Del 18 al 19 de enero 2025, los miembros de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar (CONAPAF) tuvieron una Asamblea que fue un encuentro de reflexión para plantear nuevos objetivos y líneas de acción. Cada momento fue introducido por un tema de índole familiar vocacional en un ambiente de oración, diálogo en el Espíritu según el modelo sinodal. Hubo espacios para rezar la liturgia de las horas, celebrar la Eucaristía, realizar hora santa y visitas al Santísimo. Fue un ambiente de mucha oración, reflexión y formación.
“Cada ponente refrescó conceptos importantes y nos regalaron algunas novedades para formación de los participantes. Tomando en cuenta el eje transversal vocacional, se invitó al Pbro. Minor Rivera, secretario ejecutivo de Pastoral Vocacional para que brindara la mayoría de los temas” indicó el Pbro. Jesús Zúñiga, secretario ejecutivo de la CONAPAF.
Los temas abarcados fueron: Kerigma y Acompañamiento, La familia como escuela de vocaciones laical y compromiso en la Iglesia, Rol de los padres en el discernimiento vocacional, Espiritualidad Familiar, La importancia de la Oración y la Espiritualidad en el discernimiento vocacional y familiar, Desafíos y dificultades en el discernimiento vocacional, centrándose en el sacramento del matrimonio.
Algunas de las principales conclusiones del encuentro son:
1. Para que las familias se sientan llamadas y vocacionadas a anunciar el evangelio: deben buscar y renovar constantemente el encuentro personal con Cristo, llevándolo al nivel familiar y comunitario, y formarse continuamente para ser padres cristianos. La responsabilidad compartida entre padres e hijos en el encuentro con Cristo es fundamental, desarrollando una verdadera vocación desde los padres y retando a los jóvenes a luchar contra tendencias e ideologías. Además, es esencial asumir la responsabilidad, vivir una fe cotidiana y contar con la presencia y acompañamiento de los sacerdotes.
2. Estrategias para que las familias reflexionen sobre la cultura vocacional: Las familias deben partir del principio de que los niños son buenos y comprender que la vocación va más allá de un sacramento, asumiendo la responsabilidad de catequizar y formar a los niños en un entorno que no podemos controlar. Es importante encauzarlos por diferentes canales de formación y pertenencia a la iglesia, acompañándolos y fomentando la integración, comprender que cada etapa de los niños es una crisis, aprender a dialogar con humildad, confianza y empatía, y aprovechar los espacios de la iglesia para formar en lo que es una vocación.
3. Ayudar a las familias a valorar el rol de la vocación familiar: Para ayudar a las familias a valorar el rol de la vocación familiar, es necesario desarrollar líneas de acción para el discernimiento vocacional, enfocando la vocación como medio de santificación y viviendo la unidad, el amor y el servicio en la familia. Además, es crucial acompañar a las parejas jóvenes, seguir matrimonios recientes y realizar actividades de apoyo pastoral, reforzar los dones y responsabilidades del sacramento, fomentar la formación en consejería y realizar el seguimiento o apadrinamiento de nuevos matrimonios.
4. Herramientas y recursos para acompañar a los hijos en el discernimiento de su vocación: Los padres deben ser testimonio de valores, fe y lucha por alcanzar la gracia, comprendiendo los medios y herramientas que utilizan los niños e incluyéndolos en las acciones de formación y fe de los padres. Es importante comprender que los niños son niños y se comportarán como tales, escuchar a los niños para comprender sus necesidades afectivas y de fe, acompañar a los abuelos en la formación en la fe de sus nietos, mantener la misa para los niños con mensajes apropiados y propiciar actividades para conectar con personajes bíblicos.
5. Abordar los desafíos y dificultades actuales para el acompañamiento al discernimiento vocacional matrimonial: Para abordar los desafíos y dificultades actuales en el acompañamiento al discernimiento vocacional matrimonial, es esencial establecer una directriz nacional de formación prematrimonial, formar a los acompañantes con herramientas y habilidades, conocer las generaciones, personas y sus realidades, e implicar cercanía y apertura en el acompañamiento tanto a nivel de pareja como de familia extendida.
“Para que las familias se sientan llamadas y vocacionadas a anunciar el evangelio y valorar su rol en la vida cotidiana, es fundamental buscar y renovar el encuentro personal con Cristo, formarse continuamente, compartir responsabilidades, desarrollar una verdadera vocación, y aprovechar los recursos y herramientas disponibles. Además, es crucial abordar los desafíos actuales con estrategias adecuadas y un acompañamiento cercano y abierto, fomentando la unidad, el amor y el servicio en la familia” agregó el Padre Zúñiga.





