferencia Episcopal publicó, en julio
de 2002, el documento Educación, Iglesia y Sociedad, el cual ha
servido de orientación y reflexión en el sector educativo
no sólo en la Iglesia, sino, también, en la sociedad civil.
En esta oportunidad me es muy grato presentar este pequeño y útil
documento que servirá de complemento al Capítulo quinto
“La Pastoral educativa” del documento Educación, Iglesia
y Sociedad. En la Nueva Evangelización, es evidente que la educación
es la mediación metodológica para la evangelización
de la cultura (SD 271). El Santo Padre, Juan Pablo II, nos recuerda y
nos advierte, una vez más, que el mundo de la educación
es un campo privilegiado para promover la inculturación del Evangelio
(Eam, 71). Asimismo, ante la débil presencia y acción de
la Iglesia en el mundo de la cultura y de la educación, es urgente
que asumamos en forma privilegiada estos dos ámbitos para su evangelización
y una adecuada inculturación del Evangelio (OP, 136). En razón
de ello, queremos reafirmar, en esta oportunidad, los énfasis que
hemos dado recientemente en Orientaciones pastorales para la Iglesia en
Costa Rica. Estamos seguros de que este instrumento será de gran
utilidad para muchos agentes de pastoral, comprometidos en dar respuesta
a nuevos retos y desafíos. Que Cristo, el Maestro por excelencia,
ilumine y fortalezca la búsqueda de nuevos senderos para hacer
presente el Evangelio en el mundo de la cultura y de la educación.
Monseñor José Francisco Ulloa Rojas
Obispo Diocesano de LimónPresidente de la Comisión Nacional
de Educación
Introducción
Este pequeño documento de la Conferencia Episcopal de Costa Rica
es fruto de un proceso de reflexión y acción pastoral en
el ámbito educativo. No son pocos los años de esfuerzos
y sistematización en nuestro medio, incluyendo el aporte de Comisiones
Diocesanas, el Departamento de Pastoral de Educadores y el Equipo Nacional
de Reflexión Educativa, todos bajo la animación de la Comisión
Nacional de Educación, que nos permiten ofrecer esta nueva publicación.
Estas reflexiones procuran ser un instrumento ágil y práctico
para todos los agentes de pastoral general, en virtud de que hemos tomado
conciencia de que en toda acción pastoral están presentes
muchos elementos, propósitos y procesos educativos. Ciertamente
que evangelizamos educando y educamos evangelizando. De manera especial,
también este documento pretende servir de orientación y
de apoyo a quienes desarrollan tareas educativas en cualquier modalidad
y nivel de la educación. Nos referimos explícitamente a
las Comisiones Nacionales, Diocesanas, organismos, instituciones educativas
de educación formal y no formal, así como a educadores y
agentes de pastoral. El abordaje metodológico de la Pastoral educativa
se ofrecerá en otro momento. Por ahora, en este documento se propone
la clarificación de tres grandes interrogantes en el nivel conceptual
que están en la base: por qué, para qué y cómo
de la Pastoral educativa. Quienes hemos colaborado con la Conferencia
Episcopal en la elaboración de este documento, esperamos prestar
un servicio útil y necesario, que puede ser el inicio de muchos
otros en esta área de la cultura y la educación. Lic. Fernando
Quesada RojasSecretario EjecutivoComisión Nacional de Educación
Pastoral educativa
“Vayan y enseñen a todas las gentes”[1] “Todos
los hombres de cualquier raza, condición y edad,en cuanto partícipes
de la dignidad de la persona humana,tienen el derecho inalienable de una
educación”[2] 1. Referente histórico de la Pastoral
educativa La Pastoral educativa siempre ha estado presente en la acción
de la Iglesia universal y en nuestro territorio. La acción educativa
es indispensable e inseparable de cualquier proceso evangelizador. Es
indudable que en nuestro caso la educación, entre otros logros,
ha configurado nuestra identidad nacional y ha marcado un nexo intrínseco
con la democracia y la cultura de la paz. El Estado ha contado en todo
este proceso con la significativa presencia y acción de la Iglesia.
