Los seminaristas del primer nivel llamado “Formando discípulos misioneros del Cristo” hicieron su semana de misión en la zona indígena del Valle de la Estrella, en Talamanca, zona cabécar por invitación de Mons. Javier Román Arias, obispo de Limón y presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica. Este grupo de jóvenes seminaristas fue acompañado por el equipo de formadores Pbro. Manuel Enrique Chavarría, Pbro. Carlos Mena y Pbro. Jose Raúl Alfaro.
El domingo 29 de septiembre 2024 se trasladaron a Limón y por la tarde se realizó la misa de envío a la misión en la catedral de Limón. El lunes 30 participaron con las Hermanas de la Caridad donde colaboraron en las labores cotidianas que ellas realizan en este centro para luego, en la tarde, atender a las personas en condición de calle en el comedor y a la vez participar con ellos en una hora santa preparada por los seminaristas.
El martes 1 de octubre se trasladaron hacia la zona indígena específicamente a la comunidad llamada Alto Cohen donde participaron de la misa con las personas de la comunidad y con un encuentro fraterno con ellos.
El miércoles 2, visitaron las comunidades de Arrocera y Cunabri donde se celebró la misa y se compartió con las personas para luego en la tarde, realizar un encuentro preparado por los seminaristas con parejas que se preparan para recibir el sacramento del matrimonio, así como una hora santa con personas de la comunidad y se realizaron también actividades con niños. El jueves 3, se visitaron las comunidades de Bella Vista y Bajo Cohen donde se celebró la Eucaristía. El viernes 4 fue el último día de la misión donde se celebró la misa en la comunidad de Moi.
Para llegar a estas comunidades, los muchachos realizaron caminatas de 1 hora 30 minutos a 2 horas aproximadamente.
“La idea era celebrar la misa en cada comunidad y realizar también un compartir fraterno qué nos permitiera conocer la realidad en la que viven y además conocer la acción de la Iglesia en esta zona”, dijo Jesús Aaron Monge Campos, seminarista.
Testimonio del seminarista José Vargas:
«Mi experiencia en la zona indígena en el Valle de la Estrella durante los cuatro días que estuvimos allí fue única e inspiradora en todos los sentidos. Convivir con nuestros hermanos indígenas, su estilo de vida, su cultura y ser parte de una comunidad que busca a Dios en medio de un contexto tan particular resulta en una visión que redefine la vivencia de la fe y da una prioridad a lo realmente importante de la vida.
A pesar de que sufren problemáticas por causas externas que muchos conocemos, también están necesitados de Dios en cuanto a sus conflictos internos (problemas familiares y de convivencia), los pecados a los que todos estamos tentados. La esperanza está en el trabajo que se ha realizado allí, no por nosotros sino por aquellas generaciones de misioneros quienes no se dejaron intimidar por nada y llevaron la Palabra de Dios como estandarte, no solo en sus bocas sino, y más importante, en sus actos; para mí esta es la mayor enseñanza de nuestro tiempo con ellos: la fe se vive y solo así, se transmite».




Fuente y fotos: Seminario Nacional Nuestra Señora de los Angeles.



