Mensaje de Mons. Javier Román, presidente de CECOR, en la Eucaristía de la fiesta nacional a Nuestra Señora de los Ángeles.

La VIrgen de los Ángeles cumple 200 años de ser patrona de nuestro pueblo en setiembre 2024.

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Compartimos el mensaje que dirigió al país, Mons. Javier Román Arias , Obispo de Limón y presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica en la Santa Eucaristía a nuestra patrona, la Virgen de los Ángeles:

«Somos testigos del milagro más grande por intercesión de la Virgen de los Ángeles: la unidad
de nuestra nación alrededor de la mesa eucarística, en la que hemos compartido el Pan Bajado
del Cielo, Jesucristo Nuestro Señor que se entrega para darnos vida eterna.


Por eso, confiados en su intercesión hoy le decimos: Virgen Santísima, Madre Nuestra, Negrita de los Ángeles, gracias por caminar junto a nosotros construyendo esta Patria hermosa que es Costa Rica. Te pedimos nos ayudes a conservarla siempre unida y en paz, que seamos capaces de resolver nuestras diferencias por medio del diálogo, el encuentro y la fraternidad.


Que fortalezcamos nuestra democracia en apego irrestricto a las leyes y en la búsqueda
sincera del bien común. Guíanos con amor de Madre para asumir con responsabilidad los deberes ineludibles que tenemos, cada uno desde el servicio al que ha sido llamado. Ayúdanos a vernos como la familia que somos, más allá de las banderas políticas y las afinidades ideológicas.


Que en nuestra patria se respete la vida desde la concepción y hasta su muerte natural. No
permitas que rebajemos la dignidad humana en nombre de una ciencia sin alma. En este sentido, Madre Santa, nos duele que se comience una etapa en nuestro país en la que se podrán donar embriones congelados, ¿hasta dónde queremos llegar?


Danos, Virgen, la gracia de regocijarnos por cada vida humana que se encuentra en su
proceso de gestación, que veamos en cada uno de ellas el amor de Dios reflejado en su
máxima expresión.

Que cuidemos de nuestros ancianos con amor, aprovechando su experiencia a través de la
escucha y la compañía. Intercede para que seamos verdaderos agentes de paz. Que se acabe la violencia que tanto dolor trae a nuestros hogares. Que nuestros niños y jóvenes crezcan con educación de calidad y oportunidades de superación, lejos del flagelo del crimen y las drogas.

Que la honestidad y la honradez enaltezcan nuestras relaciones sociales. Que haya trabajo
para todos, pan sobre la mesa, alegría y esperanza en nuestros corazones. Que podamos confiar unos en otros, que haya respeto y responsabilidad para que nunca más trabajadores pierdan su patrimonio por robos, estafas y ausencia de controles.

Haznos, Madre, sensibles al dolor de los pobres, los enfermos, los migrantes y todos los que,
en conciencia, deberíamos amar más. Auxílianos Virgen Santísima para no contentarnos con un crecimiento económico sin justicia social. Danos un corazón solidario, siempre dispuesto a compartir.

Que al celebrar los 200 años de tu declaratoria como Patrona de nuestro país, afiancemos con
fuerza los valores sobre los que está cimentada Costa Rica. Que ninguna influencia ajena nos
desvíe del bien, la fe y la verdad.


Que en ti, Virgencita de los Ángeles, descubramos la guía y el modelo de fidelidad evangélica
al plan redentor de Dios realizado en la persona de Jesucristo, que nos hace hermanos y nos
mueve a construir una sociedad más justa, más fraterna, más inclusiva y más solidaria.
Así sea».


Mons. Javier Román Arias
Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica

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