Después del Concilio Vaticano II y de las Asambleas del Episcopado
Latinoamericano, se ha puesto de relieve la decidida importancia que tiene
la educación para el desarrollo integral de las personas y de nuestros
pueblos. En el decenio de los ochentas, la Pastoral educativa empieza
a formar parte de las tareas pastorales y por ende comienza a introducirse
en el planeamiento pastoral. Sin embargo, nuestros Obispos, en las recientes
Orientaciones pastorales para la Iglesia en Costa Rica, afirman que “Ante
la débil presencia y acción de la Iglesia en el mundo de
la cultura y de la educación, es urgente que asumamos en forma
privilegiada estos dos ámbitos para su evangelización y
una adecuada inculturación del Evangelio”.[3] 2. Contextualización
El panorama social costarricense evidencia un dato que cruza toda la realidad
nacional, en todas sus dimensiones[4]. Vivimos inmersos en un mundo de
profundas y aceleradas transformaciones hacia un nuevo ciclo histórico.
Estas transformaciones inciden en todos los sectores de la sociedad: cultural,
económico, político y familiar, las cuales permiten visualizar
como grandes tendencias y fuerzas actuales las siguientes: 2.1 EL CAPITALISMO:
Es el sistema económico, social y político en el que prima
la creación de riqueza, mediante el cual se busca la producción
y el mercadeo a gran escala, con la tecnología como su eje central.
Este sistema desplaza el valor de la persona humana como el ser más
perfecto de la creación para convertirla en un objeto más
de este engranaje. 2.2 EL NEOLIBERALISMO: Es una teoría política
que tiende a reducir al mínimo la intervención del Estado,
la cual se ha venido implantando en nuestros pueblos. En esta concepción,
el mercado es idolatrado y el Estado es satanizado; la empresa privada
es exaltada y aparece como algo deseable y eficaz desde el punto de vista
económico. Con razón nuestros Obispos afirman que La administración
neoliberal es el modo de organizar el proceso de capitalismo globalizado[5].
Además, ellos señalan sus principales signos y consecuencias,
especialmente en nuestro medio. 2.3 LA GLOBALIZACIÓN: Ha superado
la relación tradicional entre territorio y cultura. Aparece como
un proceso creciente de homogeneización de la producción
y unificación de los mercados, según el modelo capitalista.
Los medios modernos de comunicación social y de transporte permiten
una interacción más allá de las fronteras. Estas
grandes fuerzas que dominan nuestro mundo actual impactan fuertemente
la educación como parte de la realidad cultural. 3. Realidad de
la educación. Signos y manifestaciones positivas y negativas La
globalización, sustentada en el pensamiento neoliberal, impone
en todos nuestros países modelos educativos que responden a las
necesidades e intereses del modelo económico existente. Una mirada
nos permite visualizar cómo inciden los aspectos sociales, políticos,
económicos y éticos en todo nuestro quehacer educativo:
3.1 La injusta distribución de la riqueza ahonda la brecha entre
pobres y ricos. Consecuentemente, se agrava la extrema pobreza, marginación
y exclusión de las mayorías. Cada vez tenemos menos ricos
y más pobres. 3.2 Atención personalizada a algunos estudiantes,
pero falta de atención personalizada a la mayoría. Masificación
en escuelas públicas. 3.3 Nuevas formas de pobreza: desplazados,
excluidos de los avances tecnológicos, niños y niñas
de la calle, explotación sexual de menores, redes internacionales
de prostitución, delincuencia y criminalidad por control y efecto
de la droga. 3.4 Insuficiente presupuesto destinado a la educación
e iniquidad en la distribución de éste. 3.5 En algunos,
apego a las tradiciones y a la propia tierra; en otros, desarraigo de
su tierra y cultura con la necesidad de emigrar. 3.6 Mayor conciencia
de los derechos humanos y a la vez atropello a estos derechos y a la dignidad
de la persona, en un sistema de violencia cada vez más generalizado.
3.7 Aumento de escolaridad y simultáneamente analfabetismo con
sus nuevas formas. 3.8 Clientelismo político. Falta de una política
educativa de Estado. 3.9 Dominio de los medios de comunicación
social e imposición de estilos de vida negativos. 3.10 Desestructuración
y ruptura de las familias y comunidades, que dan paso a nuevos tipos de
familia y de comunidad. 3.11 Educadores con formación profesional,
competentes, comprometidos y creativos, pero también educadores
desvirtuados en su rol de maestros, en su posibilidad de realización
humana y profesional. Aumento de deslegitimación de la labor educativa.
