Se celebra estos días en Roma el Jubileo del Mundo de la Comunicación que coincide con la fiesta de San Francisco de Sales, patrono de periodistas, escritores y comunicadores. Están convocados los presidentes y directores de las oficinas de comunicación de las diferentes conferencias episcopales y comunicadores en general.
La comunicación es una vocación profundamente arraigada en nuestra identidad cristiana. Desde el momento en que Jesús nos encargó la misión de “ir por todo el mundo y proclamar el Evangelio” (Mc 16,15), la Iglesia ha asumido el desafío de comunicar la Buena Noticia a todas las naciones, adaptándose a los contextos y a los lenguajes de cada época. En nuestra realidad actual, marcada por avances tecnológicos y una creciente interconexión global, esta misión adquiere un sentido renovado y urgente.
El Jubileo es, ante todo, un tiempo de conversión, de regreso al corazón de Dios, quien es el gran Comunicador. Este momento de gracia y reflexión nos invita a renovar nuestra misión como comunicadores cristianos y a mirar con esperanza el papel transformador de los medios de comunicación en el anuncio del Evangelio.
Aprovechemos este Jubileo para renovar nuestro compromiso de construir una “cultura del encuentro” en las plataformas digitales. En palabras del Papa Francisco, los medios están llamados a ser un espacio donde la “comunicación sea más humana y más cristiana, superando las divisiones y las polarizaciones”. Esto requiere de nosotros apertura al diálogo, escucha activa y creatividad pastoral. Se trata no solo de transmitir contenidos, sino de tocar corazones, despertar esperanzas y fomentar el compromiso por el bien común.
Hago un llamado también a los jóvenes, protagonistas en esta nueva era comunicativa. Ustedes son la generación digital, tienen la capacidad de usar los medios no solo para entretenerse, sino para evangelizar y transformar la sociedad. No tengan miedo de hablar de Cristo con alegría, de defender la vida, la verdad y la justicia. Las redes sociales y los medios son una oportunidad para construir un mundo más humano y solidario.
El Dicasterio para la Comunicación del Vaticano ha organizado diversas actividades un curso de formación, conversatorios, un congreso. Habrá una transmisión del rezo de las Vísperas presidido por el Papa en la Basílica de San Pablo Extramuros como cierre de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. En Costa Rica, tendremos un jubileo para los comunicadores en diciembre donde realizaremos una pequeña peregrinación a la Basílica.
Pidamos juntos a Cristo, el Maestro y Comunicador por excelencia, que nos ilumine y fortalezca. Que el Espíritu Santo nos inspire a ser creativos, auténticos y valientes en el anuncio del Evangelio. María, con su “hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38), nos enseña que la comunicación auténtica nace de la escucha de Dios y de la disponibilidad a su voluntad.



