Asamblea Eclesial. Monseñor Cabrejos: seguir privilegiando la escucha

Concluida la fase de Escucha en preparación a la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, el Presidente del Celam, Mons. Cabrejos Vidarte publica un mensaje en el que subraya que la escucha debe ser “una constante” en la misión pastoral. “El Pueblo de Dios se ha pronunciado, - escribe – nos corresponde dejarnos interpelar por sus voces para hacerlas nuestras y asumir el llamado que Dios nos hace para la conversión pastoral”.

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“La Escucha ha de ser una constante en nuestra misión pastoral, y en esta primera etapa es la fuente para la elaboración del Documento de Discernimiento para la Asamblea que nos ofrecerá importantes claves para la renovación y revitalización de nuestro modo de ser Iglesia en América Latina y El Caribe, pues, hoy como ayer, “los Gozos y las esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (GS 1); por eso, debemos seguir privilegiando la Escucha mutua en cada una de nuestras instancias pastorales e iglesias particulares”. Son palabras del presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano en el mensaje hecho público este 15 de setiembre, una vez finalizado el proceso de escucha en preparación a la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe que se realizará del 21 al 28 de noviembre del presente año en modalidad mixta (presencial y telemática).

Deseo genuino de ser escuchados, de participar y de caminar como Iglesia

La fase de Escucha que ha puesto en “movimiento” a todas las Iglesias particulares de las 22 conferencias episcopales de América Latina y el Caribe, y “donde la amplia participación del pueblo de Dios ha sido a través de muchísimos aportes individuales y comunitarios, así como gran cantidad de Foros Temáticos interdisciplinarios”, tal como escribe el prelado, “permite acoger múltiples miradas e iniciativas como muestra de un deseo genuino de ser escuchados, de participar, de caminar como Iglesia a pesar de las dificultades y de las diferencias”. Por eso, el también Arzobispo metropolitano de Trujillo y presidente de la Conferencia Episcopal Peruana subraya que “el pueblo de Dios se ha pronunciado” y corresponde – a los pastores – “dejarnos interpelar por sus voces para hacerlas nuestras y asumir el llamado que Dios nos hace para la conversión pastoral”. De ahí que señale la necesidad de seguir comprometiéndose en el Proceso de la Asamblea Eclesial.

Adelante con el compromiso

Monseñor Cabrejos pide seguir comprometiéndose con el proceso de la Asamblea Eclesial, “asumiendo los compromisos concretos a partir de la Escucha, llamados a acompañar a las Iglesias particulares y a quienes, desde las periferias, muchas veces no han sido escuchados”; “invitando a quienes sean elegidos delegados/as a participar con entusiasmo y esperanza, así como también a quienes no sean delegados, a seguir el proceso de la Asamblea Eclesial desde sus comunidades, la cual como hemos manifestado anteriormente será en modalidad mixta (presencial y telemática)” y acompañando “como Pueblo de Dios”, todos «los procesos de reflexión, de discernimiento en las respectivas estructuras para poder “apropiarnos” de este camino, alimentarnos de él y dar frutos, proyectándonos también a la fase post-Asamblea”.

Esta primera Asamblea – resalta el pastor en el inicio del mensaje – es inédita en la historia de la Iglesia Latinoamericana y constituirá un verdadero puente en medio de los más importantes “parte-aguas” de esta generación y en medio de la crisis provocada por el COVID-19 y de otras tantas pandemias e ideologías que afectan a la humanidad.

La sinodalidad, un medio, el Pueblo de Dios el sujeto, la Iglesia, Madre y Maestra

Al concluir el escrito, Monseñor Cabrejos Vidarte anima a todos a seguir siendo “parte esencial de este proceso, que sigamos siendo esa Iglesia encarnada que se va tejiendo paulatinamente, donde la sinodalidad es un medio, donde el Santo Pueblo de Dios es el Sujeto, donde la Iglesia es Madre y Maestra que abraza, que impulsa y acompaña, y donde el horizonte es el Evangelio del Señor y la construcción de su Reino”.

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