3.12 Padres y madres de familia conscientes de la necesidad e importancia
de la educación, pero a la vez padres y madres de familia que no
se identifican con los procesos educativos y con la vida de la institución
educativa. 3.13 En algunos lugares e instituciones existen recursos pedagógicos,
metodológicos y materiales didácticos, pero no responden
a la realidad de los educandos. Ante esta realidad, la Iglesia, desde
su misión educadora, propone una acción en el ámbito
educativo que se ha denominado Pastoral educativa. 4. Es necesaria, entonces,
una Pastoral educativa PORQUE: Es un reto que nos urge a la humanización
y personalización del ser humano, abriéndolo a la Buena
Nueva y a su integración al proceso social como sujeto consciente,
libre, crítico y solidario. La justificación de la Pastoral
educativa es múltiple; no obstante, a continuación se señalan
las que en nuestro medio se consideran prioritarias: 4.1 Estamos llamados
a continuar con la acción de Cristo en fidelidad a su mandato “Vayan
y enseñen a todas las gentes”.[6] 4.2 La educación
tiene una función mediadora para la humanización de la persona
y de la sociedad contemporánea.[7] 4.3 Educar al hombre es parte
integral de la misión evangelizadora de la Iglesia.[8] 4.4 Urge
un espacio de esperanza para nuestros pueblos, que responda a las necesidades
e inquietudes de nuestros niños, niñas, jóvenes y
adultos. 4.5 En nuestra educación urge recuperar a Jesucristo como
modelo Maestro y Profeta de los educadores. 4.6 Es urgente que aprovechemos
adecuadamente los medios que tiene la Iglesia para evangelizar educando
y educar evangelizando. 4.7 Tenemos en la Iglesia muchos proyectos educativos-evangelizadores
dispersos y aislados. 4.8 En la cultura actual, la incidencia de los medios
de comunicación social, en la formación de la personalidad
y creación de nuevas culturas, trascienden y desplazan los tradicionales
centros educativos, acentuando la educación no formal. 4.9 Con
la educación llegamos al corazón del ser humano y al núcleo
central de la cultura y de las culturas.[9] 4.10 Se impone la necesidad
de una reflexión-acción que, a la luz de los valores evangélicos,
cuestione críticamente la educación en sí, sus estructuras,
instituciones y procesos educativos, lo mismo que el ejercicio profesional
de los educadores, comunicadores, formadores de opinión pública
y los diversos medios que influyen en los procesos de formación
humana.[10] 5. Urge una Pastoral educativa PARA: Profundizar la relación
entre la cultura y el Evangelio de manera que la Iglesia educa evangelizando
y evangeliza educando. Muchos son los fines de la Pastoral educativa;
sin embargo, a continuación se anotan los que se consideran más
relevantes: 5.1 Recuperar a Jesucristo como modelo, Maestro-Profeta de
los educadores e inspirar en Él todo nuestro quehacer. 5.2 Responder,
desde la comunidad educativa cristiana, de manera crítica y propositiva
a la nueva cultura con sus valores y disvalores. 5.3 Ayudar a los educadores
cristianos para que sean testimonio ante todo en el ámbito educativo
y promuevan la síntesis vital entre Cultura, Fe y Vida. 5.4 Contribuir,
significativamente, en la formación de la persona humana y en el
bien de las sociedades.[11] 5.5 Dar una respuesta, desde el Evangelio,
al reto presente y del futuro para nuestros pueblos.[12] 5.6 Descubrir
el proyecto de hombre que subyace en todo proyecto educativo, y que ese
proyecto vale o no según construya o destruya al educando.[13]
5.7 Hacer presencia de Dios en el hombre contemporáneo[14] mediante
“pequeñas comunidades” en las cuales aparezca la responsabilidad
de los laicos y las laicas.[15] 5.8 Asumir la profesión como vocación,
servicio y entrega y no sólo como medio de ganarse el sustento.
5.9 Facilitar la formación de la persona humana en orden a su fin
último y el bien de las sociedades. 5.10 Promover la inculturación
del Evangelio por la mediación privilegiada de la educación.[16]
De lo anterior se concluye que la Pastoral educativa ante todo propone
y comprende:
Hacer presente la acción evangelizadora y salvífica de
Cristo en el ámbito de la educación, teniendo como centro
a la persona humana, e incluyendo estructuras, mediadores, métodos
y otros elementos propios de sus procesos. Se trata de permear con la
fuerza del Evangelio todo hecho educativo para alcanzar la transformación
personal y social, construyendo el Reino de Dios (EIS, 232). w La acción
evangelizadora de la Iglesia, en el campo educativo exige, ante todo,
una permanente reflexión y conversión personal y comunitaria
que lleve a la transformación de las estructuras de pecado y haga
presente el Reino de Dios. La Pastoral educativa comprende el conjunto
de procesos y acciones eclesiales que tienden a la formación integral
de las personas y de las comunidades (EIS, 232).
