No dejemos de pedir por la paz

Las incursiones israelíes en la Franja continúan con decenas de víctimas diarias, entre ellas muchos niños. El coordinador de la Organización Mundial de la Salud: "Miles y miles de personas, niños, mueren mientras cruzan la calle o duermen".

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La desmilitarización y la desradicalización son las dos únicas condiciones que harán que cesen las incursiones israelíes sobre Gaza y que podrían permitir el inicio de un proceso de paz. El primer ministro israelí Netanyahu declaró esto al mismo tiempo que se intensificaban los ataques israelíes contra Hamás. Los bombardeos continuaron sin cesar golpeando la Franja, con un balance de más de 100 muertos por el ataque de ayer contra el campo de refugiados de al-Maghazi. Hoy se han registrado más víctimas por las bombas lanzadas contra la sede de la Media Luna Roja en Jan Yunis, en el sur, donde Israel ha anunciado que concentrará ahora la mayor parte de su ofensiva contra Hamás y donde en las últimas semanas habían confluido muchas personas que huían del norte y vivían ahora en campos de refugiados improvisados. En la Franja se acumulan las víctimas civiles, los daños masivos y el desastre humanitario. Desmilitarizar a Hamás y desradicalizar a los palestinos, son las acciones, según Israel, que permitirán detener una guerra que ha producido miles de muertos y que se prevé larga, según la declaración del premier.

«La guerra es un mal, recemos por el fin de las guerras», dijo Francisco en su audiencia general de ayer. Dirigiéndose a los peregrinos polacos, rinde homenaje a todas las personas que han trabajado «en apoyo de las víctimas de la guerra en Ucrania y en otras partes del mundo», invocando oraciones para que se alcance la verdadera paz porque, a pesar de que el mal parece «abrumador», explica a los peregrinos alemanes, Dios, con el nacimiento de su Hijo, ha dado a la humanidad la esperanza de que «el poder del amor vencerá el poder del mal».

La denuncia de la OMS

El número de víctimas en Gaza, según el Ministerio de Sanidad de Hamás, ha ascendido a más de 20.600, en su mayoría mujeres y niños, y 55.000 heridos. Las cifras de la ONU estiman que desde el comienzo de la guerra y el asedio, el 9 de octubre, unos dos millones de personas han huido de sus hogares, el 85% de la población total. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa de «desgarradores relatos» de víctimas del bombardeo del campo de refugiados de Al Maghazi, en el hospital Al Aqsa de Gaza. Sean Casey, coordinador del equipo médico de la Oms en Gaza, en un vídeo en el que lucha por contener las lágrimas, denuncia la «situación inaceptable» que «debe terminar». «Los quirófanos», dice, «están trabajando 24 horas al día, vemos morir a niños por las bombas y los combates, y también porque el sistema sanitario no tiene capacidad para hacer frente a la situación, no tiene capacidad para tratar casos neurológicos complejos, casos traumatológicos complejos». «Como comunidad internacional», concluye Casey, «no podemos aceptar que miles y miles de personas, de niños, mueran mientras cruzan la calle o duermen».

La ayuda no entra

La ayuda humanitaria que ha entrado en Gaza en los últimos días no ha aumentado significativamente, a pesar de la resolución de la ONU del pasado viernes que pedía su envío inmediato y a gran escala, mientras que los esfuerzos para que las partes alcancen otra tregua, liderados por mediadores egipcios y qataríes, no surten efecto. Mientras tanto, en Israel, los ciudadanos continúan la presión sobre el gobierno para obtener la liberación de todos los rehenes que siguen en manos de Hamás, hasta la fecha unos 130.

Nota de prensa e imagen copyright Vatican News

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