COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL SOBRE EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN, SU CATEQUESIS Y SU CELEBRACIÓN
Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, considerando:
· Que es preciso que el sacramento de la madurez cristiana, es decir, la Confirmación, y su respectiva catequesis, sea celebrado en una edad en que el joven se dispone a asumir responsablemente los retos de la vida y, al mismo tiempo, necesita la orientación y el fortalecimiento de su fe.
· Que la Iglesia universal ha asumido y expresado progresivamente la preocupación de ofrecer el sacramento de la Confirmación en la edad en que la persona empieza a tomar grandes decisiones de su vida, a fin de que pueda hacerlo a la luz de la fe, integrándolas en su proyecto de vida.
· Que, en la introducción al nuevo Ritual de la Confirmación (Pablo VI, 1971, N.º 11), se expresa claramente que si existen razones pastorales, especialmente si se quiere inculcar con más fuerza en los fieles su plena adhesión a Cristo el Señor y la necesidad de dar testimonio de Él, las Conferencias Episcopales pueden determinar una edad más idónea, de tal modo que el sacramento se confiera cuando (...) ya han recibido conveniente formación (Canon 891).
· Que en nuestra realidad pastoral se han dado procesos muy diversos de preparación para el sacramento de la Confirmación, los cuales se han venido desvirtuando hasta quedar reducidos, en algunos casos, a una o dos sesiones antes de la celebración del Sacramento.
· y que urge una “nueva evangelización” de los adolescentes y jóvenes, porción mayoritaria de la población, para hacer nuestra la “opción preferencial por los jóvenes” de Puebla y Santo Domingo (P 1186; SD 293).
Por lo tanto:
Con sumo gozo anunciamos a los Presbíteros y a todos los agentes responsables de las catequesis sacramentales, el texto oficial de catequesis para el sacramento de la Confirmación, cuya entrada en vigencia será a partir del 1º de agosto del presente año 1994.
Al hablar de “texto oficial” nos estamos refiriendo, tanto al texto del catequizando, o “libro del catequizando”, como a la guía para el catequista. Ambos tienen la aprobación de la Conferencia Episcopal y rigen para todo el territorio nacional. Estos textos, de la misma manera que los otros instrumentos catequísticos nacionales, suponen un esfuerzo de inculturación por parte de los responsables diocesanos y de los mismos catequistas. El cuaderno de actividades del catequizando es una de las formas de inculturar la complementariedad con otros textos regionales o diocesanos. De esta manera, la aplicación de este texto nacional en sus dos modalidades (texto del catequizando y guía del catequista), reviste carácter de obligatoriedad para todas las parroquias y centros de evangelización del país.
Asimismo, anunciamos la aparición, a mediano plazo, de un Directorio Pastoral para la catequesis y la celebración del sacramento de la Confirmación. Dicho Directorio surgirá de las experiencias que se vayan recogiendo de la aplicación de estos textos, puesto que ellas serán generadoras de normas que, en el futuro, irán complementándose con las que a continuación damos. Y, por lo mismo,
Disponemos:
1. Que se instaure progresivamente en las parroquias la catequesis de preadolescentes, de tal manera que la catequesis preparatoria a la Confirmación no sea un hecho aislado, “un curso más”, sino el culmen de una etapa del crecimiento en la fe y el inicio de otra, dentro del engranaje de un proceso permanente y gradual de educación en la fe.
2. Que se confiera el sacramento de la Confirmación a partir de los quince años cumplidos, salvo el caso de peligro de muerte (Canon 889, 2).
3. Que en cada parroquia se organice la preparación catequística a la Confirmación a lo largo del tiempo necesario para cubrir todos los temas propuestos, (aproximadamente un año) y en el cual se atienda simultánea y progresivamente a los confirmandos, a los padres y a los padrinos.
4. Que dicha catequesis asuma, como uno de sus acentos propios, la orientación hacia una inserción del joven en la Pastoral Juvenil, dentro de la cual se buscará concretizar e implementar la nueva fase del compromiso cristiano y de la inserción en la comunidad eclesial, como fruto del sacramento recibido.