6. El CÓMO en la Pastoral educativa
En este apartado no se propone una metodología para el desarrollo
de la pastoral educativa, sino que se visualizan algunas líneas
específicas que han de servir de orientaciones para ir forjando
una plataforma común de esta acción pastoral, como respuesta
a la realidad cultural, social, económica y política. Entre
otros, se propone: 6.1 Un servicio organizado para desarrollar acciones
específicas como educadores cristianos en cualquier nivel y ámbito
educativo en que se encuentren, especialmente en las escuelas públicas
y en procesos educativos con los más pobres y excluidos.[17] 6.2
Aprovechar y crear espacios de comunión y participación
para construir comunidades y pueblos que faciliten al hombre y a la mujer
vivir cada vez con mayor dignidad como hijos de Dios.[18] 6.3 Integrar
grupos, núcleos y comunidades de educadores cristianos, comprometidos
en la construcción de la cultura de la vida, según los principios
y valores cristianos. 6.4 Asumir la pedagogía del acompañamiento,
con actitudes de respeto y de cuidado, de ternura y empatía, de
escucha y compromiso, a ejemplo de Jesús, el Buen Pastor, que da
la vida. 6.5 Promover y organizar el encuentro interpersonal en todo su
quehacer. Ante la cultura del des-encuentro, urge que la Pastoral educativa
dinamice el encuentro en todas sus formas y momentos para favorecer la
personalización y socialización a partir de la familia y
todos los protagonistas de los procesos educativos y de la interacción
multicultural. 6.6 Vivenciar el carácter celebrativo de la vida
y de la fe; la vida como don de Dios ha de celebrarse de modo gozoso en
la cotidianidad de las realidades humanas y cósmicas. La liturgia
doméstica, con su originalidad y espontaneidad, debe ocupar un
espacio significativo en la Pastoral educativa. La Eucaristía especialmente
ha de convertirse en la fuente y culmen de toda celebración de
fe y de vida, en seguimiento a Cristo Maestro. 6.7 La práctica
del carácter testimonial. Toda la Pastoral educativa y de educadores
debe estar marcada por el servicio humilde y sencillo, especialmente con
los más pobres y excluidos, siguiendo el ejemplo de Jesús
Maestro, que vino a servir y nos dejó el mandato de hacer lo mismo
por amor.[19] 6.8 Evaluar las tareas y acciones de la Pastoral educativa,
que debe incluir una mirada al pasado y el presente para discernir y valorar
si lo realizado responde o no al proyecto de Dios, con el propósito
de dar seguimiento y mejorar las propuestas del futuro.
7. Agentes de la Pastoral educativa
Si la educación es una tarea de toda la comunidad, la Pastoral
educativa ha de ser tarea de todo cristiano. A continuación se
puntualizan sus principales dinamizadores: 7.1 Responsables de la formación
sacerdotal, religiosa y laical En el documento Educación, Iglesia
y Sociedad, los Obispos afirman la urgente necesidad de que los programas
de estudio y formación para sacerdotes, religiosos, religiosas
y laicos incluyan la Pastoral educativa como parte del currículo[20],
no sólo desde principios teóricos, sino desde una auténtica
vivencia. Preparar a las nuevas generaciones de agentes de pastoral requiere
del convencimiento y de las destrezas para identificar y orientar la dimensión
educativa que está presente en toda la tarea evangelizadora. Ellos
serán los nuevos agentes que evangelizan educando y educan evangelizando.
7.2 Los obispos y sacerdotes Los Obispos, como maestros de la verdad,
se convierten en los primeros evangelizadores; ninguna otra tarea le puede
eximir de esta misión[21]. Para los Obispos, el enseñar
es uno de sus principales ministerios; el Concilio Vaticano II los califica
como “maestros auténticos”[22]. Por consiguiente, el
Obispo diocesano es el primer Maestro y Evangelizador de su pueblo. Los
sacerdotes, primeros colaboradores del Obispo, junto con los religiosos,
religiosas y laicos, son los responsables y dinamizadores de la pastoral
educativa, que debe estar en los planes pastorales diocesanos y parroquiales.bispo
7.3 Religiosos y religiosas Todos son partícipes del carisma educativo
de la Iglesia, que lo ejercen de distintas formas, ya sea en educación
formal, no formal e informal; en definitiva todos desarrollan tareas educativas.
A ellos, el documento Educación, Iglesia y Sociedad les exhorta
a tomar plena conciencia de su calidad de agentes cualificados de la Pastoral
educativa y su responsabilidad de insertarse en la Pastoral de conjunto[23].
De todos es conocido que nuestra primera evangelización estuvo
en manos de los religiosos. La presencia de los consagrados y las consagradas
a la vida religiosa en el quehacer educativo es indispensable, porque
están en condiciones de aportar el carisma educativo de la Iglesia
junto al carisma propio de su Congregación o Instituto Religioso.
Muchos de ellos y de ellas de manera especial han hecho realidad la opción
preferencial por los más pobres y excluidos. 7.4 Docentes de Educación
Religiosa El docente de Educación Religiosa, por su vocación
y misión, debe asumir que todo su quehacer pastoral se centra en
la Pastoral educativa. Debe tomar conciencia de que su acción educativa-evangelizadora
y, consecuentemente su misión consiste, ante todo, en promover
y dinamizar la Pastoral educativa. Su servicio que es un verdadero ministerio,
tiene como meta la educación evangelizadora que busca la humanización
y personalización del ser humano, logrando que humanice su mundo,
transforme la sociedad y construya la historia.[24] 7.5 Universidad Católica
de Costa Rica y las de inspiración cristiana-católica La
Universidad Católica y también las de inspiración
cristiana-católica, por su misma naturaleza, su razón de
ser y su misión, han de ser un espacio o faro luminoso de evangelización
de la cultura y de las culturas.[25] Su tarea específica y su aporte
a la Pastoral educativa son insustituibles. En esta dirección,
la Exhortación Apostólica Vocación y Misión
de los laicos en la Iglesia y en el Mundo, afirma categóricamente
que (…) hay que preparar fieles laicos que se dediquen a la acción
educativa como una verdadera y propia misión eclesial.[26] Dos
dimensiones sobresalen en su incomparable misión: primero, formar
profesionales que lleguen a ser verdaderamente competentes en el campo
específico al cual se dedicarán en servicio a la sociedad
y a la Iglesia, pero al mismo tiempo deberán ser preparados para
el testimonio de su fe ante el mundo[27]. En segundo lugar, la Universidad
católica es el lugar primario y privilegiado para un fructuoso
diálogo entre el Evangelio y la cultura[28], entre fe y razón.[29]
7.6 Educadores católicos Los educadores católicos, además
de su profesionalidad, están llamados a comprometerse en la formación
integral de los educandos, cualquiera sea el ámbito o institución
donde desarrollen su labor. Asimismo, deben ser capaces de generar cambios
sociales de bien común, siendo sensibles a la realidad actual,
conociéndola y convirtiéndose en agentes transformadores
de la comunidad educativa y de la sociedad, iluminando su entorno, según
los valores del Evangelio. 7.7 Padres y madres de familia Son los primeros
y principales educadores de sus hijos. Son la base o el pilar fundamental
para la formación integral del núcleo familiar. Los padres
y madres de familia deben propiciar en todo momento la reflexión
y el encuentro donde se forme y se cuide a la persona, enseñándole
a usar rectamente la razón, la emoción y la libertad. 7.8
Personal administrativo, técnico y de apoyo En la institución
educativa, tanto el personal administrativo, como el técnico y
el de apoyo, cada uno desde sus funciones, y como seguidores de Cristo,
debe responder al llamado que Dios le hace, propiciando un clima escolar
óptimo, buenas relaciones humanas, con el fin de desarrollar el
trabajo en un espacio de armoniosa convivencia entre todo el personal
y demás miembros; todo ello orientado a la formación en
los valores humanos y cristianos. 7.9 Estudiantes El sujeto más
importante del currículo es el estudiante; alrededor de él
se planifican todas las acciones de la institución. El estudiante
en el ámbito educativo también se convierte en agente de
la Pastoral educativa, pues al compartir el proceso con sus compañeros
y compañeras puede evidenciar su compromiso cristiano, no sólo
con palabras, sino con sus actitudes cristianas, convirtiéndose
en verdadero evangelizador. Por ser la socialización uno de los
aspectos que se viven en todos los centros educativos, la sana convivencia
ha de caracterizar a un estudiante creyente. Por ello, la Pastoral educativa
le ofrece los elementos necesarios y pertinentes a fin de que pueda asumir,
con originalidad y responsabilidad, los valores del Evangelio. 7.10 Asociación
Nacional de Educación Católica (ANADEC) Las instituciones
educativas que conforman la Asociación Nacional de Educación
Católica deben ser generadoras de un proyecto educativo católico
que transforme la misma institución educativa y sea promotora de
cambio social. Cada centro educativo ha de convertirse en un sujeto eclesial
donde se anuncie, se celebre y se viva la fe; y desde ahí se irradie
a otros centros educativos y comunidades, de tal forma que la Asociación
Nacional se convierta en modelo eclesial misionero. 7.11 Asociación
Nacional de Profesores de Educación Religiosa (APER) Esta Asociación
nació con el fin principal de promover a los docentes de Educación
Religiosa Escolar y la evangelización del ambiente educativo a
partir de los educadores. Por su testimonio y su palabra, han de ser los
auténticos dinamizadores de la Pastoral de educadores.[30] 7.12
Dueños de medios de comunicación socialNo cabe la menor
duda de que, en la nueva cultura, los medios de comunicación social
se han convertido en verdaderos instrumentos educativos. Estos medios
pueden desarrollar su labor promoviendo el desarrollo del ser humano y
de las comunidades, pero también pueden propiciar su destrucción.
