Costa Rica está de luto
Esta Madrugada el pueblo costarricense ha sido golpeado por una tragedia nacional. Hermanos nuestros, en su gran mayoría enfermos, han muerto en un fatal incendio acaecido en el Hospital Rafael Ángel Calderón Guardia.
Profundamente apenado al conocer esta dolorosa noticia, que ha llenado de luto a muchas familias de nuestro país, quiero ofrecer mi oración por el eterno descanso de los fallecidos y elevar mi súplica para que el Señor conceda alivio y serenidad a quienes lloran la pérdida de sus seres queridos.
En nombre de mis hermanos obispos y de la Iglesia en Costa Rica quiero manifestar nuestra solidaridad tanto con los pacientes que han padecido tan dura experiencia, como con el cuerpo médico-administrativo del Hospital Calderón Guardia.
En estos momentos de dolor, nos llena de esperanza la entrega y el sacrificio de tantos buenos samaritanos que, poniendo en práctica la Caridad Cristiana, han dado muestras de heroísmo al auxiliar y hasta salvar la vida de sus hermanos.
A la Benemerita Cruz Roja Costarricense, al Cuerpo de Bomberos y a otras instancias y particulares que se aprestaron al lugar de los hechos para brindar su colaboración, que Dios les retribuya su esfuerzo y valentía.
En esta dura prueba nos corresponde unirnos como nación, dejando de lado las distancias para expresar nuestra solicitud y cercanía a todos los afectados.
Que el Dios de la Paz nos de el consuelo y nos fortalezca en el momento de la tribulación.
Monseñor José Francisco Ulloa Rojas
Obispo Electo de Cartago
Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica
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