Mensaje de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar
en ocasión del Día Internacional del Hombre
En ocasión del Día del hombre, que se ha venido celebrando desde 1999, queremos acercarnos a todos nuestros hermanos varones para animarlos a seguir siendo testimonio, en medio de la Iglesia y de la sociedad, del ejercicio de una verdadera masculinidad que tenga como principal fuente de inspiración los valores evangélicos.
Uno de los propósitos de este día es «promover modelos masculinos positivos y celebrar las contribuciones positivas de los hombres a la sociedad, la comunidad, la familia, el matrimonio, el cuidado de niñas y niños y el medio ambiente». Para alcanzar dicho propósito es inevitable que todos promovamos la revolución de la ternura1 () cuyo modelo por excelencia es el Señor Jesús. Su ternura masculina nos invita a todos a contemplar a los demás, especialmente a nuestros seres queridos, con los ojos de Dios para valorar su dignidad. Y es que «cuando alguien se acercaba a conversar con él, detenía su mirada,miraba con amor (cf. Mc 10,21). Nadie se sentía desatendido en su presencia, ya que sus palabras y gestos eran expresión de esta pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti?” (Mc 10,51). (AL #323). Así Jesús nos enseña a todos los hombres a vencer una de las peores crisis existenciales que viven hoy muchos hermanos y hermanas: la indiferencia que llega a la soledad.
A tenor del salmo 112 que reza: «Dichoso el hombre que honra al Señor y se deleita obedeciendo sus mandatos. Sus hijos tendrán poder en la tierra, y serán bendecidos por su rectitud. Su casa rebosará de bienestar y de riquezas, y su justicia permanecerá para siempre»; hoy queremos felicitar a todos los hombres: solteros o casados, hijos, esposos, padres de familia, niños, adultos mayores y por qué no, líderes políticos, religiosos y todos aquellos que contribuyen, con sus acciones de cada dia, a construir un mundo más justo y humano, que demuestran que sí es posible emular a Jesús, iluminar el camino de otros con la Palabra y el testimonio, buscando una Costa Rica más pacífica. Y esto que parece tan complejo empieza en «pequeñito» en su hogar, por eso es que todo esfuerzo por la paz en nuestra Nación empieza en cada familia con el don de la ternura masculina.
Bajo la custodia del Justo Varón San José y de su esposa la Virgen María encomendamos la vida, salud y trabajo de todos los hombres costarricenses para que en todo sientan la cercanía del Dios que los ama y los ha creado para henchir la tierra.
✟Manuel Eugenio Salazar Mora
Obispo de la Diócesis de Tilarán-Liberia
Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar



