Monseñor Luis Manuel Alí Herrera, nuevo Secretario de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores.

Es psicólogo, obispo auxiliar de Bogotá y trabaja desde hace años en la elaboración de directrices contra los abusos en América Latina. Ahora asume el rol de secretario de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores. Monseñor Luis Manuel Alí Herrera pretende extender el mandato de la institución, construir redes y sugiere incluir la protección de menores como uno de los temas a debatir en la segunda sesión del Sínodo sobre la sinodalidad.

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“El hecho de ser obispo me hace tener un conocimiento de una Iglesia en desarrollo, de los retos, las lagunas y las resistencias en la fijación de normas universales de salvaguardia”. Monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá, Colombia, sintetiza así sus primeras impresiones tras haber sido nombrado secretario de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores (PCTM por sus siglas en italiano) por el Santo Padre. Por primera vez, un prelado ocupa el rol de secretario en este organismo vaticano, creado por el Papa Francisco en 2014 y cuyo objetivo es proponer al Pontífice las iniciativas más adecuadas para la salvaguardia de menores y adultos vulnerables.

Junto a la doctora Teresa Morris Kettelkamp, designada secretaria adjunta, continúan la tarea de esta institución, en la que ambos se desempeñaron como miembros hasta ahora. Alí Herrera, quien también sirve como secretario general de la Conferencia Episcopal Colombiana (CEC), lidera la Oficina para la Cultura del Cuidado y la Oficina para el Buen Trato en el Episcopado de su país.

l papel del obispo es clave para nuestro diálogo con todos los demás prelados”, asegura. Al mismo tiempo, uno de los puntos que están insistiendo en la PCTM es el informe anual que el Sucesor de Pedro les ha pedido entregar. “Tenemos un trabajo fuerte”, revela.

Cuando Alí Herrera, que se licenció en Psicología por la Pontificia Universidad Gregoriana, comenzó a ser miembro de la Pontificia Comisión era el encargado del área de orientación psicológica del Seminario Mayor de la Arquidiócesis de Bogotá. Por su experticia como psicólogo ha desarrollado una amplia experiencia dedicándose a la formación psico-afectiva de los seminaristas, del clero y de las órdenes religiosas. También ha acompañado las líneas guía, los protocolos de prevención y ha promovido la apertura de oficinas para la recepción de denuncias. 

El especialista desea seguir ofreciendo su bagaje en el nuevo encargo encomendado por el Papa y resalta la relevancia de la madurez psicológica y afectiva en la prevención de abusos. Alí Herrera considera que esta debe ser una cuestión transversal que no se puede reducir al período del seminario; al contrario, debería comenzar mucho antes, en los procesos de pastoral vocacional. Y luego de la ordenación sacerdotal, el prelado reivindica el carácter sostenido que debe tener la formación, extensible a los consagrados, agentes y animadores de evangelización. 

Monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá, saluda al Santo Padre.

Monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá, saluda al Santo Padre.

Múltiples desafíos por delante

Para cumplir con una buena gobernanza y la rendición de cuentas, en una Comisión cuyo trabajo se ha ampliado considerablemente, el Papa ha visto oportuno nombrar no solo a un secretario, sino además a una secretaria adjunta. En este sentido, Alí Herrera destaca la solidez profesional de la doctora Teresa Morsis Kettelkamp, quien dirigió la Oficina de Protección de Menores en la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

“Cada vez tenemos que responsabilizarnos de más actividades, como, por ejemplo, el informe anual”, sostiene el flamante secretario. A su vez, pretenden expandir las capacitaciones, la implementación de los Memorare, es decir, una serie de medidas adoptadas por diversas Conferencias Episcopales y Conferencias de Religiosos de América Latina, en colaboración con la PCTM, para prevenir los abusos. También quieren revisar las directrices y estructuras nacionales para la prevención de abusos, construir las metodologías para incluir cada vez más las voces de las víctimas y potenciar el informe anual, al que describe como un instrumento para medir y transmitir los esfuerzos con transparencia. 

Según Alí Herrera, la gran ventaja de la PCTM es la diversidad de competencias de sus miembros, más de la mitad de los cuales son mujeres, laicos y no todos son católicos.

En estos diez años de labor, han vivido “éxitos y desilusiones, frustraciones, momentos en los que hemos tenido que sortear dificultades”, repasa el neosecretario. No obstante, se sienten reconfortados por el constante apoyo del Papa Francisco, el liderazgo del cardenal Sean O’Malley, que preside la comisión, y el trabajo de todos los miembros y colaboradores.

“Han sido diez años de aprendizaje y de poner cada vez más al centro todas las iniciativas posibles para el bien de las víctimas y la protección de los niños, las niñas y los adolescentes”, agrega Alí Herrera. 

El obispo auxiliar de Bogotá aspira a seguir extendiendo las propuestas de la Pontificia Comisión, sobre todo para potenciar el apoyo de las Conferencias Episcopales y las Iglesias particulares, y a generar redes para crecer en el mandato solicitado por el Santo Padre. Asimismo, Alí Herrera exhorta a incluir la protección de menores en la lista de temas para el debate en la segunda sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos en octubre de 2024.

Nota de prensa e imágenes Vatican media copy rights

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