POR EL DIÁLOGO Y LA PAZ SOCIAL EN COSTA RICA
27 de agosto del 2004
1. Los Obispos miembros de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, nos dirigimos a los fieles católicos y a las personas de buena voluntad, para manifestar nuestra profunda preocupación por la acentuada polarización social que hemos vivido en nuestra patria a lo largo de esta semana. Al mismo tiempo, como personas de fe, estamos conscientes que la esperanza debe animar siempre, y hoy más que nunca, al pueblo costarricense distinguido por su innegable vocación democrática y conducta pacifista.
2. Es nuestro deseo como pastores que la patria sea encaminada por las sendas del progreso, la justicia, la libertad y la solidaridad, el respeto de la dignidad humana y el entendimiento entre todos cuantos la conformamos, con especial consideración a nuestros hermanos más necesitados ya que “si no hay esperanza para los pobres, no hay esperanza para nadie” (Juan Pablo II, Pastores Gregis 67.)
3. Por ello, exhortamos de nuevo a los fieles católicos y a todos los costarricenses a desterrar la intolerancia y la violencia de nuestro actuar y a promover el diálogo como única vía existente hacia la resolución de conflictos. Diálogo que, a su vez, se ha de realizar en un clima de confianza y respeto teniendo como fin el bien común. Urge la participación de todos en la toma de decisiones, sin que nadie quede excluido por su posición política. Todos los costarricenses debemos crecer en responsabilidad cívica. Nuestra misión de obispos nos mueve a solicitar en primer lugar al Gobierno de la República el mantener abiertos los canales del diálogo conforme a las distintas preocupaciones que manifiesta nuestro pueblo, concediéndoles la atención y respuesta que las mismas requieren.
4. Igualmente, instamos tanto a los sectores o grupos sociales involucrados en el actual conflicto como a las organizaciones cívicas y políticas que sientan inconformidad en el manejo de la cosa pública, a buscar el diálogo con el Gobierno mediante un profundo respeto a nuestra normativa y al derecho ajeno.
5. Instamos a todos los costarricenses a colaborar con sus intensos esfuerzos para construir con laboriosidad un país de oportunidades, teniendo como centro la dignidad de la persona humana y como meta la consolidación de la justicia social, la equidad, la solidaridad y la paz social
6. Nuestra Confianza está fundada en Cristo. Animados por El podremos superar estas crisis sociales y lograr una Costa Rica en la que la certidumbre y seguridad garantice la armonía entre los individuos. A nuestra Señora de los Ángeles confiamos este momento que vive nuestra Patria.
Con nuestra bendición episcopal.
Monseñor José Francisco Ulloa
Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica
Obispo diocesano de Limón
Monseñor Hugo Barrantes Ureña
Arzobispo Metropolitano de San José
Monseñor José Rafael Barquero Arce
Obispo diocesano de Alajuela
Monseñor Oscar Fernández Guillén
Obispo diocesano de Puntarenas
Monseñor Angel San Casimiro Fernández
Obispo diocesano de Ciudad Quesada
Monseñor Guillermo Loría Garita
Obispo diocesano de San Isidro de El General
Monseñor Román Arrieta Villalobos
Arzobispo Emérito de San José
Monseñor Vittorino Girardi S
Obispo diocesano de Tilarán |