Homilía – Solemnidad Nuestra Señora de Los Ángeles, 2 de agosto 2025

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HERMANOS todos en el Señor. Con inmensa alegria y mucha esperanza,hemos llegado hasta este Santuario, donde nos sentimos en nuestra casa, porque siempre somos acogidos por nuestra Madre del cielo, la Negrita de Los Ángeles.Durante estos días han sido muchos los peregrinos que, con verdadera fe y amor,han llegado hasta aquí seguros de ser escuchados en sus necesidades.

Al igual que los apóstoles después de la ascensión del Señor se reunieron en el cenáculo, junto a Maria, para orar y esperar la efusión del Espíritu, hoy hemos sido convocados para orar y, con Maria, elevar nuestra plegaria al Señor, para que, fortalecidos por su Espíritu, con la fuerza y valentia suficiente, seamos testigos del poder transformador del Evangelio, que nos impulsa a ser verdaderos constructores de esperanza y fraternidad, en medio de un mundo golpeado por el egoismo, las ansias de poder y de dinero, sumido en la violencia, la corrupción, el odio entre otros elementos destructivos. Con plena confianza pidamos a nuestra Madre cese la violencia en nuestro país y en el mundo. Y con plena convicción digamos «La Esperanza no defrauda'», Cristo es nuestra Esperanza a quien debemos adherirnos siempre, fortaleciéndonos en la fe en este Año Jubilar.

Al contemplar a María al pie de la Cruz, y que como primera discipula nos dice que esa es la forma de seguir a su Hijo, que sin temor alguno hay que identificarse como tal, hemos de sentirnos llamados una vez más a llenarnos de la sabiduria divina, para como Maria, tener la lucidez de responder en todo momento desde la fe en el Señor, a los desafios que se nos presentan en nuestra vida diaria. Así nos lo enseña la Madre del Divino Maestro, si seguimos su ejemplo nunca nos vamos a equivocar, porque quien camina en la Luz, no caerá en las profundas oscuridades del mal. El dolor, los obstáculos se pueden presentar, y de hecho asi sucede, pero, quien como Maria tiene su mirada fija en Jesús, llegará hasta el pie de la Cruz, aunque el dolor sea intenso, tal como lo experimentó Maria, porque en el costado abierto de Jesús cabemos todos.

En medio de las dificultades que experimentamos en nuestro caminar diario,desde la fe sabemos que de la misma manera que en la oscura soledad de la Pasión, María ofrece a su Hijo un bálsamo de ternura, de comprensión,de afecto y de fe, también está atenta para decirnos que no estamos solos porque ella es nuestra Madre, tal y como su Hijo nos la entregó en la persona de Juan. Por tanto, el culto que damos a María de ninguna manera contradice nuestra fe en el único Dios que se nos ha revelado en Jesucristo, más bien es la respuesta que damos a su voluntad manifestada en ese momento definitivo de su misión desde lo alto de la cruz. Es el mismo Cristo quien nos la entrega como Madre, quien nos invita a acogerla y amarla como tal. Nuestro amor a María de ninguna manera opaca o sustituye el amor que le tenemos a Jesucristo. Les invito pues, a continuar amando y recurriendo a nuestra Madre llena de amor para presentarle las necesidades materiales, pero sobre todo las espirituales.

Por ello podemos con certeza afirmar que María es la mujer nueva,portadora de la promesa divina de la victoria en la lucha terrible contra el mal. Jesús le encomienda la nueva misión de extender su maternidad a todas las personas representadas por Juan. Esto ha de ayudarnos a interpretar que lo que sucede todos los años, cuando vemos a muchos,que como nosotros peregrinamos hasta este Santuario, es expresión de la voluntad de Jesús que nos invita a confiar en el amor de su Madre, que tengamos certeza que ella está al pie de las cruces que cargamos, para que tengamos la fortaleza de no desmayar en el camino, y que asi lleguemos a la meta última.

Al experimentar su amor maternal, no podemos olvidar que de los labios de nuestra Madre salen palabras de consuelo, y también palabras que orientan nuestro caminar. Por eso, cuando venimos a estar con ella como hijos, debemos dejarnos formar desde su corazón de Madre. Ser hijo o hija de María no es solo un acto afectivo: es un compromiso de seguimiento. María nos pide lo mismo que dijo a los sirvientes en Caná: «Hagan lo que Él les diga» (Jn 2,5). Ese sigue siendo su mensaje hoy: escuchar a Jesús, obedecer su Palabra y ponerlo en el centro de nuestras vidas.Particularmente, en estos tiempos, Maria nos pide construir la paz y la justicia.En el Magnificat, María no solo canta su alegría personal. Canta la acción de Dios en la historia: «Derribó del trono a los poderosos, y exaltó a los humildes;colmó de bienes a los hambrientos, y despidió a los ricos con las manos vacias»(Lc 1,52-53).

