El Encuentro de Padres y Madres Sinodales de la segunda sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo llega a su final (12-14 de agosto en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM). Entre los costarricenses presentes participó Mons. Javier Román Arias, Obispo de Limón y presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, quien estará también en el Sínodo de octubre 2024.

Según ha reportado el CELAM, estos días han sido un espacio importante y fundamental para la reflexión y el entender cómo podemos caminar juntos a través de la sinodalidad. Participaron un total de 32 personas: 9 obispos, 5 sacerdotes, 7 religiosas y 11 laicos.
El sacerdote argentino Carlos María Galli, perito asesor del Sínodo, compartió su aporte sobre la Introducción del documento Instrumentum Laboris, que presenta el camino recorrido hasta ahora en el Sínodo. Explicó la estructura del documento que fue presentado el pasado 09 de julio y que guiará los trabajos de los participantes en el Sínodo, que tendrá lugar del 2 al 27 de octubre de 2024 en Roma. Esto dando respuesta a la pregunta ¿Cómo ser una Iglesia sinodal y misionera?.
Aseguró que, la Introducción del documento está en el marco misionero, al que le sigue la presentación del camino de los últimos tres años, marcado por “la disponibilidad a la escucha y a dejarse interpelar”, permitiendo, además, dar una visión de conjunto para ver los ejes transversales o claves del texto. Allí, -agregó- “se destaca los hitos ya logrados, como la generalización de la metodología sinodal de la conversación en el Espíritu”.
Galli se e refirió a los tres triduos, que asegura son fundamentales para ubicarse en el proceso sinodal. Primero, los sujetos pueblo de Dios; segundo, las tres fases del Sínodo: preparación, celebración e implementación; y tercero, comunión en la Iglesia o en la Iglesia de comunión. “Sin ellos no comprendemos el proceso en el que estamos, ni tampoco el documento que nos proponen”.
Del mismo modo, observó que es importante ayudar a entender y comprender qué es que la Iglesia sea constitutivamente sinodal. “Ser iglesia, es ser una comunidad que camina en conjunto, no basta tener un sínodo, es necesario ser un sínodo (…) cada día hay que hacer sínodo esforzándose en caminar juntos, no sólo con quien piensa del mismo modo, sino con todos los creyentes en Jesús”.
Observó que una de las finalidades de este proceso es tomar conciencia, como lo muestra el documento, de ser una Iglesia sinodal. “Hay muchas cosas que muestran que la Iglesia es constitutivamente, pero que no están dichas en la formulación común de la fe. La Iglesia es profética, sacerdotal y real, o la Iglesia es misionera, no todo está expresado en el enunciado, pero lo es en la realidad”, apuntó.
Se refirió igualmente, que el Instrumentum Laboris, es una herramienta al servicio del Sínodo, que se fue construyendo a partir de subsidios que ofrecen algunas líneas de profundización teológica y canonística, síntesis de trabajos que fueron desarrollándose a lo largo de este tiempo, así como de 10 preguntas que fueron formuladas sobre temas de debate.
Por otra parte Mons. Luis Marín de San Martín, Subsecretario del Sínodo dijo que se trata de entender la sinodalidad como dimensión constitutiva de la Iglesia, cómo se desarrolla, que significa, a que consecuencias nos lleva y en que estructuras se concreta. Así recordó, algunas acciones emprendidas durante este tiempo de transición entre una y otra sesión del Sínodo.
Actividades entre las que figuran las cinco comisiones de teólogos y canonistas, que en su opinión ayudaron a profundizar en el tema del Instrumentum Laboris, es decir, la forma, el cómo se llega a ser una Iglesia sinodal en misión, desde la perspectiva de la Iglesia local, las agrupaciones de Iglesias y la Iglesia universal. Reflexiones a las que se agregaron otras dos perspectivas que corresponden al método sinodal y el lugar de la Iglesia sinodal en misión.
Otro ejercicio que recordó, fue el encuentro de párrocos efectuado entre el 28 de abril y el 2 de mayo. Una reunión de por lo menos 200 sacerdotes de todo el mundo que adelantaron una experiencia sinodal de escucha, respondiendo a la lógica de los procesos en las iglesias locales.
Itinerario al que se agregaron el encuentro del Papa con los misioneros de la sinodalidad y la organización de grupos de estudio a partir del informe de síntesis respondiendo a la necesidad de profundizar en temas específicos. Sin olvidar, la colaboración interdicasterial que ofreció información al Sínodo para ampliar las perspectivas de su trabajo.

Entre los ponentes también estuvo la hermana Gloria Liliana Franco Echeverri, que preside la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas (CLAR) y quien intervino con una reflexión e iluminación de la segunda parte del Instrumentum laboris, que se refiere a los Itinerarios.
Ella destacó que estos itinerarios que propone el documento tienen que ser vistos desde la conciencia, primero, de que una Iglesia sinodal es una Iglesia relacional; segundo, que a lo que estamos llamados todos “es al ritmo del espíritu, a la salida y a la salida misionera en eco a los gritos de la realidad”. A este respecto, la religiosa colombiana, situó su reflexión haciendo una breve explicación de los itinerarios, que dijo, giran en torno a cuatro ejes fundamentales: formación, discernimiento, toma de decisiones y transparencia.
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