Sus dueños, personal o corporativamente, tienen en sus manos el
destino que se les quiera dar. 7.13 Comunicadores Los comunicadores tienen
en sus manos una gran tarea; es decir, son los nuevos educadores de las
grandes masas y las comunidades. Son, además, la mediación
que posibilita la globalización del bien, la solidaridad y la paz
entre otros valores, pero también pueden contribuir a globalizar
el mal. 7.14 Gremios, asociaciones y sindicatos de educadores Todos estos
son verdaderos agentes educativos, especialmente por el protagonismo que
ejercen en el mundo educativo y político. Su orientación
y sus luchas se convierten en auténticos hechos educativos, con
una incidencia extraordinaria entre educadores, padres de familia y la
sociedad en general. En el ejercicio de su misión, están
llamados a contribuir en el mejoramiento de la calidad de vida y la educación,
especialmente para los más necesitados y excluidos.
CONCLUSIÓN
Esperamos que los destinatarios de este folleto encuentren realmente alguna
respuesta a los interrogantes planteados en el inicio. Los invitamos a
continuar en la reflexión para poder ofrecer un segundo paso, en
la dirección de estrategias metodológicas. Por ahora concluimos
indicando algunas necesidades prioritarias que devienen del presente trabajo
1. Un Plan Nacional de Pastoral educativa, asumido por todas las Diócesis
y comunidades, que responda a las Orientaciones pastorales para la Iglesia
en Costa Rica.[31] 2. Elaborar y realizar el Proyecto educativo de la
Iglesia en Costa Rica, que facilite el Proyecto educativo institucional,
tomando como centro a la persona según los valores del Evangelio.
Para ello es necesario utilizar la Investigación sobre algunos
factores estratégicos para el desarrollo de un proyecto educativo
en la Iglesia Católica en Costa Rica, otros documentos y experiencias
que faciliten esta importante tarea. 3. Formar y actualizar agentes de
Pastoral educativa, especialmente sacerdotes, educadores, administradores
educativos y padres de familia, según los valores evangélicos
y las necesidades de la nueva cultura. Dado en la Sede de la Conferencia
Episcopal el día 7 de octubre del 2003, fiesta de Nuestra Señora
del Rosario.
[1] Mc 16,15.
[2] GE 1.
[3] N.º 136.
[4] Orientaciones Pastorales para la Iglesia en Costa Rica N.º 20.
[5] Ídem, N.º 7.
[6] Mc 16,15.
[7] Educación, Iglesia y Sociedad N.º 235.
[8] Cfr. DP 1012.
[9] EIS N.º 234.
[10] Ídem 233,2.
[11] Cfr. GE 1.
[12] Cfr. MD 7.
[13] Cfr. SD N.º 265.
[14] Ídem SD N.º 144.
[15] Ídem N.º 60.
[16] Cfr. Eam N.º 71.
[17] EIS N.º 233,3.
[18] EIS N.º 241,4.
[19] Cfr. Jn 13, 12-17; 15,9-17; 1Cor 13.
[20] Cfr. EIS N.º 242.
[21] DP N.º 687.
[22] Cfr. LG N.º 25.
[23] EIS N.º 244.
[24] Cfr. DP N.º 1024-1026.
[25] Cfr. EE N.º 49.
[26] N.º 62.
[27] EE N.º 20.
[28] EE N.º 43.
[29] EE N.º 15.
[30] Cfr. EIS N.º 248.
[31] OP N.º 136-142.
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