«Tengan valor. Yo he vencido al mundo» (Jn 16,33)
Queridos jóvenes:
Con gran alegría les saludo en el Mes de la Juventud. Este año los invito a dejar que resuene en lo más profundo de su corazón la promesa de Jesús: «Tengan valor. Yo he vencido al mundo» (Jn 16,33). Estas palabras no son un simple mensaje de optimismo; son la certeza de que Cristo ha vencido el pecado, el mal y la muerte, y permanece a nuestro lado para sostenernos en cada momento de la vida.
Sé que muchos de ustedes enfrentan incertidumbres, preocupaciones y desafíos. Algunos luchan por encontrar sentido a su vida, otros experimentan la soledad, el desánimo o la falta de oportunidades. Sin embargo, Jesús les dice hoy: «¡Ánimo!». Él conoce sus alegrías y sus heridas, camina con ustedes y les abre siempre un horizonte de esperanza. Con Cristo ninguna dificultad tiene la última palabra.
La Iglesia necesita de ustedes. Necesita jóvenes que vivan con autenticidad el Evangelio; que no tengan miedo de ir contracorriente cuando se trata de defender la verdad, la dignidad de toda persona, la justicia y la paz; jóvenes que construyan puentes de fraternidad y sean testigos de la esperanza allí donde estudian, trabajan, sirven y comparten la vida con los demás.
Los invito a fortalecer su amistad con Jesús mediante la oración, la lectura de la Palabra de Dios, la Eucaristía y el servicio generoso a los más necesitados. Solo quien permanece unido a Cristo encuentra la fuerza para afrontar las pruebas y la alegría para transformar el mundo desde el amor.
No tengan miedo de preguntarle al Señor qué espera de ustedes. Él sigue llamando a jóvenes valientes para el sacerdocio, la vida consagrada, el matrimonio cristiano y el compromiso generoso de los laicos en la Iglesia y en la sociedad. Abran el corazón a su voluntad y descubrirán el camino de la verdadera felicidad.
Pongo a cada uno de ustedes bajo el amparo de la Santísima Virgen María. Ella, que confió plenamente en Dios, los acompañe para que vivan con valentía su fe y sean discípulos misioneros que anuncien con su vida que Cristo está vivo y sigue venciendo el mal con la fuerza de su amor.
Con afecto de padre y pastor, les imparto mi bendición y los animo a vivir este Mes de la Juventud con entusiasmo, alegría y compromiso. Caminen siempre con Cristo y recuerden, en cada circunstancia de la vida, sus palabras que nunca pasan: «¡Ánimo! Yo he vencido al mundo» (Jn 16,33).
Monseñor Bartolomé Buigues O.
Obispo de Alajuela



