En esta segunda sesión del Sínodo de Sinodalidad se ha escuchado una pluralidad de voces. Se ha dado la particularidad de que los medios de comunicación han podido tener más acceso a los padres y madres sinodales. Además, esta vez se realizó una Liturgia Penitencial, una oración ecuménica y se compartieron los foros teológico pastorales. Recogemos aquí algunos de los temas que se han brindado a través de Vatican News en estas semanas.
Monseñor Launay Saturné, arzobispo de Cabo Haitiano en una de las primeras conferencias de prensa dijo: «Es importante para mí, como obispo, como cristiano, participar en este Sínodo, pues promueve la conversión. Mi nación necesita un cambio, y esta conversión es esencial para la transformación de las estructuras» No obstante, aclaró que, para obtener una modificación estructural, se debe producir un cambio personal, «y saben que el Sínodo habla mucho de la conversión en su sentido más profundo», acota. «El Sínodo promueve, asimismo, el diálogo, y mi país busca el camino de la democracia. El Sínodo nos pide caminar juntos, escucharnos unos a otros, y son valores extremadamente importantes para el establecimiento de la democracia. Hay muchas divisiones«.
Perdón y reconciliación son las dos premisas indispensables que el Papa Francisco ha dado en la Segunda Sesión del Synod.va sobre la sinodalidad que se celebra en el Vaticano hasta el 27 de octubre. Sin perdón, de hecho, dijo el Pontífice, no hay reconciliación ni camino juntos.
Mounir Khairallah, obispo de Batrun de los maronitas y representante de la Iglesia del Líbano en la asamblea sinodal, en la sesión informativa y después ante los medios de comunicación vaticanos, dejó un testimonio imposible de olvidar en un momento en que el Líbano, como todo Oriente Medio, revive la pesadilla de la guerra. Empezando por el «perdón», dio voz a la «nación mensaje» de su país y a su historia personal, en la que fue testigo del «salvaje» asesinato de sus padres cuando sólo tenía cinco años, durante las desgarradoras décadas de guerra que ha vivido Líbano desde los años sesenta. De niño, en la iglesia, alguien le enseñó a rezar por sus enemigos, y así ha seguido haciéndolo hasta hoy.

Por otra parte, el presidente del Celam, Mons. Spengler, habló sobre las celebraciones eucarísticas que se celebran en el Amazonas, y sobre la fase de experimentación que se está realizando allí. Considerando que muchas comunidades en la región pasan hasta años sin recibir una celebración eucarística, hay un grupo que está trabajando la posibilidad de celebrar un rito específico para la región amazónica, este es un dato de hecho, señaló el prelado.

La importancia de ver nuestra responsabilidad y corresponsabilidad en el cuidado de la Casa Común, añadió Spengler, abordaron el tema de la Casa común en los trabajos, afrontando las relaciones horizontales, verticales y hacia lo trascendente. Sin embargo, subrayó que tal vez le faltó al documento Instrumentum laboris, abordar este aspecto de las relaciones con el ambiente, con la Casa común, un aspecto que, a juicio del prelado, se debe tocar en estos días en los trabajos del sínodo.

