El 3 de febrero 2025 la Nunciatura Apostólica en Costa Rica organizó una pequeña actividad de despedida para Mons. Laurențiu Dăncuță quien fue asignado a otra misión diplomática del Vaticano en Lituania. Asistieron los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR), algunos obispos eméritos, sacerdotes, amigos en general y miembros del Cuerpo Diplomático en Costa Rica.
Mons. Mark Gerard Miles, Nuncio Apostólico abrió el evento agradeciendo a Mons. Dăncuță su gentileza en ayudarlo cuando llegó a Costa Rica. Por otra parte, Mons. Javier Román Arias, obispo de Limón y presidente de la CECOR ofreció las siguientes palabras:
«Venir a esta la casa del Santo Padre siempre es motivo de alegría, pero hacerlo sabiendo que pronto partirá el querido Mons. Laurentiu nos causa nostalgia. La presencia de los que estamos aquí es reflejo de que el servicio que Monseñor ha realizado aquí ha cumplido con creces la misión que le fue encomendada. Su calidez humana y naturaleza de pastor atento y solícito nos han abierto no solo las puertas de esta Nunciatura sino las de su corazón para hacernos sentir acogidos y escuchados».
Mons Román también destacó que en el tiempo en que no se había nombrado Nuncio en Costa Rica, Mons. Laurentiu asumió las riendas de la Nunciatura de forma diligente y atento a las necesidades. Le expresó su agradecimiento de esta manera: «A nombre de mis hermanos obispos y como Conferencia Episcopal expresamos nuestra admiración, respeto y gratitud . En usted siempre encontramos ayuda y solidaridad. Su trabajo permitió una comunicación fluida con la Santa Sede por el bien de cada una de las Iglesias particulares. Aunque geográficamente esté lejos siempre podremos escribirle y saludarlo y ofrecer nuestras plegarias a Dios para que cada día lo confirme en su vocación de entrega y amor a la Iglesia». Mons. Román le pidió que no se olvide de Costa Rica y lo encomendó a la Virgen de los Ángeles para que lo cuide y acompañe siempre.
También ofreció unas palabras la viceministra Lidia Peralta, quien agradeció de parte de la Cancillería y el Gobierno de Costa Rica.
Finalmente Mons. Dăncuță dirigió unas cálidas y simpáticas palabras donde expresó su agradecimiento y cariño por Costa Rica, país que dice nunca olvidará. «Mientras me preparo para partir hacia Vilna, llevo conmigo no solo las experiencias y lecciones aprendidas sino también un profundo respecto y afecto por Costa Rica y su gente. Y como dicen en Costa RIca, «Pura Vida» aunque debo admitir que todavía estoy tratando de averiguar si eso significa Hola, con mucho gusto, adiós o simplemente, todo está bien. ¡Pero eso es lo hermoso de este país y de su gente, siempre hay algo nuevo que aprender!».
Oramos por este servidor del Señor y lo encomendamos a Dios y a nuestra Negrita. También se lleva el cariño del Pueblo de Dios que peregrina en Costa Rica.




