Mensaje de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar con motivo del Día Internacional de la Mujer

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La esperanza efectivamente nace del amor y se funda en el amor que brota del Corazón de Jesús traspasado en la cruz: «Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más ahora que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida» (Rom 5,11). 1

Con este trozo de la Bula de convocatoria de este año Jubilar queremos resaltar el gran papel de la mujer dentro de la familia, la sociedad y de la Iglesia como portadora de esperanza. La mujer con su ternura, con su temple fuerte y su fiel compromiso en la construcción de un mundo mejor inculcando un sentimiento de esperanza que motive nuestro caminar.

En su ministerio público (en una cultura machista) nuestro Señor Jesucristo se hizo acompañar de muchas mujeres, entabló una relación de familiaridad con ellas y encontró en ellas una acogida plena a sus palabras. Para la Iglesia la figura femenina tiene una vocación primordial y es indispensable en la labor evangelizadora, pues en el hogar y en el trabajo pastoral son ellas, en gran mayoría, quienes hacen posible la transmisión del evangelio a las generaciones mas jóvenes.

Mujeres, su vocación es maravillosa, ustedes son reflejo del amor de Dios en medio del mundo y de la Iglesia. Es primordial el rol que desempeñan. Dios las ha llamado a transformar toda realidad, si él les ha llamado, él mismo les capacita.

Desde los principios de nuestra fe las mujeres nos han llenado de esperanza, ha sido una de ellas la primera en transmitir el mensaje más alegre y esperanzador de la historia, la Resurrección. Las mujeres son las primeras en llegar al sepulcro. Son las primeras que lo encuentran vacío. Son las primeras que oyen «no está aquí, ha resucitado como lo había anunciado» (Mt 28,6). Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras» (Jn 20,16-18) Por eso ha sido llamada «la apóstol de los apóstoles» . 2

Nuestra admiración y oraciones por todas las mujeres en este día en el cual se les conmemora, sabemos de sus luchas y nos unimos a ellas, debemos promover un mundo más justo y equitativo para todos, dejando rencores y buscando siempre la promoción de todo ser humano.

Manuel Eugenio Salazar Mora, Obispo de la Diócesis de Tilarán-Liberia. Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar.

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