Por supuesto que no perdemos de vista que lo hacemos bajo el único alero del Templo por excelencia, Jesucristo Nuestro Salvador, el Señor Resucitado en quien adoramos al verdadero Dios, por quien hemos alcanzado la plena libertad de los hijos de Dios, por Él es que tenemos acceso directo al Padre mediante el regalo de la Eucaristía, fuente y cumbre de la vida cristiana, y alimento que nos fortalece y nos consuela en todas las adversidades.

Hoy, en medio de tantos desafios, ella nos pide que no nos acomodemos, que no vivamos una fe de rutina, sino una fe viva, alegre y comprometida. Por eso,al ver su imagen sencilla, con su Hijo en brazos, escuchemos en silencio lo que Ella nos susurra: «Sean Iglesia. Sean comunidad. Sean testigos de la esperanza.Sean rostro de misericordia en el mundo.» Nos pide construir paz en barrios,que seamos defensores de los niños y jóvenes de todo tipo de destrucción. Nos pide justicia donde la corrupción de las estructuras se ha enquistado. Nos pide misericordia ante mujeres violentadas, jóvenes desilusionados, migrantes invisibilizados. Nos pide fe viva, no rutina piadosa.

Con ello entendemos que no podemos decirnos personas de fe y que amamos a María, cuando ante la injusticia y la violencia volteamos nuestra mirada. El amor a nuestra Madre ha de traducirse conforme a su querer, en hacer posible porque se den auténticas oportunidades a los pobres y sencillos, que nuestros agricultores tengan certeza que venderán sus cosechas porque preferimos lo que se produce en nuestra tierra. Esa es la justicia que nos pide vivir nuestra Madre celestial, porque es voluntad de Dios seguir «colmando de bienes a los pobres.

«Sabemos que se trata de todos los bienes que edifican integralmente a la persona.Nos pide nuestra Madre del cielo, que seamos valientes luchadores contra todo tipo de violencia, por ello digamos desde la profundidad de nuestro corazón y ante la Reina de Los Ángeles, ya basta de violencia contra las mujeres. Como sociedad somos llamados a desechar esta lacra que nos está minando como país,por lo que sin dudarlo se han de dar pasos hacia una educación de calidad para todos, sembrando en el corazón de las jóvenes generaciones, valores auténticamente humanos y cristianos, que lleven a fortalecer la convivencia sustentada en el amor a Dios y al prójimo. Unámonos asi al jubileo de los jóvenes en Roma, quienes gozosos manifiesta y celebran la fe junto al Santo Padre León XIV, por quien oramos a los pies de la Negrita.

María en su total apertura al plan de Dios, nos entregó a quien es la fuente de toda vida, por lo que hoy afirmamos con total certeza el Señor es la fuente y dueño de toda vida. No hay norma humana, por más técnica que sea, que justifique poner en riesgo la vida de un inocente. Como país, seamos más bien proclamadores del evangelio de la vida, desechando toda manifestación que nos lleve por el sendero del retroceso al elegir transitar por la cultura de la muerte.

Es en esta opción por la vida que debe darse el fortalecimiento todo nuestro sistema de salud, en especial la Caja Costarricense de Seguro Social, patrimonio de todos y que de ninguna manera puede debilitarse.Cristo desde el Trono de la Cruz, «derriba del trono a los poderosos», y señala a su Madre como ejemplo de mujer que en todo momento se manifestó como la humilde y pobre sierva, la humilde esclava del Sefor, cuando respondió con plena convicción y libertad «hágase en mi según tu palabra’. Comprometida con el plan infinito de Dios junto a su Hijo, es quien intercede por tantas mujeres comprometidas en los distintos ámbitos apostólicos de nuestra Iglesia y en la sociedad, a estas mujeres valientes y generosas las animo a seguir adelante con su compromiso evangelizador en todas las realidades, y no dejarse manipular por ideologías esclavizantes.

Hoy también nuestra Madre del cielo, nos pide que fijemos nuestra mirada en aquellos de sus hijos inmigrantes, que están en esa condición no por elección,sino por imposición de gobiernos injustos. Maria con José su esposo y su Hijo,también fueron migrantes en Egipto. Hoy nos corresponde acogerlos en quienes están pidiendo ayuda en las esquinas de calle, no podemos olvidar que la xenofobia no es humana y mucho menos cristiana.

Hermanos todos, sintámonos invitados por nuestra Madre Santisima Reina de Los Ángeles a ser portadores del Mensaje de su Hijo, que es el único que da sentido a la vida humana. Por ello, habiéndonos alimentado en el banquete de la Palabra, ahora somos invitados a alimentarnos en el Banquete del Cuerpo y Sangre del Señor, para que no nos quedemos en el camino y podamos llegar a la meta, participar en el Banquete Eterno en el Reino de los cielos.

ASÍ SEA.

✞Mons. José Rafael Quirós

Arzobispo de San José

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