Ante 25.000 personas, el Papa Francisco dijo en Audiencia General de los miércoles, la razón de porqué cuesta tanto conseguir la unidad dentro de la Iglesia: “cada uno quiere la unidad, pero en torno a su propio punto de vista, sin pensar que la otra persona que tiene enfrente piensa exactamente lo mismo sobre «su» punto de vista”.
“El Espíritu Santo no siempre obra la unidad de repente, con intervenciones milagrosas y decisivas, como en Pentecostés – asegura el Papa – también lo hace con un trabajo discreto, pasando por las personas y las instituciones, la oración y la confrontación, de una forma, diríamos hoy, sinodal” explicó Francisco. Y esto es lo que ocurrió, de hecho, en el Concilio de Jerusalén, para la cuestión de las obligaciones de la ley mosaica que debían imponerse a los conversos del paganismo. Su solución fue anunciada a toda la Iglesia con las palabras que conocen bien: «Fue el parecer del Espíritu Santo y el nuestro…».
Foros Teológico Pastorales
El Sínodo en curso en el Vaticano se «desdobla» para abrir una serie de profundizaciones sobre algunas coyunturas centrales de la reflexión que está comprometiendo a los participantes en la asamblea. Los dos primeros foros trataron sobre «El pueblo de Dios como sujeto de la misión» y «El papel y la autoridad del obispo en una Iglesia sinodal». Cada foro contó con la presencia de teólogos o teólogas, expertos o expertas en derecho canónico y un obispo, con la primera parte de la reunión a disposición de los ponentes y la segunda dedicada a las preguntas de los asistentes.
Estos foros responden «a la necesidad, surgida en la Primera Sesión de la XVI Asamblea, de continuar la profundización teológica, canonística y pastoral del significado de la sinodalidad para los distintos aspectos de la fe de la Iglesia y de ofrecer a teólogos y canonistas la oportunidad de contribuir a los trabajos de la Asamblea».
Aquí encuentra los enlaces para escuchar los foros:
https://www.youtube.com/live/-KhFTASGJOU?si=eW-EaciU93x3UiPj
El testimonio más aplaudido en el Aula Pablo VI, entre las mesas de los participantes en el Sínodo sobre la Sinodalidad, fue el de una madre, muy preocupada porque no se habla lo suficiente de la iniciación cristiana de los más pequeños, hasta el punto de pedir palabras de ayuda para educarlos en la fe cristiana. Las mujeres siguen ocupando un lugar destacado en el trabajo, y también hubo una petición para que participen más en funciones diplomáticas en contextos de guerra. Así lo informó en rueda de prensa Paolo Ruffini, prefecto del Dicasterio para la Comunicación y presidente de la Comisión para la Información Sinodal.
El papel de los laicos, su colaboración con los obispos y sacerdotes, su participación en los procesos de toma de decisiones, fue uno de los temas que más surgió en las distintas intervenciones públicas. «Se hizo hincapié en la importancia de fomentar la colaboración entre sacerdotes y laicos» “y en la necesidad de una mayor participación de los laicos -hombres y mujeres- en funciones de liderazgo”. En particular, se reconoció que «la presencia de los laicos es indispensable, colaboran por el bien de la Iglesia». Además, se propuso consultar al Pueblo de Dios sobre la idoneidad de los candidatos al sacerdocio y al episcopado: «El obispo decide, pero en una Iglesia sinodal es el Pueblo de Dios quien debe sentirse responsable en la elección» y conocer también «las exigencias del perfil humano y espiritual que deben tener los candidatos».
Han sido entregados los informes finales de los Círculos
Los trabajos del Sínodo, en los que han participado 342 miembros, se han desarrollado exclusivamente en el seno de los Círculos menores, sin intervenciones libres, y se han entregado los informes finales del segundo módulo de trabajo.
Además, subrayó Ruffini, en la apertura se brindaron «algunas indicaciones metodológicas», con un «estímulo a la creatividad y al ‘desborde'». Ruffini recuerda que «desborde» es una palabra utilizada por el Papa Francisco en la exhortación apostólica possinodal «Querida Amazonia» (TEXTO INTEGRAL). En efecto, en el punto 105 de dicho documento, el Pontífice se refiere a la necesidad de ampliar horizontes más allá de los conflictos, «trascendiendo la dialéctica que limita la visión para poder reconocer así un don mayor que Dios está ofreciendo». El deseo, de acuerdo con el Prefecto, es que se produzca un «desborde» cada vez mayor, pero que esté «arraigado en una profunda inquietud, en un vivo deseo».
La santidad es el camino más seguro hacia la unidad
«Cuidado y coherencia» son las claves con las que se invita a los participantes en el Sínodo a abordar el tema de la sección “Caminos” del Instrumentum laboris, incluido en el Módulo 3. Así lo ha subrayó el cardenal Jean-Claude Hollerich, relator general de la asamblea, recordando la temática del módulo, que asume «la perspectiva de los Caminos que sostienen y alimentan concretamente el dinamismo de las relaciones», continuando con «mayor concreción» los temas del Módulo 2. Subrayó que «la riqueza de la red de relaciones que constituye la Iglesia» es a la vez «poderosa y frágil», y por ello necesita cuidados.
Sin cuidados, las relaciones ‘se marchitan’
Para el cardenal, sin atención las relaciones «se marchitan» y «se vuelven tóxicas». Por tanto, hay que preguntarse: «¿Con qué herramientas podemos apoyar y alimentar el tejido relacional que necesitan las personas y las comunidades? ¿Qué puede hacerlas más fuertes’ y qué, en cambio, ‘amortigua y extingue las relaciones’? Relaciones que «son con razón objeto de nuestra contemplación y oración», como riqueza que «ilumina nuestras mentes y calienta nuestros corazones»: ¡son «las relaciones que nos hacen crecer».
«El mundo necesita un testimonio común, el mundo necesita que seamos fieles a nuestra misión común», escribió el #PapaFrancisco en su homilía preparada para la oración ecuménica junto a los Padres Sinodales que se desarrolló el viernes #11deoctubre por la tarde en la Plaza de los Protomártires Romanos de la Ciudad del Vaticano.
En la conmemoración del 62º aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, el Santo Padre recordó que «el movimiento ecuménico nació del deseo de dar testimonio juntos, con los demás y no alejados unos de otros, o peor aún, unos contra otros».
La escucha en la Iglesia nos conduce a la conversión

La hermana Liliana Franco, presidenta de la CLAR dijo sobre la importancia de la escucha, que es la actitud que vertebra los procesos sinodales, desde el sínodo de los jóvenes, el de la Amazonía, y el de ahora, se ha tratado de perfeccionar un método que es la conversación en el espíritu que tiene a la base la escucha. La escucha respetuosa a Dios en la voz de los otros. Este es el método que se ha ido estableciendo en cada una de las experiencias sinodales, en las parroquias, en las congregaciones religiosas, en los grupos de laicos, etc.
La escucha es una actitud vital, es un estilo de vida que nos conduce a una manera de situarnos y esa manera es en escucha. En escucha discerniente a lo que Dios quiere de nosotros, de cada uno, y a lo que Dios quiere de nuestras instituciones.
«La Iglesia no puede entenderse sin estar enraizada en un lugar y en una cultura». Lo dijo el cardenal Jean-Claude Hollerich, relator general del Sínodo, citando el párrafo 80 del Instrumentum laboris en la presentación del 15 de octubre, de la sección dedicada a los «Lugares» incluida en el módulo 4 del texto.
«La perspectiva de los Lugares -subrayó el cardenal- habla de la concreción de los contextos en los que se encarnan las relaciones, con su variedad, pluralidad e interconexión, y con su arraigo en el fundamento fuente de la profesión de fe»: una perspectiva, por tanto, contraria a cualquier «universalismo abstracto».
La Asamblea del Sínodo entra entonces en su fase final hacia su término el próximo 27 de octubre 2024.
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