Declaración del P. Mario Segura Bonilla,
secretario adjunto y vocero de la Conferencia Episcopal de Costa Rica.
“Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica no conocen el nuevo texto, por lo que -lógicamente- no se pueden referir al mismo ni dar su valoración desde el punto de vista de la fe y moral de la Iglesia.
No obstante, tienen la esperanza de que la nueva versión de la Norma haya modificado algunos puntos sumamente peligrosos que tenía la norma anterior.
Somos del criterio de que hay evidencia suficiente para sostener que, desde la unión de un óvulo con un espermatozoide, es decir, desde que hay un cigoto, existe un nuevo ser humano. Y como todo ser humano, tiene derechos, empezando por el derecho a la vida. De este modo, cuando hay una mujer embarazada, hay dos personas con su correspondiente dignidad y derechos: la mujer y el nuevo ser humano en gestación. Una norma que regule este tipo de procedimientos, debe partir del hecho de que hay que procurar que ambos se sobrevivan y tengan la mejor salud posible.
La Norma hasta hoy vigente permitía, en la práctica, la ampliación de las causales de aborto a consideraciones de salud mental muy subjetivas, por lo que podrían practicarse abortos sin respetar la presencia de un nuevo paciente, el ser humano en gestación. Nosotros estábamos seriamente preocupados por esta situación, así como por otros puntos, como que se iba a obligar a los médicos en algunas circunstancias a practicar el aborto, aunque ellos consideraran que no se justificaba.
Esperamos que la nueva Norma haya eliminado esos portillos, y a la vez, fomente políticas y programas de acompañamiento para las mujeres con un embarazo en crisis, para que su bienestar integral y el de sus hijos sea respetado y promovido”.
Oficina de Prensa
Conferencia Episcopal de Costa Rica