5. Que en cada parroquia y en nuestras catedrales se inicie cuanto antes la escogencia y formación de catequistas cualificados para la catequesis de la Confirmación, siguiendo los lineamientos que, al efecto, ofrece la Comisión Nacional de Catequesis, así como las respectivas Comisiones Diocesanas de Catequesis. Es preciso que los equipos diocesanos de formación asuman con esmero esta tarea y colaboren con las parroquias en la formación de estos agentes cualificados, valorando a los que ya han venido trabajando en este campo. Quienes asuman esta catequesis deberán ser auténticos catequistas, y para ello deberán ser apoyados por la parroquia para que reciban adecuadamente tanto la formación básica, como aquélla específica que los capacita para esta tarea concreta.
6. Que a los encuentros de catequesis con padres y padrinos se les dé el carácter de una auténtica catequesis de adultos, evitando reducir los encuentros a asuntos meramente formales.
7. Que el proceso catequístico preparatorio a la Confirmación, así como su relación con las acciones de la Pastoral Juvenil, se organicen a partir de una verdadera inserción de los mismos en el plan pastoral de la parroquia; y que, para efectos de una mejor atención pastoral, cada parroquia reporte, al inicio del año, a la respectiva Curia Diocesana, la fecha en que celebrará el sacramento, a fin de que el Señor Obispo y sus delegados puedan distribuir a tiempo sus responsabilidades.
8. Que la fecha de la celebración del sacramento obedezca ala finalización de la catequesis respectiva; que, además, dicha celebración no se utilice para solemnizar otros acontecimientos u otras celebraciones.
9. Que el domingo anterior a la Confirmación, o en otro momento oportuno que garantice la asistencia de la gran asamblea, se prepare debidamente a la comunidad, mediante una catequesis del rito, para una “participación plena, consciente y activa” (SC 14) en la celebración del sacramento.
10. Que, dentro de la celebración misma del sacramento, cada confirmando lleve colocado un gafete en el que se lea con toda claridad su nombre, a fin de facilitar al obispo el conocimiento del mismo, superando así las dificultades propias de la timidez de algunos confirmandos, y de la dificultad de audición debida a los cantos que animan el momento de la unción;
11. Que los responsables de animar la liturgia en la comunidad se esmeren por preparar una celebración decorosa, en la que los elementos de animación contemplados en el rito impriman al mismo la solemnidad propia de tan importante acontecimiento eclesial.
12. Que los párrocos, los catequistas y todos los agentes de evangelización, sean muy generosos en mantener su corazón abierto y su espíritu dispuesto al acatamiento fiel de las presentes orientaciones, con el convencimiento de que la celebración de un sacramento sólo puede tener sentido en un camino permanente y progresivo del crecimiento de la fe. Es preciso que tomen conciencia del grave daño que se infiere a la comunidad cristiana, cuando en una parroquia se da oportunidad a los fieles de la misma y de las otras circunvecinas, de encontrar fórmulas fáciles de evadir el compromiso cristiano.
Que el Espíritu que animó a la primera comunidad cristiana, anime también todos los esfuerzos actuales por lograr una ayuda más eficaz a los jóvenes que terminan su etapa de iniciación en la fe, a fin de que, como jóvenes concientemente comprometidos, vengan también ellos a engrosar las filas de los constructores del Reino.
San José, 2 de agosto de 1994
+ Mons. Román Arrieta Villalobos
Arzobispo de San José
Presidente de la Conferencia Episcopal
+ Mons. José Rafael Barquero Arce
Obispo de Alajuela
Presidente de las Comisiones Episcopales de Pastoral Litúrgica y de Pastoral Juvenil
+ Mons. Antonio Troyo Calderón
Obispo Auxiliar de San José,
Secretario General de la Conferencia Episcopal
Presidente de la Comisión Nacional de Catequesis |